Temporada de premios
Los Premios Ariel 2026 se entregarán en los Estudios Churubusco y anuncian plataforma de visionados
En el marco de su 80 aniversario, la Academia Mexicana de Cine vuelve a los Estudios Churubusco para celebrar al premio más importante del cine mexicano
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El próximo 3 de octubre, los galardones más importantes del cine mexicano, los Premios Ariel, regresarán a la Ciudad de México, luego de tres ceremonias realizadas en el estado de Jalisco (dos en Guadalajara y una más en Puerto Vallarta). La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) ha elegido los Estudios Churubusco como el hogar de la ceremonia del Ariel 2026, un escenario histórico para el cine mexicano donde se han filmado algunas de las producciones más importantes de la historia fílmica nacional y en el que, en los años pandémicos del Covid 2020 y 2021, se llevó a cabo en los estudios de Canal 22 una premiación atípica, sin ganadores. El movimiento marca el regreso de los galardones a la capital del país, ciudad en la que, desde su primera entrega en 1948, se había realizado únicamente en sedes locales como el extinto centro nocturno El Patio, el Auditorio Nacional o el Palacio de Bellas Artes, entre otros.
“Era lo lógico”, afirma Daniel Hidalgo, presidente de la AMACC. “Éste es uno de los lugares más importantes para el cine mexicano y vamos a aprovechar, además, que el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC) y los Churubusco cumplen 80 años este 2026, al igual que la Academia. Entonces es una celebración conjunta de toda la comunidad”. Aprovechando el interés que la premiación ha generado en el público general –la ceremonia del año pasado llegó a más de 8 millones de personas a través de distintas plataformas–, el Ariel 2026 será transmitido una vez más por HBO Max y en la señal de TNT, así como en el Canal 34 de Televisión Mexiquense, gracias a un nuevo acuerdo entre la Academia mexicana de cine y este canal de televisión estatal. De acuerdo con Hidalgo, se utilizarán dos foros de filmación ya que, en uno de ellos, el público general podrá asistir a la ceremonia.
Por otro lado, el ciclo Rumbo al Ariel, organizado por la propia AMACC, llevará las películas nominadas a más de 120 espacios independientes y cineclubes de todo el país, así como en una plataforma de streaming diseñada en conjunto con FestivalOpen!, donde la audiencia podrá celebrar de forma gratuita, los largometrajes y cortometrajes nominados al Ariel 2026. De acuerdo con la Academia, cada función tendrá 300 boletos disponibles y se podrá visualizar durante 24 horas. Dichas funciones ocurrirán de jueves a domingo, a partir del 6 de agosto hasta el día de la ceremonia. El público podrá registrarse en https://rumboalariel.amacc.org.mx/.
En esta nueva gestión bajo el mando de Hidalgo –iniciada en septiembre de 2025–, la AMACC continúa su historia adaptándose a las circunstancias que le han obligado a reformular cada uno de sus procesos. Uno de ellos fue su mecanismo de votación de nominados y ganadores. “Este año decidimos que, debido a que el universo de películas es muy grande, era importante reducir a los votantes el número de títulos que cada uno tenía que evaluar”, afirma Hidalgo. “Ahora segmentamos todas las historias nominadas y cada grupo vio solo el 25% de las historias inscritas, con la clara intención de que hubiera más oportunidad para todos. Eso trajo como consecuencia una cosa que para mí es muy positiva: las nominaciones al Ariel 2026 son muy diversas y hay un montón de gente que no estaba visibilizada antes”.
En el corazón del encuentro de nominados
En el marco del ya tradicional encuentro de nominados con la prensa, el también compositor y productor musical destacó que, en esta ocasión, la lista de nominaciones incluía “un montón de gente que es conocida”. “Y antes sucedía que se repetían y repetían los mismos nombres. Lo que pasaba en la AMACC, como pasa en todas las academias del mundo, es que las películas más reconocidas, con las personas más reconocidas, eran las que se veían y por las que la gran mayoría de la gente votaba. Entonces, claro, teníamos siempre a los mismo directores, fotógrafos y actores. Pero este año podrán ver una ceremonia muy diversa, y estamos muy contentos porque eso es resultado del trabajo pensado desde la Academia”. Dicha diversidad puede visualizarse en la presencia de títulos como 'Vainilla', ópera prima de Mayra Hermosillo. “Esto es un reconocimiento a un trabajo en equipo”, afirma la también actriz de proyectos como la serie ‘Gringo Hunters’. “Siento que yo, como directora o creativa, me falta muchísimo por explorar y por entender. Entonces para mí, el hecho de estar nominada en la categoría a Mejor película o en la de Ópera prima es de enorme orgullo por representar a toda la gente que la hizo. No soy yo, es todo mi equipo y eso es muy valioso”.
La documentalista Lucía Gajá, por su parte, suma este año su nominación número ocho al Ariel. Su documental ‘Vidas en la orilla’ la coloca como la única mujer en la quinteta a Mejor dirección. “Yo creo que era la nominación que menos esperaba”, nos confiesa. “Me siento muy honrada de estar nominada junto a mis colegas que hicieron películas extraordinarias. Pero sí me hubiera gustado ver a más compañeras directoras nominadas, la verdad. Hay muy buenas películas, muy emotivas e interesantes, hechas por colegas que merecen ser reconocidas y que no están ahí. Me hubiera gustado estar acompañada de mi género, pero haré lo mejor por representarnos ahí a todas”.
Desde 2023, la categoría de Largometraje de animación no tenía dos títulos nominados. En esta ocasión, las cintas elegidas llegan al Ariel 2026 con historias y contextos diametralmente opuestos. Una de ellas es ‘La gran historia de la filosofía occidental’, cinta de la directora, animadora y fotógrafa Aria Covamonas, fallecida en julio del año pasado. “Nos parecía importante que alguien estuviera representando a una película dirigida por una mujer trans que vivía en Oaxaca, que la filmó sola usando animación en 2D y que editó en CutOut”, afirma Lola Díaz-González, distribuidora de la película y miembro del IMCINE, en representación de la producción de la cinta. “Es una película muy extraña que, como decía Aria, muchas veces no tiene sentido, pero que es una gran oportunidad de entrar a la mente de una mujer brillante, muy culta y con un enorme bagaje de conocimiento. Entrar a esta película es como entrar a un sueño de Aria y esa es una oportunidad única e irrepetible”.
En otro sentido, los hermanos Arturo y Roy Ambriz llegan al Ariel 2026 después de una exitosa racha de éxito para ‘Soy Frankelda’, su ópera prima y la primera cinta en stop motion del cine mexicano. “La verdad es que, a veces, no me la creo”, dice Arturo. “De pensar en cómo estábamos el año pasado, tan mal parados, a cómo estamos ahora, la verdad es que la vida nos ha revolcado. Recién vimos ‘La odisea’ y vaya que nos sentimos identificados”, dice entre risas. “Peleamos contra los cíclopes, nos perdimos en el camino, perdimos contra el canto de las sirenas, pero ya estamos regresando a Ítaca, ¡salimos vivos!”. Cobijada por una taquilla nacional de 50 millones de pesos, una nominación a los Annie Awards a Mejor película independiente, una buena recepción en Netflix e incluso proyecciones en Los Ángeles para ser elegibles al Oscar 2027, el futuro para los hermanos Ambriz luce prometedor, particularmente por el sueño de seguir haciendo crecer a la animación mexicana. “Uno siempre empieza muy ensimismado, haciendo sus películas, pero ahora entendemos que sí podemos llegar a mucha gente y ayudar a muchas más personas”, cuenta Roy Ambriz. “La comunidad de animación en México es muy bonita y nosotros seguiremos contribuyendo con quienes podamos. En nuestro país tenemos muchos estudios independientes que, con garras, estamos aferrados para tratar de sacar adelante las cosas. Y así lo seguiremos haciendo”.
Para la documentalista Indira Cato, su nominación a Mejor documental por ‘Llamarse Olimpia’ significa una gran oportunidad de llegar a una audiencia mayor. “Uno trata de sacar una película adelante y, a veces, no piensas en lo demás. Pero lo que más nos interesa de estar aquí es que se abran más puertas a la película, que se vea cada vez más en más espacios y que llegue a más públicos”. La cinta, que narra la lucha de Olimpia Coral Melo por impulsar una ley contra la violencia sexual digital en México, ha logrado una importante conexión con el público, moviéndose por circuitos de distribución independientes en el país, como el festival Doqumenta Querétaro, y en el resto de Latinoamérica, como en Ecuador y Perú.
David Pablos, director de ‘En el camino’, define como “esperanzador” el creciente interés del público por “otro tipo de cine”. “No ha dejado de sorprenderme”, confiesa el cineasta. “Hemos recibido con emoción esa visceralidad de la audiencia por nuestra película, una historia que no ha dejado indiferente a nadie y que ha hecho que nos abracen con fervor”. La nueva película del director de ‘El baile de los 41’ o ‘Las elegidas’ llega al Ariel 2026 como la cinta más nominada del año, con 13 menciones que incluyen Mejor película, dirección y guion original. “Lo que más me emociona de ellas es el reconocimiento a todo el equipo. Y creo que la colectividad fue lo que hizo que el rodaje fuera llevadero, especial, disfrutable, pese a la cantidad de dificultades que todos atravesamos”.
La historia que narra un amor improbable entre un camionero con un joven vendedor de droga por las carreteras del país, fue premiada a Mejor Película en la sección Orizzonti y recibió el Queer Lion en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2025. Ha sido vista, hasta el momento, por más de 55 mil personas en nueve semanas de proyecciones comerciales en el país. “En el primer fin de semana, en Cinépolis Distribución estaban muy sorprendidos y contentos con los resultados de taquilla. Yo creo que no lo esperaban. Y eso habla de cómo esta película ha trascendido, pese a muchas expectativas. Es clasificación C, es temática LGBT y no hay actores famosos o celebridades. Entonces, tenía muchos factores que no la hacían candidata para hacer una película que fuera bien recibida por el público y resultó no ser así. Y eso es muy gratificante para mí como director, porque toda esta película fue resultado de un sinfín de apuestas desde el principio y no hubo concesiones en ninguna parte del proceso”.






