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Industria

Agrandar la gran pantalla: la fiebre por los formatos premium cala entre los espectadores, las salas de cine y las distribuidoras

Las buenas cifras del estreno de 'Kill Bill: The Whole Bloody Affair' en 70 mm, así como la reapertura de Phenomena y el nuevo IMAX en Zaragoza marcan tendencia

Madrid·
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Fotografía de detalle de un fotograma en 70 mm de 'Kill Bill: The Whole Bloody Affair'
Fotografía de detalle de un fotograma en 70 mm de 'Kill Bill: The Whole Bloody Affair' · Fotografía: ALAMO PICTURE HOUSE

Era un clamor y, en las últimas reuniones y conferencias de productores y exhibidores parece que se quería materializar: una fiebre por el formato recorre Europa... y el mundo. A las vibras, notorias y obvias, les faltaban datos e iniciativas para hacerse verbo, justo hasta que a Disney le entraron los temblores por salir a competir con 'Vengadores: Doomsday' contra la tercera parte de 'Dune' sin una sola pantalla IMAX que colonizar. Esta deducción era ciertamente subjetiva hasta el pasado viernes por la noche, velada en la que la Casa del Ratón decidió presentar Infinity Vision. ¿Qué es? Según la multinacional, un "nuevo formato premium" de certificación obligatoria para ofrecer "la mejor experiencia posible en láser para pantallas de gran formato". En cristiano, y en bursátil, su propia versión para competir con la marca registrada IMAX y con la que llegar a unas 300 salas en todo el mundo (75 de ellas solo en Estados Unidos), según sus estimaciones. ¿Qué significa este movimiento? ¿Hay realmente una alta demanda de formatos premium? ¿Puede vivir el formato premium de sus pantallas y no de asientos ridículos y fuentes de nachos? ¿Cómo se recibe este viraje industrial en el audiovisual español?

Para encontrar las respuestas, no hay mejor amigo que el dato. Hace ya 10 días, llegó a las carteleras españolas 'Kill Bill: The Whole Bloody Affair', reforma canónica de la cuarta película de Quentin Tarantino y una golosina para los muy cafeteros: el filme ha desembarcado en España de la mano de Elastica y con varias copias en gloriosos 70 milímetros, bendición mediante del padre de la ultra violencia contemporánea. "Llevar de nuevo 'Kill Bill' a las salas tras dos décadas es un reto que trasciende la nostalgia. Es una apuesta por conectar a dos generaciones, aquellos que buscan revivir el impacto original y los nuevos espectadores que descubrirán, por primera vez, que el cine es, ante todo, una experiencia física y colectiva", explica Enrique Costa, máximo responsable de la distribuidora a Kinótico. Las cifras le dan la razón a su apuesta: en su primer fin de semana y con 225 salas, la película recaudó 421.868€, siendo la opción más elegida por los espectadores hasta en 26 cines de nuestra geografía.

El interés es fehaciente, y todavía hay más, ya que en su segunda semana en cartel, la película no bajó en ninguna jornada de las 3.000 entradas vendidas. Tal y como contextualizan desde Elastica, el mérito es aún mayor si lo comparamos con otros reestrenos similares que no han contado con el 'gimmick' purista del formato premium. 'Star Wars Ep. III' (433.229€ / 50.467 esp.), 'Regreso al futuro' (476.887€ / 75.850 esp.), 'Tiburón' (282.352€ / 39.502 esp.) e 'Interstellar' (370.754€ / 51.280 esp.) no llegan a empatar al regreso de La Novia a los cines, que a la hora de la publicación de este reportaje lleva 691.814€. Esta incursión se hace aún más obvia al ir al detalle de una sala que ha hecho evento de su proyección en 70 mm, como son los mk2 Cine Paz de Madrid. Gracias al interés que ha despertado su nuevo proyector, la sala madrileña ha conseguido vender más de 2.000 asientos desde el estreno del filme, un dato que es aún más relevante si añadimos que el precio de las entradas puede ser equivalente al de dos sesiones (19 euros un lunes, 15 euros un miércoles).