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Crítica
Gosling nos lleva a las estrellas en 'Proyecto Salvación', prodigiosa 'buddy movie' con un impagable y mágico sentido de la maravilla
Sony estrena en España el último gran triunfo de Phil Lord y Christopher Miller, un artefacto de enorme corazón cerca de la artesanía y de la nostalgia bien entendida
Actualizado:

La desolación se extiende por el mundo, una aflicción extrema que atenaza a cualquier persona con un mínimo de humanidad en su ser. Las guerras se suceden, la inquietud se apodera del día a día y el horror se extiende de las pantallas del televisor a las de nuestros móviles y demás dispositivos portátiles. Navegamos a tientas ante la incertidumbre y nos aferramos a cualquier posibilidad de un mundo mejor. Más bueno. Más luminoso. Entre nubarrones grises y una pesada atmósfera, ‘Proyecto Salvación’, de Phil Lord y Christopher Miller, se erige como un último reducto de esperanza en el que su profunda fe en la bondad humana (y extraterrestre) y su irreverente antiheroísmo se convierten en necesaria reivindicación de la bondad.
Hay una máxima especialmente nítida en el guion de Drew Goddard, que vuelve a adaptar una obra literaria de Andy Weir tras ‘Marte (The Martian)’, y es que para volar más allá de las estrellas primero hay que aterrizar a los personajes. Ryan Gosling da vida a Grace, un profesor convertido en inesperado héroe de la humanidad -el Sol se muere-, aunque no quiere serlo. Lejos de la soledad de Matt Damon en la propia ‘Marte (The Martian)’ o la de Sandra Bullock en ‘Gravity’, de Alfonso Cuarón, ‘Proyecto Salvación’ rodea y abraza a su protagonista. Gosling/Grace nunca se encuentra solo. Nunca lo estaremos hasta que la humanidad desaparezca, o encontraremos nuevas humanidades que nos acompañen. La película, a través de un divertido y juguetón trabajo de escritura, dibuja un complejo y rico mosaico de personajes que en lugar de empequeñecer a su caballero de brillante mono espacial lo engrandecen.
No era hazaña fácil la de Ryan Gosling en uno de sus mayores papeles como protagonista hasta la fecha, especialmente por su peso en pantalla. Un personaje que podría rozar el hastío en su desganada forma de enfrentar la vida y en la cadencia constante de sus chistes, pero que en un ejemplo de buen hacer respira honestidad y vitalidad pura. “Primero tengo que salvar a la humanidad. Estúpida humanidad. Se interpone en el camino de mis hobbies”, quizá una de las representaciones más fidedignas de la generación milenial en pantalla. Hay que salvar al mundo, pero el mundo se interpone en mi tiempo libre; o, lo que es lo mismo, salvaré al mundo, pero lo haré con la peor de las actitudes. Gosling se entrega en tripas y corazón a un personaje magnético y encantador que encuentra la fortaleza para su misión en los duros y potentes brazos de Rocky.








