Entrevista
Carlo Padial ('Pizza Movies'): "Los cómicos son como músicos y yo solo me dedico a afinarles"
Su nueva película, protagonizada por Judit Martín y Berto Romero, compite por la Biznaga de Oro en el 29 Festival de Málaga mirándose en el humor y el 'mumblecore'

Una crítica cultural, harta de la precariedad del sector, decide abrir una pizzería. Sin gustarle la pizza y sin tener un ápice de experiencia en la restauración. Con esa premisa, escalada hasta el ridículo y lo absurdo, el director Carlo Padial pone en marcha el dispositivo de su quinto largometraje, una 'Pizza Movies' que se presenta estos días a concurso en el 29 Festival de Málaga. Protagonizada por Berto Romero y Judit Martín, y escrita por el propio Padial, junto a Desirée de Fez y Carlos de Diego, la película se entiende como un ejercicio de autoficción paródica en el que, desde una situación real y personal, el realizador dibuja, a pura carcajada, una pantomima. "En esencia, es una comedia romántica (...). La comedia es la ilustración de la fantasía [de Desirée]. Por debajo de esa fantasía, sirve como fábula muy bonita sobre el momento que estamos viviendo como generación", nos contó Padial, acompañado de su pareja de protagonistas y a su paso por el set de Kinótico en el certamen andaluz, patrocinado por Repsol.
"No había que hacer un retrato, se me dijo por activa y por pasiva. No había que hacer una imitación ni mucho menos. Me agarré a algo, a lo intangible y a la esencia de Desi [de Fez], que es lo que me venía bien a mí y lo que tengo en común con ella. Ella tiene una manera de ser muy hipnótica, y me agarré a ese concepto que es súper abstracto pero me sirvió", explicó Martín, histórica cómica del elenco del programa de sátira política 'Polónia' y aquí álter ego de la guionista. A su lado, el también cómico Berto Romero ahondó en su retrato del Padial ficcionado: "Los conozco mucho a los dos. Ya he trabajado con Carlo [Padial] en muchos proyectos y es vírico. Hay una cierta clase de cómicos que son víricos, y que acabas imitándolos sin querer. Le pasa a los grandes. Al propio Noguera. Carlo te va hablando, muy bajito, y te sientes como una cobra. Él te va tocando la flauta. No le imitas y, de hecho, intentar seguir siendo tú mismo", bromeó el actor, que ya trabajó a las ordenes del director en 'Algo muy gordo' (2017).

Preguntados acerca de los procesos, en una película que va desde el costumbrismo hasta el paroxismo, los intérpretes hablaron del proceso parecido a la hipnosis en el que los sumergió el director. "Hacíamos ensayos de audio, nadie lo entendía. Nos grababa. (...) Hace un tiempo que he vuelto, pero cuando estaba rodando con Carlo pensaba constantemente en que nunca más podría rodar de la manera tradicional. Me ha incapacitado para rodar de otra manera", apuntó Romero, antes de seguir. "Entras en ese extraño juego y creativamente es increíble (...). Somos tan inconscientes y estamos tan acostumbrados a ese maltrato artístico, a obedecer... y a la primera nació el ritmo. Ella y yo nos empezamos a comunicar, no nos interrumpíamos y nos dábamos tiempo", confesó.
Esos tiempos, ese ritmo, es en realidad música para el realizador de 'Doctor Portuondo'. "Es ya una obsesión mía. Todo es música. Y los cómicos lo saben mejor que nadie, son músicos. Yo solo me dedico a afinar eso hasta que suena bien. A veces pasa que alguien viene de nuevas y no está tocando la misma música que los demás, y eso es lo único que me atrevo a tocar. Ellos me conocen tan bien, conocían tan bien el proyecto y son tan rápidos, que fue increíblemente fácil. A algún u otro actor le costaba más tiempo, pero ellos pillaron la música y la película se beneficia de ello. Cuando la ves, fluye de una manera increíble. Las bromas están perfectamente colocadas y es lo que más me maravilla. El reto en montaje pasaba por no estropear la música", completó Padial.








