Apoyos para industria
Así funcionan EFICINE y EFICA, los apoyos para la producción y distribución del cine mexicano
IMCINE y distintos productores explican cómo trabajan EFICINE y EFICA, dos de los mecanismos más importantes para sostener e impulsar hoy al cine mexicano
Actualizado:
La conversación sobre el cine mexicano suele llegar a las películas, los festivales o las cifras de taquilla, pero rara vez se explica con claridad la maquinaria institucional que permite que esas películas existan. El reciente anuncio del incremento a las ayudas públicas para el sector volvió a poner sobre la mesa un sistema que, aunque fundamental para la industria nacional, podría ser confuso, incluso para buena parte del propio gremio. Entre siglas, reformas administrativas y cambios de política cultural, el ecosistema de apoyos al cine en México atraviesa uno de sus momentos de mayor transformación y vale la pena arrojar más claridad a los ejes del apoyo actual desde sus propios orígenes.
La desaparición en 2020 de los fideicomisos federales -una bolsa de recursos públicos destinada al apoyo de distintos sectores-, en pleno confinamiento por el Covid y a la mitad del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), marcó uno de los mayores puntos de inflexión para el cine mexicano. Uno de sus efectos más simbólicos fue la extinción de FOPROCINE (Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad), creado en 1997 durante el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) y orientado al impulso del cine autoral. Gracias a ese fondo surgieron películas hoy consideradas fundamentales del cine mexicano contemporáneo como 'La ley de Herodes', de Luis Estrada —mencionada con frecuencia como un catalizador simbólico del cambio tras siete décadas del partido oficial en el poder—; la escandalosa, taquillera y nominada al Oscar 'El crimen del padre Amaro', de Carlos Carrera; y, más recientemente, la estupenda 'Sin señas particulares', de Astrid Rondero y Fernanda Valadez. Antes de su desaparición, este mecanismo alcanzó a beneficiar a 408 proyectos durante más de 20 años.

Lo mismo ocurrió con FIDECINE (Fondo de Inversión y Estímulos al Cine), creado en 2001 durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006). Su objetivo era el "fomento y promoción permanentes de la industria cinematográfica nacional con perspectivas de recuperación financiera”, como establecía la propia legislación. En términos prácticos, se trataba de un mecanismo pensado para películas con una vocación más comercial y mayores posibilidades de circulación masiva. Entre los títulos apoyados por el fondo aparecieron éxitos de taquilla como la comedia negra 'Matando Cabos', de Alejandro Lozano, y el drama 'Abel', primera ficción dirigida por Diego Luna. Uno de los últimos proyectos apoyados por este fondo fue 'Juana', de Daniel Giménez Cacho, estrenada apenas en abril de 2026.
Estos dos grandes apoyos sostuvieron durante años buena parte de la producción nacional financiada con recursos públicos. Tras su extinción, en el mismo 2020 nació el FOCINE (Programa de Fomento al Cine Mexicano), un mecanismo que amplió el apoyo estatal no solo a la producción, sino también a la exhibición y la preservación de acervos fílmicos. Para alivio de la industria, el financiamiento no solo continúa, sino que durante el pasado Festival de Cannes, se anunció un incremento cercano al 25% en su presupuesto.
EFICINE: el gran sobreviviente
Durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), nació en 2006 el EFICINE (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional) un mecanismo que introdujo una diferencia fundamental: la incorporación de la iniciativa privada al financiamiento del cine mexicano mediante la redistribución de impuestos federales. “Es un estímulo que está en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y se otorga al contribuyente que aporta el dinero para que un productor realice una película o para que distribuya o exhiba una o más películas”, explica Itandehui Alderete, directora de EFICINE Distribución del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) desde 2019. “El contribuyente obtiene un crédito fiscal por su aportación económica contra el pago del ISR que generó en el año fiscal anterior. O sea, en vez de pagar a Hacienda, este contribuyente decide apoyar a un proyecto, ya sea con la producción o la distribución”.
Tras dos décadas de evolución constante -particularmente después de un incremento de 16.43% a finales de 2024- EFICINE cuenta hoy con una bolsa anual de 815 millones de pesos (equivalente a 40M€): 750 millones destinados a producción (37M€) y 65 millones a distribución (3€M). La actualización también elevó los montos máximos de apoyo, que durante casi dos décadas se mantuvieron sin cambios: el tope para producción pasó de 20 a 25 millones (1M€), mientras que el de distribución aumentó de dos a tres millones de pesos mexicanos (146K€).
En términos prácticos, a Fernando Montes de Oca, productor y director de la distribuidora independiente Benuca Films —que este año cumple una década en el mercado y se ha consolidado como la compañía independiente que más cine mexicano distribuye—, EFICINE distribución tiene un impacto sumamente positivo: "Sirve para el copiado de póster, crear tu máster DCP —el formato standard para proyección en salas de cine—, hacer los tráilers, pagarle a la persona de RP que te va a llevar la prensa, pagar tu campañita digital... Obviamente el apoyo te hace una diferencia brutal". Mientras que para Inna Payán, productora con más de dos décadas de experiencia, el impacto de EFICINE Producción ha sido decisivo para la industria nacional: “Es un estímulo muy muy importante que ha revitalizado mucho la producción en México. Yo creo que además somos vistos internacionalmente como uno de los países con los mejores apoyos gubernamentales. [...] Yo entendería que con 750 millones, más o menos alcanzaría para 30 películas de 25 millones. Pero hay películas que ocupan menos dinero, ¿no? Entonces, calculemos que estamos haciendo aproximadamente 40 películas con esto, que es un número alto”.
A finales de abril pasado, EFICINE compartió la lista de los 140 proyectos susceptibles de autorización para aplicar al estímulo de producción con montos que van desde 700 mil a 25 millones de pesos (de 34K€ a 1M€). Entre las beneficiadas figura 'Galerna, de la cineasta salvadoreña nacionalizada mexicana y seis veces ganadora del Ariel, Tatiana Huezo y la animación 'La última ola', de Karen Viajera, que ya estuvo en los mercados de Annecy y Ventana Sur. También 66 filmes fueron aprobados para distribución.

EFICA: el estreno del año
El 16 de febrero de 2026 y con Claudia Sheinbaum como presidenta (2024-2030), nació oficialmente el EFICA (Estímulo Fiscal a la Producción Cinematográfica y Audiovisual). La directora de IMCINE, Daniela Alatorre, describe así al más joven de los apoyos estatales: “Este es un crédito fiscal aplicable también contra el Impuesto sobre la Renta, hasta del 30% del costo total del proyecto o proceso de producción realizado en territorio nacional. ¿Qué quiere decir? A lo que le llamamos 'proyecto' no es a todo el proyecto, es específicamente a lo que se hace en territorio nacional. Puede ser un capítulo de una serie o una escena, siempre y cuando cumpla con mínimos de inversión en el país. Lo que busca este incentivo es generar derrama económica, generar empleos y fortalecer la cadena de valor. Sobre todo porque para poder acceder a este estímulo los proyectos están obligados a tener un 70% de proveeduría nacional. Lo que quiere decir es que personas, empresas mexicanas, nacionales, tienen que estar contratadas en estos proyectos para realmente poder acceder. El estímulo tiene un límite de hasta 40 millones de pesos (2M€) por proyecto o proceso”.
Las compañías de posproducción, animación o efectos visuales también pueden beneficiarse del apoyo para reforzar etapas específicas de la producción. Aunque Alatorre precisa: “En este momento este estímulo es para hacer películas, series y procesos de producción que fortalezcan la cadena de valor. A lo que no aplica es a reality shows, programas de entretenimiento, concursos, contenidos no escritos, publicidad o transmisiones deportivas. En cuanto a los requisitos generales y los montos, el crédito podrá ser de hasta 30% del costo total del proyecto o proceso que se realice en territorio nacional”. Pueden solicitarlo personas físicas y morales residentes en México; residentes en el extranjero con establecimiento permanente —es decir, que pagan impuestos en el país—; o residentes en el extranjero sin establecimiento permanente, siempre que trabajen a través de una compañía productora mexicana.
Además, Alatorre subraya: “Este incentivo está dirigido a grandes producciones. En el caso de proyectos de producción de largometraje narrativo de animación o por capítulo de serie de los mismos géneros, tiene que haber un gasto mínimo de inversión de al menos 40 millones de pesos (2M€); para proyectos de producción de largo documental o serie documental, 20 millones de pesos (975K€) y para procesos, al menos 5 millones de pesos (244K€) por proceso”. Aunque el mecanismo llegó en un contexto marcado por el entusiasmo tras la promesa de Netflix de invertir mil millones de dólares en México, el apoyo fue recibido de manera distinta por algunos productores mexicanos independientes. Montes de Oca opina: "Muchos de los que realmente hacemos cine independiente —películas que cuestan menos de cinco millones de pesos— vimos el anuncio con sorpresa, porque este nuevo estímulo, que en realidad funciona como un crédito fiscal para empresas que invierten en películas, está pensado para proyectos de más de 40 millones de pesos. Eso ya no tiene nada que ver con el cine independiente mexicano; está mucho más ligado a producciones de Netflix o a proyectos con financiamiento extranjero y grandes inversiones”. Cabe señalar, que según el más reciente Anuario Estadístico del IMCINE, el promedio de costo de una película es de $15 millones de pesos (730K€).
Así se configura una parte importante —aunque no exhaustiva— del ecosistema de apoyos al cine en México, al que además se suman otros estímulos, fondos regionales y mecanismos estatales. Cada uno responde a funciones cada vez más especializadas dentro del gremio. La directora de IMCINE concluye: “Ya sea de un presupuesto que se entrega a través de subsidios, estímulos a la creación, un EFICINE o un EFICA, cada uno tiene su naturaleza y su corazón, sus propios lineamientos y búsquedas”. Y cada uno de ellos dibuja el mapa de cómo se financia, impulsa y sostiene hoy parte de la industria mexicana.










