Industria
El primer informe sobre el estado del corto en España evidencia la falta de público y demanda medidas de protección
Este es el primer estudio que analiza el cortometraje español en términos de financiación, distribución, exhibición, acceso al público y reconocimiento
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En el marco de Cinema Jove, el Festival Internacional de Cine de Valencia para jóvenes cineastas que se está celebrando del 19 al 27 de junio, la Coordinadora del Cortometraje Español ha presentado su primer informe estadístico de carácter integral dedicado al análisis del sector del cortometraje en España. Con el título de 'El cortometraje español en 50 datos', este estudio se elabora con la vocación de presentar una visión actual y general del sector, abordando desde la financiación a su exhibición, deteniéndose punto a punto en la producción, la distribución, su paso por festivales, su internacionalización o el reconocimiento, además de fijarse en las tendencias emergentes y la formación de los profesionales que sacan adelante estas obras. Hasta ahora, la industria del cortometraje carecía de datos sistematizados que le permitiesen evaluar tanto su situación actual como su evolución histórica, por lo que este informe, que tendrá una continuidad anual, es una primera línea base sobre la que a futuro poder contextualizar logros, carencias o necesidades.
Con 643 cortometrajes como referencia, todos ellos calificados por el ICAA en 2025, y datos aportados por festivales, academias, ayudas públicas, plataformas, asociaciones y agentes del sector; el informe reúne 50 indicadores. En muchos de ellos, las cifras recogidas suponen el dato basal sobre el que elaborar comparaciones, pero en otros el agravio comparativo con el largometraje o con la situación de otros países es alarmante. El estudio destaca entre los aspectos negativos la escasa internacionalización de la producción española –solo 18 de estos cortos fueron coproducciones con otros países–, la fragilidad de su financiación, las dificultades para su distribución y exhibición y la imposibilidad de que el público acceda a ellos (o sea consciente de su existencia) fuera del circuito de festivales.
Mónica Gallego, productora ganadora del Goya al mejor corto de animación en 2026 y cofundadora de la Agencia Freak, habla en este análisis de la necesidad de acceder al público a través de un compromiso político y regulado, reclamando una obligatoriedad de inversión del 1% para la adquisición de obras, no solo para la producción: "Existe la norma y la obligación de invertir en obra audiovisual europea. Agradecemos el avance que supone, pero resulta insuficiente: necesitamos un enfoque más específico que proteja de forma real al cortometraje. [...] Contribuiría a la creación de audiencias, al fortalecimiento de la diversidad lingüística y cultural, incrementando de forma significativa la visibilidad del cortometraje". Y resume el problema con una frase muy contundente: "Sin acceso, no hay público. Y sin público, no hay industria". Los festivales son actualmente el principal ámbito de exhibición del cortometraje español, un espacio que no está necesariamente destinado al público general y que no garantiza la sostenibilidad económica del sector.
Medidas públicas de protección
En este sentido, la directora, productora y guionista Pilar García Elegido defiende en el texto la necesidad de crear un organismo específico que sea capaz de plantear estrategias de promoción y apoyo a la distribución, pero también de educación cinematográfica, y compara el mercado español con el francés, muy similar en volumen de producción anual: "Resulta evidente que, más allá de las líneas de ayudas públicas existentes, las acciones de promoción, conservación y transmisión del cortometraje siguen articulándose mediante iniciativas dispersas, a menudo desconectadas entre sí y sujetas a una continuidad irregular. Esta situación dificulta que el importante patrimonio cultural e industrial representado por los cortometrajes españoles pueda desplegar todo su potencial".
Entre los datos que, si bien son basales, destacan en positivo, el informe resalta una fuerte diversidad lingüística, con un 34% de cortometrajes realizados o bien en otras lenguas que no sean el castellano o con una mezcla de varias o sin diálogos. Aparecen el catalán, el gallego, el euskera o el valenciano entre otros idiomas, confirmando así la importante relación del cortometraje con la variedad de identidades culturales del territorio español. En cuanto a dinero, el coste promedio de realizar un cortometraje en España es de 86.369,21 euros por proyecto, siendo mucho más alto en animación (122.827,11€), aunque este género representa solo el 7,5% de las obras, y más bajo en documental (32.576,24€). Y hablando de géneros, el 65,5% de las producciones analizadas fueron de ficción, un 25% obras documentales y un 2% cine experimental. El estudio constata además que el estándar dominante del cortometraje español se sitúa entre los 11 y 20 minutos.
“Ya sabemos que el cortometraje es cine, ahora es el momento de empezar a creernos que el cortometraje también es industria”, escribe en el prólogo del informe Beatriz Hernández García, presidenta de la Coordinadora del Cortometraje Español entre 2022 y 2026. La Coordinadora se define como una asociación de profesionales indignados del sector del cortometraje y se creó en 2008 como respuesta crítica a la decisión de la Academia de las Artes y la Cinematografía de España de retirar de la Gala de los Premios Goya los galardones a los cortometrajes, aunque finalmente la Academia rectificó y se mantienen dentro de la gala televisada. Con la elaboración de este informe, desde la Coordinadora esperan crear "una herramienta viva, útil y en construcción permanente" para profesionales, instituciones, festivales, medios de comunicación, investigadores y agentes culturales. Con esta primera edición se abre la puerta a una línea de trabajo con una dimensión participativa, por lo que en su web se habilitará un formulario abierto para recoger tanto información, como sugerencias o correcciones de cara a futuras actualizaciones. 'El cortometraje español en 50 datos' ha sido financiado por la Coordinadora del Cortometraje Español, DAMA, el ICAA, la Dirección General de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura y EGEDA.








