Entrevista

Julio Medem enamora a las dos Españas en '8': "Deseo que haya una ceremonia del perdón"

El histórico director estrena en Málaga una película capitular en la que Ana Rujas y Javier Rey interpretan a dos personajes entrelazados por la historia de España

Málaga·Actualizado: 17.03.2025 - 06:30
El director Julio Medem, a su paso por el set de Kinótico en el Festival de Málaga para presentar '8'
El director Julio Medem, a su paso por el set de Kinótico en el Festival de Málaga para presentar '8' · Fotografía: KINÓTICO

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Es uno de los grandes nombres de nuestra cinematografía y, a sus 66 años, el respeto y expectación con los que son recibidos sus nuevos proyectos así lo acredita. Julio Medem, responsable en el pasado de 'Lucía y el sexo' o 'Los amantes del círculo polar' regresa al largometraje y lo hace en el Festival de Málaga con '8', que se presenta en la cita andaluza fuera de concurso. De la mano de Ana Rujas y Javier Rey, el director plantea un filme de ocho episodios sobre la historia de España, partiendo con una niña y un niño nacidos en los albores de la Segunda República y acompañándoles en un viaje de 90 años que no es más que una manera de abordar el paso de la vida en nuestro país. Tanto Medem como su pareja protagonista visitaron el set de Kinótico en la Costa del Sol para hablar de equidistancia, de emoción y de procesos en una película que está constantemente jugando al recurso del plano secuencia.

"Yo quería contar qué ocurre entre dos personas y cuál es el hilo invisible que puede llegarles a unir de por vida. Empecé, realmente, escribiendo el capítulo uno, sobre esos dos niños que nacen a la vez, en el amanecer, en un pueblito pequeño (...). Cuando terminé, me di cuenta de que lo que había escrito tenía forma de 8, porque sus vidas se acababan cruzando. Ahí decidí que iba a escribir cómo iba a ser el destino de estos personajes partiendo de que todos los capítulos mantendrían esa forma", apunta Medem, que también explica que hace años dejó de leer lo que la crítica tenía que decir acerca de sus películas. Y sigue: "Esa es la energía invisible que les mantiene atraídos y a la vez separados. Porque, en realidad, estos dos personajes no se ven, les cuesta mucho encontrarse".

A su lado, es Rey quien toma la palabra acerca del trabajo de coreografía que han implicado los planos secuencia que se suceden en el filme: "Es mucho trabajo. Tuvimos muchos ensayos, afortunadamente, y se planteó trabajando con cinta blanca en el suelo. Se nos marcaban los espacios a tamaño real. Donde había una ventana, una ventana. Donde había una puerta, una puerta. Estuvimos ensayando y moviéndonos con total libertad para que al llegar al set natural tuviéramos todo adelantado. La coreografía es un gran baile, entre un montón de personas, donde todo el mundo trabaja con mucha generosidad", explica el actor, antes de que su compañera tome la palabra. "El trabajo que hicimos con Julio [Medem] fue muy específico para contar lo que no aparece en esos diez años que van pasando de capítulo en capítulo. El 'background' de los personajes. Cuando trabajas con alguien así, hay una mirada que se transmite sin palabras porque yo la necesitaba entender y compartir. Fue muy generoso y me entregó todo para entender a Adela", completa la intérprete, acordándose también del equipo de caracterización, maquillaje y peluquería.

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Al lidiar, eso sí, con una película tan arraigada en lo político ('8' empieza con el poema de Machado sobre las dos Españas), es de rigor preguntarle a Medem por el tóxico concepto de la equidistancia: "La equidistancia puede ser paradójica, porque lo que estoy pretendiendo contar es la vida de Octavio y la vida de Adela. Cuando son niños, con ocho años, los padres de cada uno están en bandos distintos. Ocurre una tragedia, y me interesa mucho la tragedia, también la que ella sufre luego en la posguerra. Y la tragedia se queda en ellos, pero lo que estoy contando es cómo pasa el tiempo en ocho ratos, en ocho planos secuencia. Lo que cuento, con el paso del tiempo, es que detrás de ellos ocurre la historia de España, no delante. ¿Las dos Españas? Bueno... fundamentalmente son Adela y Octavio recorriendo sus vidas con el trauma que arrastran", apunta esquivo el realizador, antes de continuar. "Podríamos pensar que se repite el ciclo, que volvemos a un estado de preguerra psicológico y político parecido al que estamos ahora, pero lo que yo planteo casi como un deseo es que haya una ceremonia del perdón. Hay que saber pedir perdón. Y, a partir de ahí, allano el camino hacia el amor. ¿Cómo se pueden enamorar las dos Españas de esa manera tan brutal? Esa historia de amor tardío está entre lo más emocionante que he hecho nunca", completa antes de despedirse.

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