Laboratorio
IsLABentura Canarias culmina su fase de documentación: "No hay otro laboratorio como este"
Los 16 participantes de la quinta edición exploran sobre el terreno las historias, la cultura y los escenarios de sus guiones en la primera fase de este laboratorio

Primera toma de contacto entre los participantes de la quinta edición de IsLABentura Canarias y los escenarios y las historias que darán forma a sus guiones. El laboratorio que promueve el gobierno canario acaba de finalizar la primera fase de su programa, una etapa destinada a la documentación, que da la oportunidad a los guionistas de conocer sobre el terreno tanto la cultura local como los escenarios naturales de sus proyectos de guion, y que sirve además como primera toma de contacto con los tutores que les guiarán en este proceso. La siguiente parada será la fase de formación, que se celebrará en julio, antes de llegar al pitch final, en el que los protagonistas de este laboratorio defenderán sus guiones ante varias productoras.
Un año más, en el que se ha alcanzado un récord en la participación -un total de 356 solicitudes recibidas-, IsLABentura se presenta como antídoto contra el trabajo solitario del guionista y permite a los participantes sentirse acompañados en el camino tanto por los mentores que les apoyan en esta tarea como por los compañeros, ser fuente de inspiración para el resto, de satisfacción y de felicidad, como ellos mismos han reconocido durante esta primera fase. Los responsables de los siete guiones para largometrajes -dos de ellos de animación- y siete para series han podido estos días explorar los vínculos con las islas en las que se desarrollan sus historias, una experiencia a la que no siempre pueden recurrir los guionistas.
Uno de esos casos es el de Ben Manzanera y su proyecto ‘El velorio de los angelitos', un guion para una película de animación, una de las dos propuestas que tutorizan Gianmarco Serra e Isabel Herguera (‘El sueño de la sultana’), que está ambientada en la isla de La Gomera. Según señala en declaraciones a Kinótico, esta historia está “revestida de terror” y tiene “distintas lecturas”, ya que en ella se habla de “violencia intrafamiliar, psicológica y emocional”. “Es trabajo que sirve como terapia para curar tus propias heridas y hacerlo a través de la ficción”, cuenta sobre su idea de guion, la historia de una mujer que huye del maltrato de su marido en un lugar donde poner a prueba su instinto de supervivencia frente a un culto religioso en el que se sacrifica a los niños para comunicarse con los difuntos.

Contar esta historia a través de la animación -medio que la organización de IsLABentura busca potenciar de cara a próximas ediciones- “no es una decisión caprichosa”, en palabras de Manzanera, sino un vehículo que “permite jugar, no poner límites a imaginación y usarlo a nivel narrativo” para poder proponer flashbacks o “jugar con el color”. Además, destaca que esta historia tiene su ADN en La Gomera, una isla que ha podido recorrer durante esta primera fase de documentación, lo que le ha permitido “enriquecer la narrativa con detalles, anécdotas y localizaciones” o agendar reuniones con paisanos y expertos el folclore gomero que conocían un ritual sobre el que no hay información escrita y que se ha transmitido por el boca a boca, todo ello con el fin de “unir hilos, conseguir diferentes fuentes y construir el relato”.
El caso de Raquel Herrera es bien distinto. Su proyecto de guion, ‘El bi-aje de Lucas’ también es un largometraje de ficción y acción real para el que, sin embargo, su labor de documentación no ha sido tanto de descubrimiento como de redescubrimiento de Gran Canarias, el territorio en el que llevaba seis meses y viviendo que durante estos días ha explorado con una mirada diferente. Esta actriz y guionista, tutorizada por Yolanda Barrasa, cuenta la historia de Lucas, un hombre de más de 30 años que, tras ser abandonado por su novia de toda la vida, viaja a Maspalomas y, por error, termina en un hotel destinado al público gay. En su caso, su misión era buscar “algo más humano” y escuchar las historias que le sirvieran para modelar su guion, lo que pasaba por visitar lugares emblemáticos como la discoteca Yumbo o chiringuitos del lugar. “Tuve buenos guías que me dieron acceso a los locales. Viví como viviría mi personaje e intenté hacer su viaje”, ha señalado.
La oportunidad de la inmersión plena
Los protaguionistas de esta edición aplauden una de las partes fundamentales de IsLABentura: dar la oportunidad al guionista de vivir una experiencia esencial para su trabajo y a la que no siempre puede acceder: la documentación sobre el terreno. “Estamos todos viviendo una fantasía: venir, viajar, juntarnos diferentes guionistas. El trabajo de escritura es muy solitario, así que esta es una forma de sentirse acompañado tanto por tus mentores como por tus compañeros. Son fuente de inspiración y de felicidad. No hay otro laboratorio como este”, subraya Ben Manzanera.
Sobre la inmersión plena que supone esta primera fase, Raquel Herrera ve “un privilegio” poder tener como “única preocupación” el desarrollo y la escritura. “Salgan o no salgan los proyectos, estás invirtiendo en la formación de esas personas y sabemos que el cine no da las oportunidades a personas que no venimos de ambientes con más dinero, que no nos podemos permitir una escuela de cine muy cara, o hacer un master de guion. De repente, estas oportunidades hacen que se equilibre un poco más y que quienes venimos de barrio podamos tener ese acceso a un mundo que es un poco endogámico y cerrado”, señala. Del mismo modo, pone sobre la mesa una cuestión que preocupa a muchos. Si bien los incentivos fiscales atraen muchos rodajes al territorio canario, ¿qué ocurre con el talento de las islas? “Es necesario poner el foco en Canarias, que no solo se trate de incentivos, sino que los creadores canarios tengamos esa oportunidad de firmar películas con nuestro nombre. Poco a poco crecemos un poco más y mi sueño es ese: tener una industria canaria y que no seamos el auxiliar de producción o el meritorio”, subraya.
Para Emmanuelle Kesch, que lleva cuatro años en Madrid aunque continúa trabajando para programas de televisión de su país natal, Perú, y de otros países de Latinoamérica, la oportunidad de trabajar en IsLABentura ha supuesto no solo la posibilidad de dedicar tiempo de calidad a un guion, sino también de abrirse camino en la industria audiovisual española, que considera “hermética” y que se debe a la propia naturaleza de la profesión, en la que inevitablemente importa la conexión y la confianza. Más allá de esta visibilidad en el sector, este laboratorio le ha permitido tener acceso a la documentación, algo de lo que no había disfrutado en otras residencias en la que había participado. “Para este oficio, en el que escribes en tu tiempo libre, sin que te paguen -porque lo normal es que te paguen cuando el guion está listo, salvo que tengas la ayudas de desarrollo-, donde realmente tu trabajo creativo te lo tienes que pagar, que te financien la documentación, y más si implica hacer un viaje y es sobre una película que no ocurre en tu entorno directo, es un regalo y es un impulso”, ha agradecido esta guionista.
Según cuenta esta guionista, ‘Cachalote’, su proyecto de guion, es una historia coral que arranca con un cetáceo de 40 toneladas varado en la playa de Puerto Naos, en la isla de La Palma, un hecho que altera la vida de los vecinos y los hosteleros de la zona. Inés, “una pescadora de atunes en bancarrota”, está convencida de que este mamífero se ha tragado un dispositivo utilizado en la pesca industrial y trata de anular la ley de pesca vigente. Su hija adolescente, Nuria, una surfista que suena con salir de la isla, descubre su sexualidad; mientras que su hijo de siete años, Rafa, se divierte con el cachalote. “Los intereses y las vidas de todos se alteran por la presencia de este animal muerto”, señala la autora de este guion, que tutoriza Sara Bamba, con quien ha encontrado conexión y “coincidencias”. “Tenemos miradas e inquietudes parecidas, y eso es un regalo”, ha subrayado.

Otro de los trabajos de esta quinta edición es ‘Barlovento’, de Juan Pedro Vera Ureña, un trabajo para serie de ficción que se desarrolla bajo la tutoría de Pablo Bartolomé y que narra una historia ambientada en la Fuerteventura de los años 80. “Nace cuando descubro que la legión llegó a la isla, un proceso de adaptación complicado, porque 5.000 soldados legionarios preparados para la guerra llegaron a una isla cuya capital no tenía más de 5.000 habitantes. Se duplicó de pronto la población”, cuenta a Kinótico. A ello se sumaba la droga que había desembarcado en la isla, y que había creado una situación complicada. En este contexto se desarrolla la historia de ‘Barlovento’, un padre y una madre que tratan de resolver el misterio de su hijo después de perderlo.
Vera lleva documentándose más de un año en la hemeroteca, pero ahora ha tenido “el privilegio” de acercarse a quien registró aquellos años, el “cronista oficial de Fuerteventura” y “autor de los artículos” con los que descubrió todo de aquella época, así como el expresidente del Cabildo que estuvo en el cargo y que sufrió una agresión de un militar, pero también de algunos veteranos de la legión, que formaron allí su familia y que le han contado “de primera mano” que nunca quisieron y a un lugar donde fueron rechazados. Trabajar sobre el terreno le ha permitido “observar la colisión” y también los puntos de encuentro.
Este protaguionista tiene palabras de admiración hacia su tutor, Bartolomé, a quien compara con “un frontón al que se lanzan ideas y que devuelve siempre en forma de pregunta”, y al que considera “muy valioso porque nunca invalida”. También hacia IsLABentura, un laboratorio con el que se obsesionó, según reconoce, por “la oportunidad de conocer el lugar” sobre el que uno escribe. “La realidad impregna siempre las historias que contamos y muchas veces surgen de la realidad. Me parece una retroalimentación entre el guionista, la ficción y la realidad muy valiosa. De pronto, que este laboratorio te permita estar una semana en contacto con esa realidad y rompiendo tus esquemas es algo que, hasta donde sé, no existe”, ha resaltado.








