Festival de Cannes

Agustín Almodovar: "Cannes marca la vida de las películas, pero hay que sobrevivir a él"

Hablamos con el productor horas antes de volver a pisar la alfombra roja del Palacio de Festivales de Cannes, donde ‘Amarga Navidad’ compite por la Palma de Oro

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El director Pedro Almodóvar y el productor Agustín Almodóvar posan en la presentación de 'Julieta' en el Festival de Cannes, en mayo de 2016
El director Pedro Almodóvar y el productor Agustín Almodóvar posan en la presentación de 'Julieta' en el Festival de Cannes, en mayo de 2016 · Fotografía: Getty

"Recuerdo viajar a Francia con mis cinco latas para presentar ‘¡Átame!’ a Gilles Jacob y que nos dijera: 'Mira, esta es una película menor de Almodóvar. Le admiramos mucho, pero no'", rememora Agustín Almodóvar desde la terraza Albanne del Hotel JW Marriott de Cannes. Tendría que pasar una década para que el manchego más internacional debutara por fin en Cannes. Fue en 1999, con 'Todo sobe mi madre'. Ahora, 27 años después de aquel momento, los nervios siguen en el aire a horas de la premiere internacional de 'Amarga Navidad'. El productor y cofundador de la productora El Deseo cuenta a Kinótico que apenas doce horas antes se enfrentó a la inmensidad y el vacío del Gran Teatro Lumière mientras comprobaba la copia de ‘Amarga Navidad’ que se presentará en el festival más influyente y exigente del mundo. “Es una especie de coliseo romano, aquí es donde veremos qué pasa y si a la gente le gusta o no ‘Amarga Navidad’. Los nervios siguen ahí, pero este año tengo una sensación especial de formar parte de un equipo al estar tres películas españolas”. Tras muchos años viajando por el mundo y representando en solitario al cine español, los hermanos Almodóvar sienten que forman parte de algo más grande. “[Frémaux] siempre está pendiente de qué ocurre en cualquier país. Tiene una diligencia ejemplar en ese sentido. Él sabe lo que pasa cada año porque mueve Roma con Santiago para descubrir buen cine. Que haya tres películas españolas este año es prueba de ello”.

Cualquiera que se haya sentado a hablar con Agustín Almodóvar, sabe que no tiene pelos en la lengua y así lo volvió a demostrar en la conversación honesta que ha mantenido con Kinótico, en la que habló de los accidentados inicios de la relación entre Cannes y el cine de su hermano, de por qué cree que nos queda Frémaux para rato, de cómo se siente ante la nueva normativa del Oscar a la Mejor Película internacional o de por qué considera injustos los comentarios que se dijeron después de que el Festival de San Sebastián se quedara fuera del nuevo filtro. Además, aclara por qué ‘Amarga Navidad’ es una de las dos películas internacionales que ha llegado a Cannes sin la necesidad de una coproducción y reconoce que siente incertidumbre ante los vientos de cambio en Movistar Plus. Vamos, que no se deja piedra por levantar.

Pedro Almodóvar, Ethan Hawke y el resto del reparto de 'Extraña forma de vida' en el Festival de Cannes
Pedro Almodóvar, Ethan Hawke y el resto del reparto de 'Extraña forma de vida' en el Festival de Cannes · Fotografía: FESTIVAL DE CANNES

La primera vez que competisteis fue en el 99 con ‘Todo sobre mi madre’. ¿Se deja de sentir nervios en Cannes en algún momento?

Anoche estuve a las tres de la madrugada chequeando la copia en el Lumière. Era muy impresionante salir por detrás de la pantalla y ver esa pedazo de sala con 2.400 butacas. Es una especie de coliseo romano, aquí es donde veremos qué pasa y si a la gente le gusta o no ‘Amarga Navidad’. Los nervios siguen ahí, pero este año tengo una sensación especial de formar parte de un equipo al estar tres películas españolas. En una de ellas, la de los Javis, tenemos una pequeña participación con El Deseo y Sorogoyen es un director al que apreciamos mucho. Este año tengo cierto alivio con el reparto de la responsabilidad, como si fuéramos un equipo que al final puede aparecer en el palmarés de diferentes formas. Es la séptima vez que estamos en la Sección Oficial de Cannes y esta vez siento que formo parte de algo que nos cobija.

Pedro Almodóvar y Hirokazu Koreeda son las únicas películas internacionales que han llegado a Cannes con un solo país en su producción. ¿Es fundamental seguir siendo 100% independientes en vuestras películas?

Para mí es un lujo poder estar en solitario y ser el dueño absoluto de las decisiones de tus películas. Eso implica que los aciertos son tuyos y que los fracasos y los errores también. Esa independencia era el objetivo de la empresa. Nos gusta colaborar en otras producciones. Este año lo hacemos con ‘La bola negra’, pero nos gusta la idea de ser responsables de nuestro propio juego. Esa era una de las principales ideas que teníamos cuando fundamos El Deseo hace 40 años ya.

Hablábamos hace poco de que el cine español había aprendido a entender las reglas del juego de Cannes. ¿Cómo ha sido el viaje de El Deseo en ese sentido?

El aprendizaje en la relación con Cannes nos llevó casi veinte años. Empezamos a hacer cine en los años 80 y las películas de Pedro se presentaban, pero Cannes las rechazaba automáticamente. Recuerdo viajar a Francia con mis cinco latas para presentar ‘¡Átame!’ a Gilles Jacob y que nos dijera: “Mira, esta es una película menor de Almodóvar. Le admiramos mucho, pero no”. Hasta 1999 no llegó el momento en que participamos en la competición de la Sección Oficial. No es sencillo entrar en Cannes. Ellos tienen mucho criterio. En estos momentos el festival es la gran convención mundial del cine de autor. Por aquí pasa el cine a competir, pero también pasa el mercado, pasan los artistas y pasa la gente buscando producir su película. Es un encuentro único y esencial, y en estos momentos más necesario que nunca para la industria. Vivimos una época de pujanza de de la industria audiovisual, pero esa pujanza está marcada por el algoritmo, por los gustos del público y por tener que hacer muchas películas y muchas series para que se consuma por el abonado mientras está sentado en el salón de su casa cómodamente. Por eso creo que este escaparate es más importante que nunca.

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"Recuerdo ir a Francia con ‘¡Átame!’ y que nos dijeran: 'Mira, esta es una película menor de Almodóvar. Le admiramos, pero no'"

Tras entrar por fin en 1999, hemos establecido una relación con el festival. Pedro ya forma parte de esa familia de directores del Festival de Cannes y eso significa algo. Cuando Thierry Frémaux ve una película de Almodóvar, se siente que Pedro forma parte de la familia. Eso no quiere decir que vaya a ser más fácil ser seleccionado, pero algo has ganado porque has entrado en ese club selecto. También hemos aprovechado [el escaparate de Cannes] con otras películas. Nosotros apoyamos mucho que ‘Sirat’ estuviera compitiendo aquí y eso le ha cambiado la vida a la película. Estar en Sección Oficial puede ser diferenciador en lo que ocurra con el futuro de la película. Ya nos pasó en 2014 con ‘Relatos salvajes’. Estar en Cannes no te hace mejor o peor, pero sí te abre un camino que de otra manera quizá no sea accesible.

Pedro y Agustín Almodóvar, en los Feroz de 2023
Pedro y Agustín Almodóvar, en los Feroz de 2023 · Fotografía: Jesús Briones / Gtres

Werner Herzog se quejaba hace unas semanas de lo que implicaba no estar seleccionado en Cannes. Decía que ya no era por competir por la Palma de Oro, sino alargar la vida de las películas y garantizar que los inversores recuperaran su dinero. Jim Jarmusch dijo algo parecido hace un año.

Marca la vida de las películas. Más allá de los premios o los festivales, las películas tienen un valor intrínseco por sí mismas, pero sus vidas pueden ser muy azarosas. Si no estás en el momento adecuado y en el lugar adecuado, puede quedar maldita. En cambio, un escaparate como este puede ser mágico y conseguir que el distribuidor adecuado puje por ti y se convierta luego en tu promotor. Las películas necesitan de ese acompañamiento siempre, que es la promoción y la distribución. Es esencial, sobre todo en el cine que no es estándar, y que no está codificado de la misma forma en todo el mundo. El cine de autor es inclasificable, por suerte, por eso nos sorprende tanto y nos reta. El sello de Cannes puede ser definitivo en ese sentido. Había oído el enfado de Herzog y esas cosas pasan también. Son desencuentros naturales que ocurren, porque son relaciones casi amorosas las que hay con los comités de selección de los festivales.

Este festival es especial por varios motivos. Uno es que no importa que seas una vaca sagrada. Si no gusta tu película, te lo van a decir. No solo hay que llegar a Cannes, hay que sobrevivir a él.

Hay que sobrevivir a Cannes. Muy bien dicho. Por eso te digo que anoche sentí el miedo cuando vi la sala vacía y estaba pensando en la proyección del día siguiente. Nunca he dicho esto en público, pero yo he oído roncar en el Palais. Además es que la sala tiene una acústica diabólica y notas si la gente se mueve, si está en silencio, si se distrae, si tose y no te digo nada si acaba roncando. También recuerdo pases hipnóticos, como ‘La cinta blanca’, de Michael Haneke. No se movía una mosca. Sentías que estabas en una catedral, prácticamente. La sala habla y los que ya tenemos experiencia estamos en la sala sin saber cómo sentarnos, porque estamos interpretando todo eso que está pasando durante la producción. Por eso los nervios continúan porque es una exposición muy potente a la que te sometes.

Este año vamos a ver un relevo en el Festival de San Sebastián con el anuncio de Maialen Beloki. Alberto Barbera ha renovado su contrato con Venecia. Tricia Tuttle seguirá por ahora en la Berlinale. Nadie habla del futuro de Frémaux, aunque lleve ya 20 años al frente del festival. ¿Por qué da la sensación de ser una figura inamovible?

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"Los comentarios tras los cambios de los Oscar han degradado y devaluado un poco a San Sebastián como festival internacional. No me ha gustado"

Lleva una racha increíble. Mira el año pasado. Las películas del palmarés fueron las que estuvieron en la temporada de premios. El año anterior pasó lo mismo. Está demostrando que es una persona muy, muy dinámica. Siempre está pendiente de qué ocurre en cualquier país. Tiene una diligencia ejemplar en ese sentido. Él sabe lo que pasa cada año porque mueve Roma con Santiago para descubrir buen cine. Que haya tres películas españolas este año es prueba de ello. Se ha dado cuenta de que está pasando algo. Es muy permeable en ese sentido. Ahora estamos desarrollando una coproducción con Francia y me estoy dando cuenta de que en Francia sienten devoción por España, sobre todo con la ficción seriada como ‘Querer’, ‘Yakarta’ o ‘La mesías’. Han visto que está pasando creativamente, artísticamente en España y eso tiene reflejo también en las películas que se están haciendo. Ese es solo un ejemplo, pero ayuda a entender por qué este hombre está tan consolidado y tan establecido. Creo que tenemos Thierry para muchos años. Es una persona hiperactiva. Cada noche se sube a cuatro escenarios en cada sección. Es un apasionado del cine y de los artistas. Eso es muy importante también y algo que exijo a los directores de festivales, pero también a los críticos y a los informadores de cine. Te tiene que gustar el cine y la gente que hace el cine. Thierry cumple con todo eso. Él y Gilles Jacob fueron el gran recambio de Cannes. Los dos consiguieron mantener el festival como el gran escaparate y el gran espacio de encuentro del cine de autor mundial.

Thierry Frémaux, máximo responsable del Festival de Cannes, en una rueda de prensa en 2026
Thierry Frémaux, máximo responsable del Festival de Cannes, en una rueda de prensa en 2026 · Fotografía: KINÓTICO

El cine está en constante crisis y quizás sea la razón por la que después de 130 años se sigue haciendo cine y se va a seguir haciendo cine. En España está todo el mundo pendiente de qué pasa con Movistar Plus, socio y compañero de viaje en esta ‘Amarga Navidad’. ¿Cómo lo veis desde el otro lado?

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"Tenemos muy buena relación con las nuevas personas que llegan a Movistar Plus, pero lo que me gustaría saber es qué va a ocurrir con esa línea editorial y si se va a mantener"

Hay cierta preocupación por saber qué va a ocurrir porque los cambios están siendo muy profundos en Movistar, cuando ha sido un agente esencial en esta última cosecha. De las tres películas españolas en Cannes, dos son Originals de Movistar y en la nuestra han tenido una participación muy importante en la compra de derechos. Ha sido un agente decisivo. Si no llega a ser Movistar, probablemente ‘Sirat’ no existiría como la película que fue y no hubiera tenido el nivel de producción necesario, porque era una película muy radical, pero a la vez requería de muchos medios. Su participación fue fundamental. Con tantos cambios la pregunta es si continuará la línea editorial o si la nueva dirección creará una nueva línea editorial y cuál será. Todas esas preguntas son importantísimas. El boom audiovisual de España en Francia del que te hablaba tiene que ver con Movistar. Tienen un éxito tremendo a nivel de prestigio. No sé cómo se traduce en términos cuantitativos o de ventas, pero la respuesta a la hora de llamar la atención de la creatividad de un país ha sido máxima. Y tengo una cierta inquietud. Tenemos muy buena relación con las nuevas personas que llegan, pero lo que me gustaría saber es qué va a ocurrir con esa línea editorial y si se va a mantener, porque está dando unos resultados a nivel artístico impresionantes.

El cine mundial siempre se refleja en Francia, pero ni siquiera ellos se escapan de las polémicas. Esta semana hemos visto cómo su industria reaccionaba ante la amenaza de Canal Plus de vetar a los cineastas que critiquen su línea editorial. ¿Están a salvo los artistas hoy en día?

Está delicado [el panorama]. Creo que los artistas tienen que seguir siendo independientes y tienen que expresarse como quieran. También en política, por supuesto. Los artistas cineastas son la actividad más permeable que existe. Todo lo que se cuenta tiene una conexión con el subconsciente colectivo y hay una permeabilidad con todos los debates que hay en la sociedad. Ponerle freno, ponerle barreras a eso sería un grandísimo error y algo, desde luego, inaceptable. Se van a seguir contando esas historias, aunque quizás tengan que salir al margen o con menos medios. Pero creo que sería un grandísimo error, porque estamos hablando de censura, quieras o no. Espero que eso no se produzca, aunque el cine vaya a seguir hablando y opinando, como ha hecho siempre.

Hemos visto a Pedro muy activo en la promoción de ‘Amarga Navidad’. ¿Cómo se presenta la promoción internacional, porque ahora se va a estrenar en varios países europeos y en otoño llega a Estados Unidos?

En Francia se estrena mañana. Ya estuvimos aquí hace unas semanas, coincidiendo con un ciclo que se hizo en el centro Pompidou y ya hicimos mucha prensa. En Italia también ha estado recientemente. Ahora vamos a intentar adelantar lo más posible los estrenos porque Pedro quiere rodar, porque dice se le pasa el tiempo. Él quiere seguir rodando y realmente la promoción es un paréntesis muy importante y no es exactamente lo que uno quiere hacer. Es muy necesario, sobre todo en el caso del cine de autor, porque no hay escatimar medios en explicarse aunque luego el público saque su opinión. Creo que tú también tienes la obligación como artista de explicarte y lo último que quiere ser Pedro es resultar hermético o inaccesible. De aquí a otoño la idea es terminar de estrenar en Europa, en Latinoamérica en julio y en Estados Unidos tenemos la idea de estrenar en octubre y probablemente estar también en el Festival de Nueva York. Ya después veremos qué pasa con la temporada de premios, pero sí, es intensa la campaña que se avecina para presentar la película. Insisto en que lo que queremos es acercar lo máximo posible los estrenos para también ahorrarle tiempo a Pedro.

Fotograma de 'Amarga Navidad', de Pedro Almodóvar, con Leonardo Sbaraglia y Quim Gutiérrez en primer término
Fotograma de 'Amarga Navidad', de Pedro Almodóvar, con Leonardo Sbaraglia y Quim Gutiérrez en primer término · Fotografía: Iglesias Más / El Deseo

¿Qué te parece la nueva medida de los de los Oscar de que seis festivales internacionales pasen a cualificar para el Oscar internacional?

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"Hay una cosa que me gusta mucho de la Academia americana y que le reprocho a veces a la española: cada año cambian y se plantean cosas"

Hay una cosa que me gusta mucho de la Academia americana y que le reprocho a veces a la Academia Española. Cada año cambian cosas y se plantean cosas. En España llevamos con el mismo sistema para seleccionar la Mejor Película internacional en los Oscar desde hace veinte años. El sistema de votación es monolítico. Creo que estaría bien debatir cada año las cosas, aunque sea plantearnos qué tiene de bueno, qué tiene de malo… En España me quejo mucho de la opacidad. En Francia, por ejemplo, aparece el notario y dice: “Estos son los elegidos y ha votado el 70% de la gente”. Qué maravilla. Si ha votado el 40%, tendríamos que preocuparnos y hacer campaña para que eso cambie. Me enrollo para decir que en principio me parece bien que se planteen cosas, lo que pasa es que luego hay que ver el alcance. Hay una gran preocupación en Estados Unidos con la categoría internacional porque no quieren que se mediatice demasiado el país con la película que presenta, que haya película o que se equivoquen. Cuando ‘4 años, 3 meses y 2 días’ se quedó fuera de los Oscar, en la Academia de Hollywood cambiaron las normas para evitar que una película así se quedara fuera. Creo que en España ha sentado mal que San Sebastián no forme parte de la lista y, sobre todo, que lo acusen de localista.

Es verdad que en Kinótico en septiembre sí hablamos de eso y de que quizás no era tan positivo el mensaje que se lanzaba hacia fuera al encadenar tres Conchas de Oro españolas.

Creo que también tiene mucho que ver con la selección y la formación de los jurados, pero a mí no me ha gustado el comentario, porque creo que ha degradado y devaluado un poco a San Sebastián como festival internacional. Por otro lado, me parece muy bien que la shortlist cada vez sea menos ‘short’. Me gusta mucho el interés que tiene la Academia de Hollywood con el cine internacional. El año pasado las cinco películas de esa categoría eran mucho mejores que el resto. Me gusta mucho que cada año la Junta Directiva que gobierna los Oscar se plantee ajustes y cambios. Las academias no deben ser monolíticas. El propio término ‘académico’ ya tira un poquito para abajo. Yo tengo una relación magnífica con Méndez Leite, una persona a la que admiro muchísimo y que espero que vuelva a salir como presidente, porque ha hecho una labor muy buena. Leí que ahora tiene 3.000 miembros y me parece increíble. Bienvenido sean siempre los cambios, porque al final estamos hablando de apoyar a las películas. Habrá que ver el resultado y en qué se traduce.