Estreno
Gabriel Ripstein narra la hazaña mundialista en 'México 86': "Solo un mexicano pudo haber logrado algo así porque somos surreales"
El director Gabriel Ripstein desmenuza el espíritu de ‘México 86’, la comedia negra de Netflix ambientada en torno al Mundial de fútbol y protagonizada por Diego Luna
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A seis días del arranque de la Copa de Fútbol 2026, y tras una breve exhibición en cines independientes, Netflix estrenará en todo el mundo 'México 86' el 5 de junio, la segunda película del director mexicano Gabriel Ripstein. Con un elenco que parece la alineación de la selección nacional -Diego Luna como capitán, acompañado por Daniel Giménez Cacho, Karla Souza, Enrique Arreola, Memo Villegas y Álvaro Guerrero-, la cinta reconstruye, desde la ficción y la sátira política, las peripecias que llevaron a México a organizar lo que muchos consideran el mejor Mundial de la historia. Una de las anécdotas más improbables y surrealistas que pueden encontrarse en los libros del balompié internacional.
Gabriel Ripstein, ganador del premio a Mejor Ópera prima en Berlín por el drama ‘600 millas’ e hijo del legendario cineasta Arturo Ripstein, da un giro de tono en su todavía breve filmografía. Deja en claro que, aunque él mismo no es tan futbolero, no desaprovecharía la oportunidad de capturar una instantánea de aquel México a través del humor negro. “Lo que busca la película es hacer el retrato más puntual y lo más específico posible de una anécdota que, cuando me la contaron, me pareció absolutamente surreal: cómo el Mundial del 86 no era para México y cómo terminó siendo nuestro", resalta el cineasta. Una posibilidad única para hablar, a través del futbol, de un país dominado por dos poderes hegemónicos: el político, encarnado por el Partido Revolucionario Institucional, y el mediático, representado por el omnipresente imperio de Televisa bajo el liderazgo del magnate Emilio ‘El Tigre’ Azcárraga (interpretado magistralmente por Daniel Giménez Cacho). Tradicionalmente, abordar estos temas y personajes en la ficción traía represalias de todo tipo, así es que descubrirlo con la perspectiva que da el tiempo es sumamente interesante.
Insertado en ese engranaje, la coproducción con Gaumont USA sigue el ascenso de Martín de la Torre (Diego Luna), un burócrata de medio pelo dentro la Federación Mexicana de Fútbol (FEMEXFUT) que tiene la delirante idea -y para muchos risible- de ganarle la candidatura del Mundial a Canadá, Brasil y Estados Unidos a tan solo 16 años de que Pelé se coronará campeón en el icónico Estadio Azteca en 1970. "Ese objetivo enloquecido de lograrlo, no sé si imposible, pero sí improbable, solo lo pudo haber hecho un mexicano", opina Ripstein. "¿Por qué? Porque somos surreales y porque somos una mezcla de virtudes, cualidades y fortalezas que van desde esa tenacidad, ese ingenio, esa mexicanidad que nos permite enfrentar lo que sea, que es padrísima, pero que también tiene ese lado obscuro de que somos irresponsables, mentirosos, tramposos. Sentir que las reglas no son para nosotros, querernos brincar todos los pasos, hacer las cosas en lo oscurito...". Las consecuencias de esos actos terminarán alcanzando al protagonista, reflejo real de una clase política que desde entonces ha depositado sus promesas de mejora en el rodar de un balón. Una práctica que, 40 años después, sigue resonando en el país ante su tercera oportunidad de ser sede mundialista.
'Mentiras' y 'México 86': los fabulosos 80
Aunque la filmografía de Gabriel Ripstein aún es breve, su experiencia en series es amplia gracias a 'Narcos' y 'La maquina' (también con Diego Luna pero en el mundo del boxeo). De hecho, el realizador todavía disfruta del impulso que dejó ‘Mentiras’, la exitosa adaptación del musical que recién ganó como la Serie de Mayor impacto en los Premio Aura y que también se desarrolla en los 80. "No es que esté persiguiendo proyectos que nada más están en los 80", acepta sonriendo. "Es una coincidencia afortunada porque es una década que yo adoro. Pasé toda mi adolescencia en esa década, el coche que tiene el personaje de Diego hacia el final de la película, era mi sueño. También era un México que no había entrado en la globalización entonces también tenía una identidad, como la cantina donde va el personaje, que no digo que no existan ya, pero ahora estamos en el México post Tratado de Libre Comercio. En los 80 todavía hay una versión de este país que yo creo que tenía mucho sabor y mucho color, entonces el hacer dos proyectos que coincidan en esa época, yo nada más lo celebro". Por cierto, su siguiente proyecto se desarrolla en los 70.
En la vida real, la FEMEXFUT de aquellos años estaba encabezada por Rafael del Castillo (fallecido en marzo pasado a los 92 años), un dirigente que conoció tanto la gloria como el infierno futbolístico tras verse envuelto en algunos de los éxitos y escándalos más sonados del Tricolor. Por otro lado, el personaje ficticio de Martín de la Torre, está constituido a partir de distintos perfiles que orbitaban los mundos del fútbol, la política y el poder de la época. Así, las borracheras en la sede de la FIFA en Suiza, las inspecciones a los estadios tras el terremoto de 1985, las edades falseadas de los futbolistas rumbo a Italia 90 o los escupitajos a directivos no deben asumirse al pie de la letra como lo marca el filme, incluso cuando varias de las anécdotas de la película provengan del libro ‘México 86: el año en que México cambió al mundo’, del reconocido periodista deportivo Francisco Javier González. Quizá lo único que conviene tomar literalmente para disfrutar de esta reinterpretación de los hechos es la advertencia que aparece al inicio: “Algunas de estas cosas, sí pasaron…”. Y seguirán pasando.










