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Catalina Aguilar Mastretta sobre su serie para Netflix: "Mi sueño guajiro era 'Mal de amores' y de repente ya se hizo realidad"
Con miles de extras, locaciones reales y una ambiciosa producción de Netflix, la directora mexicana transforma en serie la exitosa novela escrita por su madre
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La historia detrás de la ambiciosa adaptación de 'Mal de amores' comenzó antes de que existiera Netflix y de su estreno este 2 de septiembre. La directora Catalina Aguilar Mastretta llevaba tiempo imaginando cómo trasladar a la pantalla la exitosa novela de su madre, la escritora poblana Ángeles Mastretta, publicada en 1996. Ya desde los 12 años era consciente de las dinámicas familiares y del apoyo real al desarrollo de las mujeres que permean la obra que consideraba proyecto de vida. Dos décadas después, la actriz Cassandra Ciangherotti protagonizaba la estupenda 'Las horas contigo', la ópera prima de Catalina.
"Cuando estábamos en el set de esa película hablábamos de lo que íbamos a hacer después", recuerda la cineasta. "Le decía a Cassandra: 'Mi sueño sería hacer 'Mal de amores' y tú deberías de ser Emilia, la protagonista'. Han pasado varios años, mi sueño guajiro siempre fue 'Mal de amores' y de repente ya se hizo realidad. Cassandra ya no sería Emilia, pero tenía que ser Milagros, porque es la única persona en el mundo que puede serlo -una mujer sumamente independiente y que enseña a su sobrina ideas de revolución-. Entonces desde ahí armamos la familia. Fue mi estrella del norte, fue la única persona a la que le escribí algo teniéndola en la cabeza", remata.
Ciangherotti agrega: "Obviamente estábamos empezando nuestras carreras y era algo muy difícil hacerla. Pero las cosas se logran como se logran y es hermoso que nos haya llegado este nivel de Emilia". Ese personaje que durante años existió como una posibilidad terminó recayendo sobre los hombros de Renata Vaca, quien asume aquí su primer protagónico de esta escala. Emilia Sauri es una joven que, en los albores de la Revolución Mexicana, desafía las expectativas de su tiempo para perseguir su vocación por la medicina. Mientras el país intenta decidir qué futuro quiere para sí, ella busca el suyo entre el amor apasionado de Daniel Cuenca (Juan Pablo Fuentes), un revolucionario ligado a su infancia, y la estabilidad de Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia), un médico con quien comparte su vocación.
"Me ha cambiado la vida a niveles profundísimos", acepta Vaca. "Creo que Emilia quiere todo. Es una mujer que va a por todo y claro que no es dejar de lado el amor ni mucho menos, pero es una mujer que principalmente va también por sus sueños". Su libertad reside, precisamente, en negarse a escoger una sola dimensión de sí misma: "Es una mujer que va más allá de lo que se espera de ella, a muchísimos niveles. Y creo que por eso ella decide amar a esos dos hombres también. Hay espacio para todo esto".
Lo íntimo en dimensiones históricas
Pero más allá del poderoso elenco, en el que también figuran Miguel Rodarte, Diana Bovio, Juan Pablo Medina y Humberto Zurita, 'Mal de amores', de Netflix, llega en un momento especialmente competitivo para las adaptaciones de grandes obras latinoamericanas centradas en mujeres. La serie se suma a una tendencia de relatos atravesados por periodos de transformación histórica, donde ya coinciden ‘Como agua para chocolate’, de HBO Max, y ‘La casa de los espíritus’, de Amazon MGM Studios. Para emparejar esa dimensión íntima se necesitó una maquinaria considerable para reconstruir el contexto histórico: la serie de siete capítulos pasó por 44 locaciones de Ciudad de México, Puebla y San Luis Potosí, además de dos foros; la búsqueda de escenarios acumuló alrededor de 125 mil kilómetros.
El vestuario requirió más de 11.000 prendas rentadas, más de 500 confeccionadas y trabajo para unos 3.000 extras; solamente la entrada del ejército maderista empleó 600 para recrear mediante duplicación de multitudes una movilización de alrededor de 10.000 personas. Para Aguilar Mastretta, sin embargo, esa escala debía conservar una relación concreta con la historia mexicana: “Fue muy importante para nosotros tratar, en la medida de lo posible, de tener las locaciones reales”. La producción filmó en Puebla en el mismo balcón donde Madero –líder de la Revolución y presidente de México tras la salida de Porfirio Díaz- pronunció el discurso recreado en el primer episodio y cerró durante tres días una avenida de San Luis Potosí para transformarla en el Paseo de la Reforma de 1910. “Fue una producción de mucho reto y muy complicada, también muy divertida”, reconoce la también showrunner, coguionista y productora. “Tratando de encontrar que todo tuviera el corazón histórico de lo que estábamos haciendo”.
Ahí es donde Aguilar Mastretta encuentra una manera de darle la vuelta al dispositivo más reconocible de la historia: el triángulo amoroso. Daniel y Zavalza, representan posibilidades distintas, pero Emilia no queda reducida a esperar cuál de ellos terminará conquistándola. “Muchos de esos triángulos que me encantan en el cine y las series son en términos de cuál de estos hombres va a rescatar a esta chava, cuál le conviene más, cuál no da, cuál necesita más”, detalla. “Y creo que este triángulo está muy puesto en a cuál de estos dos hombres va a rescatar esta mujer, a cuál de estos va a elegir, porque los dos la necesitan”. Ciangherotti complementa esa lectura desde el aprendizaje sentimental: “Hay una frase de ‘El Principito’ que me encanta sobre el amor, que dice que al primer amor se le quiere más y al segundo amor se le quiere mejor”. Ahora solo falta comprobar si esa historia puede encontrar una lectura contemporánea que la lleve más allá de las fronteras que la vio nacer.









