Entrevista
María Ruiz-Falcó, directora del FICBUEU: "Estoy en contra de la política de estrenos y más en los cortos, que lo tienen más difícil"
Entre el 4 y el 19 de septiembre, el FICBUEU celebra su edición 19 llevando a Bueu, en Pontevedra, una selección de cortometrajes internacionales de casi 30 países
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***Este artículo es posible gracias al festival FICBUEU, que se celebra este año entre el 4 y el 19 de septiembre en la localidad costera de Bueu, en Pontevedra (Galicia).
Creado en 2008 por el cineasta Manuel Pena, que sigue ejerciendo como director ahora junto a María Ruiz-Falcó, el Festival Internacional de Cortometrajes de Bueu (FICBUEU) lleva cada año hasta este municipio de Pontevedra una selección de los mejores cortos de todo el mundo junto a jornadas de reflexión y cine ligadas a la actualidad y un minifestival para el público infantil ulterior al de adultos. Su 19 edición empezó el 4 de septiembre y está ahora mismo en pleno apogeo, con la entrega de premios de las secciones competitivas preparándose para el sábado 12 a las 23.00 en el Centro Social Do Mar. "Nos da la sensación de que es uno de los años más potentes a nivel de cortos de la sección oficial", nos contó Ruiz-Falcó en una entrevista con Kinótico, "y con la cantidad de público también estamos contentos".
Como cualquier festival de una pequeña o gran ciudad, y más cuando se trata de festivales dedicados al cortometraje o a un cine independiente o alternativo; su público principal siempre va a ser local y hay que conseguir que se convierta en todo un evento para quienes habitan ese lugar todo el año. "El festival ya cuenta con un público bastante masivo y muy bien afianzado", explica Pena, "Estamos intentando renovar, rejuvenecer un poco la media de edad. (...) Desde el principio tuvimos un arraigo muy importante con la gente del pueblo, y, si bien a medida de los años se ha ido acercando más gente de otros lugares, contar con esa base y ese vínculo tan fuerte es lo que permite que durante seis días consecutivos, entre semana, las salas estén más o menos llenas". ¿Y eso cómo se consigue? Para el FICBUEU la clave es estar vinculados a la actualidad y el mundo que nos rodea: "Es muy importante estar con el oído puesto todo el rato, estar en las puertas del festival y escuchar, eso te da muchas pistas".
Como novedad de esta edición, el FICBUEU ha llegado a un acuerdo con Filmin y este año tendrá su propio canal en la plataforma con ocho cortometrajes internacionales que han pasado por distintas ediciones últimos años. "Éramos un poco reticentes porque nos interesa mucho la presencialidad. Creemos que un festival lo que ofrece no es solo la experiencia de ver una película, sino que la ves en una sala, después comentas con tus amigos y escuchas a la gente que ha hecho esas películas. La experiencia presencial es la que más nos importa", dice Ruiz-Falcó, aunque han encontrado la fórmula para que ambas experiencias sean compatibles, "Queríamos dar esa visibilidad tanto a los cortometrajes, que consideramos que son piezas que deberían estar mucho más accesibles, como al propio festival. Filmin es un expositor que nos lo permite.
Joyas por descubrir
El corto sigue siendo el gran territorio por descubrir para el gran público, aunque, como apunta Pena, dentro de la propia industria audiovisual tampoco se aprecia como debería: "La gente no es consciente y que muchas de las mejores películas de este año son cortometrajes, estoy absolutamente convencido". Como peculiaridad del FICBUEU, el festival acepta a concurso obras con cerca de dos años. Por ejemplo, para la edición que se está celebrando ahora, en 2026, podían inscribirse cortometrajes estrenados desde el 1 de enero de 2025. "Detectábamos que a veces algunos títulos o nos llegaban un poco tarde o algún festival más grande nos la bloquea con una premiere, así que para nunca perjudicar a nuestro público, lo ampliamos a dos años. Mantenemos esa idea de reflejar la actualidad, pero siempre tratando de construir esa programación lo más interesante posible", explica Pena.
"Personalmente estoy en contra de esa política de estrenos y más en los cortos, que son piezas más pequeñas y que tienen muchas más dificultades para la distribución", añade Ruiz-Falcó, "Siempre algún corto nos falla porque está esperando una premiere que a lo mejor nunca llega". Esta política, nos explican los directores, fomenta cierta competencia entre certámenes, especialmente porque desde la propia administración se conceden más puntos para ayudas por el número de estrenos que tengas: "El espectador y los cineastas son los perjudicados", concluye Pena. La sección oficial se compone este año de 28 cortometrajes distribuidos en seis programas y no distingue entre géneros o formatos: ficción, documental y animación van de la mano. "El acercar propuestas tan diferentes hace las sesiones mucho más estimulantes y pasar de una animación a una imagen real o documental multiplica esa propuesta de viaje alrededor del mundo y a través de miradas muy diferentes. Es lo que consigue al fin y al cabo una sesión de cortometrajes a diferencia de lo que es una película: te plantea durante 90 minutos el desafío de atravesar cinco propuestas muy diferentes".

Un minifestival para el público del futuro
Este domingo 13 de septiembre, el festival para un público adulto concluirá con una sesión en la que se proyectará el palmarés completo, entregado la noche anterior. Casi sin descanso, directamente al día siguiente, arrancará MINIFIC, el programa de actividades, talleres y proyecciones dedicado específicamente al público infantil, escolar y juvenil del FICBUEU. "El objetivo principal es, no solo formar al público del futuro y que exista una mirada crítica desde edades tempranas, que te acostumbres a ver cosas que están guay y que te pueden enseñar a través del entretenimiento; también educar en valores. El cine es una herramienta súper útil y con la que es muy fácil hacer llegar ciertos mensajes de una manera muy divertida, pero que puede ser muy profunda", sostiene Ruiz-Falcó. Junto a ella, Pena quiere reivindicar también la importancia de tomarse profundamente en serio al público más olvidado por los festivales y los ciclos de cine. "Prestamos atención a que en todas las películas que participan en el MINIFIC tengan el mismo cuidado y exigencia artística que el resto del festival".
Aunque al principio los dos certámenes se celebraban de manera simultánea, eso les impedía dedicarle el mimo, el cariño y la cercanía que merece por igual todo el público, independientemente de su edad. Con este formato, el FICBUEU se alarga hasta las 16 jornadas, con una semana completa de proyecciones tanto dentro de los centros educativos y para acudir en familia: "Me da la sensación de que muchas veces se organizan sesiones infantiles con la buena intención de acercarles al festival, pero también a veces para sumar espectadores. Nosotros nos forzamos mucho en cuidar tanto ese programa como el de adultos, y no sólo en el sentido de escoger las películas, sino que hacemos unas unidades didácticas para cada sesión. Esas unidades didácticas tienen en torno a 60-70 páginas y tienen una parte en la que trabajan antes de venir al festival para que se preparen la visita, conozcan las temáticas que se van a tratar y después también tienen un trabajo posterior, tanto de análisis temático y valores como de análisis fílmico e introducción al lenguaje cinematográfico", explica Pena.
Jornadas Cinematográficas, un espacio de reflexión y análisis
En plena era del consumo constante e inmediato de información y experiencias, el FICBUEU ha encontrado su particular forma de huir del consumismo de obras y fomentar un espacio para el análisis y la reflexión. Este año y a través de cuatro actividades, sus Jornadas Cinematográficas se centran en los límites del cine: éticos, estéticos, culturales e industriales, con el objetivo de acercarse a una dibujar panorámica global del tema. Las mesas redondas trataran temas como la representación como una cuestión profundamente política, la autocensura o la convivencia entre riesgo formal y exigencias del mercado. "Nosotros también nos vemos dentro un poco de ese juego. Con alguna película nos preguntamos si debemos o no proyectarla cuando hay un mensaje que igual a nosotros nos resulta un poco incómodo, ¿hacemos bien en dejarlo fuera de la programación por eso? Son cuestiones que tocan tanto al espectador a lo hora de recibir las películas y a los creadores y creadoras al hacerlas", cavila Pena. Dentro de la oferta cultural que proponen más allá del propio festival, el FICBUEU edita Cuadernos FICBUEU, una serie de publicaciones que permite profundizar en las obras presentadas y en el contexto que las enmarca; organiza la Residencia, un programa formativo dedicado al tratamiento integral de cortometrajes en su etapa de desarrollo; y el Cinema na praia, una doble sesión de cortometrajes al aire libre, veraniega y gratuita en la playa.








