Temporada de premios
Objetivo Goya 2027. 'Este cuerpo mío', un documental "honesto y luminoso" sobre la identidad
Afioco Gnecco y Carolina Yuste dirigen un documental que aborda la transición de género del primero, pero también la amistad y la familia que se elige

***Este artículo es posible gracias a la película ‘Este cuerpo mío’, un documental dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, y producido por Potenza Producciones
La 74 edición del Festival de San Sebastián que acaba de poner punto y final con la entrega de la Concha de Oro ha acogido un año más una representación de algunas de las propuestas más destacadas del cine español de 2026 en su sección Made in Spain, entre las que se encuentra el documental ‘Este cuerpo mío’, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste. De alguna forma, la participación en esta sección puede considerarse como un punto de partida de cara a la temporada de premios que arranca su campaña en los próximos meses, con una primera fase de votación para los Premios Goya que se inicia el 30 de noviembre y termina el 10 de diciembre.
‘Este cuerpo mío’ tuvo su puesta de largo en la pasada edición de la Seminci de Valladolid, pero antes, la semilla de este proyecto —el cortometraje previo titulado ‘Ciao bambina’— ganó la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje Documental en la 27 edición del Festival de Málaga y fue nominado en los Premios Goya 2025. En la película, la amistad inquebrantable entre Rafael y Carolina acompaña el proceso de transición del primero, un viaje físico y emocional que su productor, Carlo D’Ursi, describe como “una tormenta emocional narrada a cuatro manos y vividas por dos corazones a la vez”. “Rompe con el documental autobiográfico para poner en la misma película al protagonista acompañado de su mejor amiga, que le aporta a la vez amor y realidad. Es una propuesta sin iguales, que no tiene miedo a enseñar grietas, errores, dolor y amor”, ha señalado en declaraciones a Kinótico sobre uno de los logros de esta película.
Lo cotidiano y la naturalidad son dos de las perchas de este documental, que entra de lleno en la intimidad y en el que “lo grandioso reside en su capacidad de dialogar con todos los públicos, más allá de lo esperado, que es el público queer”. “Se ha trabajado intensamente para que la película pudiera ser entendida y apreciada por un público amplio y diverso”, ha defendido D’Ursi sobre este documental, que también ha participado en otros certámenes y muestras como D'A Film Festival o Documenta Madrid. Más allá de la experiencia personal, este documental se presenta como “una oda al amor propio y el auto cuidado”, aspectos universales para su productor, que animan, tal y como señalan los personajes en la película a “buscar su metro cuadrado de paz”.
Si bien se trata de una película que cuenta con un bagaje por los festivales más importantes de la geografía española y que gracias al cortometraje previo cuenta con una visibilidad previa, D’Ursi señala que los documentales, al igual que los cortometrajes, “tienen un acceso limitado a los cines y los espacios de prensa, lo que suma dificultad en su carrera para el Goya porque necesitan que quienes votan sepan que existen”. “Ser la adaptación de un proyecto que ya dejó una impronta en los y las académicas es desde luego un factor a favor, pero al mismo tiempo es muy importante que la vean para que aprecien el salto que ha dado el proyecto”, ha destacado el productor sobre este largometraje.
Precisamente, una de las ambiciones era partir el metraje en dos partes bien diferenciadas: una, el paso de su experiencia en España, con los trámites legales y médicos, y los cambios físicos) y otra, un viaje a su país natal, Chile, en el que se escuchan múltiples voces de su familia. “Financiar el rodaje de Chile fue una hazaña, un elemento totalmente imprevisto, pero sin el cual la película no tendría la dimensionalidad narrativa ni emocional con la que cuenta ahora. La ha redondeado, y es genial que Rafi y Carolina tuviesen esa visión de conjunto”, ha destacado.
Honestidad luminosa
El espectador acompaña al protagonista en una transición física, pero también emocional a partir del viaje a los orígenes, la reconciliación con su yo del pasado y el reencuentro con sus familiares. “La. mayor dificultad era ser lo bastante honestos con la historia, entender que al estar haciendo un documental no debíamos ni queríamos trampear una emoción para tocar al público, sino simplemente acompañar, dejarse impregnar por lo que la vida nos iba contando y tomar decisiones entre les dos, siempre atendiendo a que nuestro objetivo era hacer un retrato luminoso sobre cómo los procesos complejos pueden enseñarnos un camino de amor total”, cuenta a Kinótico Afioco Gnecco, que dirige esta película junto a Carolina Yuste.

Para Gnecco, los adjetivos que mejor definen este documental son “honesto, sincero y luminoso”, y no tanto “valiente”, término con el que tiene “sentimientos encontrados”. “A menudo se habla de las personas trans como personas valientes, y entiendo que casi siempre se dice desde el cariño y la admiración, pero hay algo en esa idea que me incomoda: ser quien eres no es un acto de valentía, no es una decisión heroica. Para muchas personas trans, no existe realmente la opción de ser o no ser quienes son. Transitar, mostrarse y ocupar el propio lugar en el mundo no nace de la valentía, sino de una necesidad vital, de la supervivencia. Quizá lo verdaderamente valiente no debería ser existir como eres, sino construir un mundo en el que nadie tenga que ser valiente para hacerlo”, reflexionar sobre la fuerza que acompaña al filme.
Al igual que D’Ursi, Gnecco también hace alusión a los aspectos más universales del filme, como es la “amistad” y “la familia elegida”, que ocupan un lugar de honor en esta película como “en la vida en general”, según destaca. “Hay algo transversal en muchas vidas queer y migrantes: la ausencia, en ocasiones, de una red de apoyo o de una familia de sangre cerca, y eso era algo muy importante que contar. La necesidad de construir tus propios vínculos, de encontrar a las personas que se convierten en hogar cuando el hogar no siempre está donde se supone que debería estar”, cuenta.
Este nexo incondicional que traspasa la pantalla también benefició al propio rodaje de una película escrita por dos personas, tal y como cuenta Carolina Yuste. “El hecho de ser dos ha hecho que indefectiblemente hayamos elegido contar que lo que sostiene el mundo es tener a alguien que te ama por lo que eres. Y eso es un remanso de paz inmenso”, ha destacado la también actriz. Más allá de los lugares conquistados a través de mente y corazón, ha agregado otros logros a nivel técnico. “A la hora de tomar decisiones técnicas hemos conseguido un híbrido tanto en lo artístico como en lo técnico y eso es una forma de experimentar el audiovisual que a mí me interesa muchísimo”, ha señalado.








