Entrevista
Claudia Triana (Proimágenes): "El sector audiovisual en Colombia no dejará que acaben los fondos o los estímulos tributarios"
La directora general de Proimágenes Colombia, organizador del Bogotá Audiovisual Market junto a la Cámara de Comercio, ha charlado con Kinótico en el BAM 2026
En una semana en la que la actualidad política de Colombia mantiene a la población en vilo -en mitad del traspaso de poderes entre la administración del saliente Gustavo Petro y la del entrante Abelardo de la Espriella-, el Bogotá Audiovisual Market (BAM) transcurre con normalidad: su edición número 17 solo se ha visto interrumpida (y fue una interrupción festiva aunque de final triste) por el partido que acabó con la selección colombiana eliminada del Mundial de Fútbol. El evento, coorganizado por la Cámara de Comercio de Bogotá y Proimágenes Colombia, se celebra plácidamente en la zona de Chapinero, un rincón de la capital con avenidas verdes y restaurantes, por los que pasean los miles de acreditados de industria.
En Kinótico hemos podido charlar con Claudia Triana, la directora general de Proimágenes Colombia, que lleva desde 1998 al frente de esta entidad público-privada sin ánimo de lucro que tiene como misión liderar el desarrollo del sector audiovisual colombiano. Ha visto pasar a muchos gobiernos de signo distinto, y con todos ellos ha ido logrando avances -en conjunción con todo el sector- que han cristalizado en las más de 70 películas anuales producidas en el país. El BAM se ha convertido en una cita ineludible en el calendario para quienes quieran producir en o coproducir con Colombia, y asistir a diferentes mesas de análisis sobre el estado del audiovisual tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo.

Estamos en la tercera jornada del BAM 2026. ¿Cómo está funcionando el mercado hasta ahora?
Bueno, hoy es el cuarto día en realidad, y parece que hubiera sido un mes por la cantidad de actividades que hay simultáneas, porque tenemos charlas abiertas al público, conversaciones de industria sobre el corto, sobre el largo, sobre cómo coproducir con Ecuador, o con España, Canadá o Francia. Por otro lado tenemos pitch de proyectos y un montón de profesionales que están circulando con citas uno a uno. Son 280 profesionales los que han venido este año y 130 proyectos curados. También tenemos jóvenes que nunca han venido a un mercado, que tienen un proyecto pero que todavía no tienen una empresa, porque para estar aquí como profesional tienes que tener por lo menos dos años de experiencia con una empresa. Así que es una locura.
¿Cómo podrías convencer a los profesionales de todo el mundo para que hagan del BAM una cita obligada en su calendario? ¿Por qué hay que estar en el BAM?
Creo que es importante saber que nosotros, cuando nacimos en el 2010, teníamos clarísimo que existía Guadalajara y que existía Ventana Sur, y por eso escogimos hacerlo en julio, en las primeras semanas de julio, después del 4 de julio en Estados Unidos y antes de las vacaciones, cuando se muere toda Europa, el 15 de julio. Y empezamos a construir desde allí. Somos un mercado que en estos 17 años ha ido creciendo. Comenzó siendo solo de cine, luego se sumó la televisión, especialmente la televisión pública, y desde hace dos años también tenemos actividades inmersivas, videojuegos, animación... El año entrante seremos país de honor en el Festival de Annecy, en Francia. Entonces sí somos un referente como un sistema de estímulos potente en América Latina. Hemos empezado a abrirnos sobre todo a los países andinos y del Caribe, porque creo que tiene sentido.
Hemos ido tejiendo y tejiendo, y así es como hemos hecho que Colombia, que era un país invisible en la industria audiovisual, ahora haga 70 películas al año. Que tengamos un sistema de estímulos que nos ha permitido traer a Colombia en los últimos seis años del orden de 200 producciones internacionales. Que hayamos podido hacer con Netflix una producción como 'Cien años de soledad', que ahora en agosto va a lanzar su segunda temporada. Hemos podido ir creciendo poco a poco, armónica y orgánicamente. Y nuestros profesionales ya pueden competir como 'crew' con cualquier equipo norteamericano. Por eso estamos también lanzando un plan de entrenamiento de oficios, para profundizar en la especialización de más gente, asistentes de dirección, arte, y en un montón de disciplinas que requieren las producciones.
¿Cuál ha sido, legislativamente, la evolución de Colombia hasta alcanzar esas más de 70 producciones anuales?
Proimágenes ha sido la mesa de concertación para que se desarrollen todas las leyes. Tenemos la Ley de Cultura, que fue cuando nació el Ministerio de Cultura, que no teníamos. Esto fue en 1997. Y en esa misma ley nace Proimágenes Colombia: como una entidad sin ánimo de lucro, de participación mixta. En esa mesa de concertación, y ya con una ley de cultura que permitía todo, pudimos impulsar otra ley que llamamos Ley de Cine, que es la 814, en el 2003, y nos permitió crear dos herramientas muy importantes: una, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, que se nutre de un porcentaje de los ingresos de la industria, es decir, no depende del presupuesto general de la Nación, sino del desempeño de la industria en salas de cine; dos, unos estímulos tributarios para particulares, que no tienen que venir del audiovisual. Y hemos logrado con esto que se hagan del orden de 600 películas en estos años, en los 23 años, para las salas de cine.
Luego en 2012, cuando ya empezamos a hacer películas -porque en el año 98 estrenamos solo una película en cines-, sacamos otra ley para el 'cash rebate'. Porque en Proimágenes nos fuimos a decir al mundo que aquí en Colombia somos amabilísimos, que tenemos todos los climas, 12 horas de luz, etc, pero solo cuando tuvimos un 'cash rebate' en efectivo, empezaron a venir las producciones. Y allí empezó esta carrera, hasta el año 2016, que empezamos a ver que ya ese dinero, que sí viene del Presupuesto General de la Nación, a través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y que nosotros manejamos también como Comisión Fílmica. Pero el presupuesto era muy chiquito, y cuando llegó una serie enorme ya no pudimos atenderla. Ahí nació la ampliación de esa ley, que es la 1556 del año 2019. Ahí nació el sistema que llamamos CINA, que son Certificados de Inversión Audiovisual, y logramos que nos dieran un cupo. Este año es de 350.000 millones de pesos (más de 90 millones de euros) a disposición del sector.
¿Cómo funcionan estos certificados?
Viene una empresa española, por ejemplo, que quiere hacer una película con colombianos, y tiene que gastarse un mínimo de 850.000 dólares en el territorio. Una vez gasta ese mínimo, tiene derecho al CINA, que puede comprar cualquier colombiano para pagar su impuesto sobre la renta. Cada dos meses hay que liquidar con la administración los impuestos que se retienen, y también se pueden pagar con estos certificados. Son unos títulos que se venden súper bien. Nos han permitido que vengan muchísimas más películas y que no tengamos el cuello de botella que teníamos con el 'cash rebate', que sí depende de un presupuesto del Estado.
¿Qué puede ocurrir con este sistema ante la entrada del nuevo gobierno de Colombia?
Todo esto para contarte que el sistema no depende tanto de que cambien los gobiernos, porque no depende sustancialmente de los presupuestos generales del Estado. Y en Proimágenes, donde somos 60 personas al servicio del sistema y del fomento del cine y del audiovisual en general, pues no recibimos dinero para sobrevivir del Estado directamente. Entonces Proimágenes sigue y los estímulos siguen, porque están diseñados en leyes. Tendrían que cambiar las leyes y los cambios de las leyes en el Congreso pueden tomarse un año o dos. También el sector cinematográfico y audiovisual en Colombia se ha organizado mucho a lo largo de estos años... y no va a dejar que eso pase, ni que se acabe un fondo que además viene de la industria, ni que se acaben los estímulos tributarios. Habrá reformas tributarias seguramente, y siempre saldremos a pelear por ellas porque necesitamos esos estímulos para seguir creciendo como industria.
Lo que está claro es que es importante que Proimágenes sea un organismo estable, más allá de las personas concretas, que pueda sobrevivir a los distintos momentos políticos del país...
Pues hemos sobrevivido, como dices, a siete gobiernos, cinco presidentes -porque repitieron dos- y a 14 ministros de cultura. En fin, ahí estamos. Las transiciones son difíciles, y especialmente cuando este país se ha venido polarizando mucho, cuando básicamente en los últimos años y en esta campaña presidencial se ha dibujado a los buenos y a los malos. La cultura es transversal, el audiovisual es de todos y no podemos dejar que eso se politice.
Hay una asignatura pendiente, creo, del audiovisual colombiano, que es la cuota de pantalla nacional en los cines. ¿Cuántas películas colombianas ven los colombianos en las salas?
Existe la posibilidad de poner la cuota de pantalla cada año por parte el Ministerio de Cultura. No necesitamos ninguna legislación para que eso pase y no ha pasado. ¿Por qué? Porque yo creo que en el fondo el público no es tonto, y al público no hay que llevarlo obligado y con una escopeta a la sala de cine. Yo creo que ahí tenemos responsabilidad todos los productores, por los contenidos que se están haciendo. También porque no hemos educado a nuestras audiencias desde pequeños. Todos soñamos con tener el 44% de la participación del mercado, como tienen los franceses, y resulta que aquí es el 1,5%, o sea, estamos muy mal. Necesitamos crecer. Pero hay muchos factores que influyen.
Prácticamente el 90% del mercado nacional de cine, de las audiencias, van a películas norteamericanas, 'blockbusters' de Hollywood, a ver el Top 10 que vemos en todos los países. Entonces, ¿qué nos queda? Nos queda el 10% del mercado. Y las películas colombianas son el 1,5% del total. Estamos muy mal, tenemos que conocernos mejor. Y no tenemos una fuerza de distribuidores en el país, tampoco agentes de ventas que hagan ese trabajo, ni presupuestos para el mercadeo, la distribución y la exhibición en salas de cine, que tiene que ser una experiencia. Estamos compitiendo con un montón de pantallas distintas que los jóvenes están atrapando en el aire. Hay que pensarlo muy bien, pero tenemos que construir esas audiencias, mantener una experiencia en las salas de cine increíble. No es una cuestión solamente del gobierno, que imponga una cuota de pantalla. Yo no creo en la cuota de pantalla. Además en otros países ni siquiera funciona.









