Entrevista | Festival de San Sebastián
Rodrigo García Saiz y 'Morro': "Quería elegir la ternura como medicina ante toda la violencia"
La producción mexicana compite en la sección New Directors de San Sebastián 2026 con una mirada a la violencia desde la ternura, la empatía y la contención
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Es cierto que la violencia en 'Morro' se quiere asomar constantemente pero el director mexicano, Rodrigo García Saiz, decidió colocarla fuera del encuadre. Desde el set de Kinótico patrocinado por Repsol, en el Festival de San Sebastián, el realizador explica que el origen de la película estuvo precisamente en buscar otra forma de acercarse a un territorio que se ha explorado repetidamente. "Yo crecí en un país que tiene una diferencia social terrible y hay esta guerra desafortunadamente silenciosa que se llama narcotráfico. La idea de esta película es justamente no poner el foco en eso, sino en lo que sobrevive a la violencia, en esa especie de polvo que queda, que se convierte en seres humanos rotos, dolidos y que siguen adelante". De ahí surge un vínculo inesperado que atraviesa la historia: la posibilidad de que un hombre marcado por esas circunstancias encuentre una forma de redención y algo de luz dentro de la oscuridad.
Tras su ópera prima coral 'Lluvia' estrenada comercialmente a inicios de 2025, García Saiz logró una película observacional, más interesada en acompañar a los personajes que en convertir el conflicto en argumento. Con un elenco potente encabezado por Gustavo Sánchez Parra, Ernesto Meléndez y la muy solicitada Anna Díaz en el reparto, el trabajo pasó por acercarse a ellos evitando siempre juzgar las decisiones de sus personajes. La historia habla de una veterinario que tras el dolor producido por la muerte de su hijo, tiene que tratar al perro de un criminal local, creando un vínculo que lo ayudará a encontrar la posibilidad de sanar. "La anécdota es como algo periférico", apunta el cineasta. "Realmente es una película que habla más de la exploración de la condición humana y de un problema que yo elegí que fuese pequeño, pero que es completamente universal". En esa búsqueda, aparecen referencias del realizador a Vittorio de Sica o Yasujirô Ozu, este último como ejemplo de un cine capaz de alcanzar intensidad emocional desde la contención, sin necesidad de desgarrarse para mostrar dolor.

También la decisión de filmar en 35mm responde menos a una voluntad preciosista que esa posición frente a lo representado. El paisaje funciona como otro personaje y la textura busca escapar de una representación de reducida a sangre y violencia. "La decisión fue salir un poco de la pornomiseria, de poner el énfasis solamente en la sangre y demostrar que México es mucho más que un país solamente violento", explica. Frente a ello, aparecen el color, la vida cotidiana y las personas que continúan a pesar de las heridas. "Es una película en la que yo quería elegir la ternura y la empatía como la medicina ante la violencia, más que hacer énfasis solamente en ella".
La presencia de 'Morro' en San Sebastián abre además una lectura industrial. Es la única película mexicana que compite en New Directors, sección enfocada a primeros y segundos largometrajes. Paola Cortés –también productora de su anterior trabajo– reconoce el papel de los fondos públicos y de EFICINE para levantar la cinta independiente que después sumó inversión privada. Para el director, sin embargo, el recorrido termina regresando a una relación íntima con el cine: hijo de un fotógrafo y una pintora, se define como cinéfilo antes que director y recuerda 'Ladrón de bicicletas' como una película profundamente ligada a la muerte de su padre cuando tenía 10 años. Quizá allí se encuentre la clave de 'Morro': se trata de los vínculos que hacemos, confiar en la ternura como una posible manera de mirar ante los momentos más dolorosos.








