Entrevista
Alessandra Sanguinetti: "Tengo una cámara en la mano desde que tengo 9 años, siempre filmé todo lo que me llamó la atención"
Hablamos con la directora argentina y las actrices Guillermina Aranciaga y Belinda Stutz sobre uno de los grandes fenómenos del Festival de San Sebastián 2026

En Kinótico, durante nuestra cobertura especial del Festival de San Sebastián con el patrocinio de Repsol, hemos charlado con la directora argentina-estadounidense Alessandra Sanguinetti, así como con Guillermina Aranciaga y Belinda Stutz, protagonistas de 'La ilusión de un verano sin fin', película ganadora de la sección Horizontes Latinos y del Premio DAMA del Jurado de la juventud. El documental, rodado a lo largo de 25 años y que obtuvo dos premios en el Festival de Locarno, sigue a las amigas Guillermina y Belinda desde la infancia hasta la adultez. Desarrollado en la pampa argentina, es una mirada femenina hacia una región mitologizada por los hombres. "Tengo una cámara en la mano desde que tengo 9 años. Siempre he filmado y fotografiado todo lo que me llamó la atención, todas las personas que quiero y todas las situaciones que quiero entender más o que no quiero que desaparezcan", explicó la realizadora a su paso por Kinótico y elaborando respecto a la comparación con 'Boyhood'.
Preguntada acerca de los motivos que la llevaron a comenzar a grabar a Belinda y Guillermina, Sanguinetti es clara: "Solo quería estar con ellas, era una alegría eterna. Me interesaban sus conversaciones, me interesaba visibilizarlas en un lugar como el campo argentino, que no celebra a sus mujeres como debería. No fue como una idea, si no que eran parte de mi vida. Surgió orgánicamente", apunta la directora sobre su aplaudido debut. "La cámara ha sido parte de nuestras vidas desde siempre. Era una extensión nuestra (...) Por eso se hizo natural que todo el tiempo nos filmara y nos hiciera foto. [La cámara] era la cuarta integrante de esta familia", afirma rotunda Aranciaga. "Los familiares, a veces, daban un 'no, yo no quiero'. Pero para las tres ya era normal y no había ninguna diferencia. Las que no querían se hacían a un lado, pero nuestra relación siempre fue la misma y nunca pensamos en decir no, basta, ya no queremos", completa Stutz.








