Temporada de Premios
Objetivo Goya 2026. 'El tesoro de Barracuda', una película con "encanto, ternura y capas" que ha apostado por la animación 2D
El director Adrià García, la guionista Amèlia Mora y la productora Valérie Delpierre analizan las fortalezas del proyecto, nominado a Mejor Película de animación
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Estrenada el pasado 26 de septiembre y habiendo vivido su premiere mundial en el Festival de San Sebastián, ‘El tesoro de Barracuda’ es uno de los cinco títulos nominados por las y los académicos en la categoría de Mejor Película de animación de la edición 40 de los Premios Goya. Con las urnas abiertas –lo hicieron ayer y así permanecerán hasta el próximo 13 de febrero–, el director Adrià García, la guionista Amèlia Mora y la productora Valérie Delpierre repasan cuáles son las fortalezas y aciertos de “una película que”, en palabras de esta última, “tiene encanto, ternura, capas, lenguaje inclusivo” y que, dice su director, cuando la ves te logra “atrapar, llevar y meterte”. De eso, y también de lo que supone una nominación, a nivel profesional y personal, de su apuesta por la animación 2D, de resultados en taquilla y del reto de adaptar el libro homónimo de Llanos Campos hablamos con los tres.
Preguntados por cuáles consideran que son los puntos fuertes de ‘El tesoro de Barruda’ en esta carrera de premios, responde su productora que “el mayor es su estética, junto con una historia, una narrativa, coherente” y señala la “osmosis” que se da “entre el qué y el cómo”. Algo que siempre buscaron y que se produjo “gracias a la colaboración desde el principio entre Amèlia y Adri”. Aunque, añade, esto sería "un punto fuerte de cara a lo que es la película”. Pensando en los Goya, sin embargo, le cuesta “mucho saber qué es lo que puede motivar a un académico o un académica”. Y lanza un condicional: “Si la hubiesen visto, supongo que eso sería su punto fuerte. Porque hubiesen entendido que es una película que tiene encanto, ternura, capas y lenguaje inclusivo, pero no solo a nivel de género, también a nivel de edades, que trata al espectador independientemente de su edad con inteligencia, con cuidado y con cariño. Esas eran las intenciones, y cuando veo el resultado, creo que no estamos tan lejos de lo que buscábamos”.
Un tema que recorre la conversación tiene que ver con el hecho de tratar a la animación, en lo que a premios se refiere, como un género en sí mismo y no como lo que es: una técnica, una manera de contar. Eso dificulta la tarea de llegar a entender qué es lo que tienen en cuenta o qué ponen en valor quienes votan en los premios. En este sentido, quien se ha encargado de adaptar a guion cinematográfico el material original apunta que una de las dificultades de la animación de tono familiar reside en lo complicado que es que llegue al público más adulto. "Lo he visto con películas familiares que están muy bien y no están siendo apreciadas tanto como deberían ser apreciadas”, explica a modo de reivindicación de un tipo de cine que no suele calar en los cuerpos de votantes. Además, en su caso, ‘El tesoro de Barraduca’ es cine familiar y de animación, lo que la circunscribe a una sola categoría. Una que, explica Adrià García, “es peculiar” porque no se valora qué película familiar “funciona mejor”. No, no es así. Principalmente, porque la animación es muy “diversa” y, además, insiste, "no es un género, es una técnica”.
Esa diversidad lo que provoca es que compitan entre sí por un ‘cabezón’ películas totalmente dispares y difícilmente comparables. Pero, más allá de eso, él director de ‘El tesoro de Barracuda’ señala algo positivo, y es que la animación que se hace ahora en España es mucho más variada, ha sabido salir del cine familiar y explorar otros caminos. “Cuando empecé”, recuerda, “todo o casi todo lo que hacíamos aquí era familiar. Hay que valorarlo [en el sentido de los premios] de una forma que es un poco impredecible. Yo estoy muy contento con nuestra película, creo que hemos encontrado una identidad propia. Técnicamente es 2D, que es algo que queríamos defender, y hemos sabido estar ahí, cerca de ese regustillo de cuento ilustrado clásico pero sin que se sienta rancio. Creo que es una película que cuando la ves te consigue atrapar, llevar y meterte”. Una historia sobre la aceptación y la amistad ambientada en un mundo de piratas. Ese en el que un barco con una tripulación de lo más variopinta se afana en la búsqueda de un tesoro legendario y que encuentra en una huérfana convertida en polizón, Chispas, su mejor baza. ¿La razón? Porque ella sabe leer. Y en ‘El tesoro de Barracuda’ saber leer marca la diferencia.

La potencia y el equilibrio del guion y la dirección
Dos de los aspectos que pone en valor Valérie Delpierre, productora de ’20.000 especies de abejas’ que ha dado el salto a la animación, son el guion y la dirección. Del trabajo de Amèlia Mora destaca el “cuidado máximo de generar un contenido con muchas capas, manteniendo un ritmo, pero sin rendirse a la pura acción, hay un cuidado en la construcción de los personajes”. De Adrià García como director, y como espectador, destaca su exigencia. Algo que comparten los tres. “Cuando vi la película acabada y vi la batalla final, a nivel de dirección me parece espectacular. Hay un ritmo, un ir de una secuencia a otra, de un personaje a otro, de un set a otro, y todo esto sin perder de vista los momentos más íntimos entre los personajes (…) Solo un director con la mirada en los detalles es capaz de pensar en eso y luego en grandes cosas, que para mí es el secreto”, resume Delpierre.
Un trabajo que, destaca el director, sale adelante gracias al equipo, al remar todos a favor y en la misma dirección. “Como peli, estoy muy satisfecho con el recorrido que hemos hecho y con la sensación de que todo el equipo ha sabido mantener la intensidad hasta el final en una producción que era superlarga”, resume. Remarca también cómo, en momentos de “crisis”, han sido capaces de pararse, replantearse las cosas y buscar otros caminos. Algo que, reconoce, no siempre se hacer por temas de calendario, pero también por “cansancio y desgaste”. Por eso pone en valor que con ‘El tesoro de Barracuda’ han conseguido “tener la energía de rectificar” lo que había que rectificar con la idea en mente de que la animación lleva mucho tiempo y querían “echar el resto” y quedarse “contentos” con el resultado, como así ha sido. A nivel guion, la gran dificultad que afrontó Amèlia Mora fue el convertir un libro en una película: "La novela, que está muy bien, no aceptaba una adaptación literal. Eso complica las cosas, porque tienes que mantener la esencia y despegarte y volar. Eso fue un proceso importante. Y luego a nivel de estructura está muy trabajada para que el ritmo no decaiga sin que dependamos siempre de la acción".

Su trabajo, el de ellos tres y el de todo el equipo que ha hecho posible ‘El tesoro de Barracuda’, se ha visto reconocido con una nominación a los premios de la Academia de Cine. No es la primera para ninguno de ellos. Adrià García ganó el Goya en esta misma categoría en 2008 con ‘Nocturna’; Amèlia Mora estuvo nominada en la pasada edición en Mejor Guion original junto a Arantxa Echevarría por ‘La infiltrada’; y Valérie Delpierre ha estado nominada antes en cuatro ocasiones, ganando en 2018 con el cortometraje documental ‘Los desheredados’. En resumen, a ninguno les pilla de nuevas estar nominados a un Goya, pero eso no hace que se les vea con menos ilusión o gratitud. “Haber trabajado en una película que está nominada a un Goya a nivel personal supone un orgullo máximo. Y a nivel de currículum me va muy bien decir. ‘He trabajado en esta película y la han nominado a un Goya’. Y ya si gana, pues lo que acabo de decir al cuadrado o al cubo”, responde Mora.
Por su parte, García apunta que es una circunstancia que “te amplia el recorrido”, pero hace hincapié que más que a título personal, lo que tiene más valor es que se trata de un “reconocimiento común a toda la gente” a la que “lió” para que se sumase al proyecto. Porque, como explica, en animación “hay un número limitado de proyectos y el hecho de conseguir que la gente con la que quieres trabajar se sume, es importante”. Así que para él, como director, es importante que “estén contentos”. Si a eso, como dice, “le pones la guinda y hay premios y se sienten parte ello, pues mejor”. La valoración de la nominación al Goya a Mejor Película de animación de Delpierre va un poco en la misma línea: “Llegamos a la gala ya agradecidos desde casa. También porque somos conscientes de que esta nominación es casi la única posible. Es muy difícil conseguir otra nominación. Cualquier mención al proyecto es una mención colectiva y esa es la sensación que tenemos. Que luego llega el premio, pues en ese momento solo piensas en multiplicar el agradecimiento, en hacerlo más público”. Y añade la productora una valoración cargada de realismo sobre lo que supone ganar o no una premio en el mundo del cine: ”El tenerlo te da un plus, pero el no tenerlo no te puede quitar algo. Esa es un poco la sensación con la que llegamos”.
A favor del 2D
La nominación al Goya y las opciones de ‘El tesoro de Barracuda’ de cara a la gala que tendrá lugar en Barcelona el próximo 28 de febrero centran la conversación, pero también cobra importancia la reivindicación de un estilo de animación, el 2D, y el recorrido de la película en la taquilla, que no ha sido el esperado. “En una conversación con Amelia sobre la taquilla”, cuenta sincera Valérie Delpierre, “llegamos a la conclusión de que nuestra película tenía todo para poder funcionar, y en el fondo lo que le faltaba, creíamos en ese momento, es que fuera en 3D. Tenía un lenguaje visual que era su cualidad y a la vez era su mayor problema. Y creemos que no es tanto la mirada de los niños. Lo que pasa es que a los padres les da la sensación de que va a ser menos entretenimiento ir a ver una película en 2D que una en 3D (…) En algún momento algo falló, no sé si en las campañas, no sé si en el lenguaje…”.
Y, aún así, habiendo estudiando cada detalle en aras de encontrar una explicación a por qué no terminó de cuajar en las salas, asegura que no se arrepiente de nada porque, sentencia: “Nada de lo que hemos hecho creo que justifica la falta de impacto. Lo he revisado”. Para Mora, quizá la explicación esté en el propio público, “que se ha acostumbrado” a otro tipo de animación, con “megacampañas” y le “cuesta mucho ir a ver otra cosa”. Y cierra la productora con una reflexión que apela a los medios directamente: “El apoyo de la prensa es mínimo, no existimos como película. Si no hacemos la ruta habitual de festivales, no existimos. Si no somos comerciales, que no lo somos tampoco, no existimos. Cero impacto, ¿cuántas críticas?”.
**Este artículo es posible gracias la película ‘El tesoro de Barracuda', dirigida por Adrià García, Una coproducción de Inicia Films, Hampa Animation Studio y Belvision que cuenta con la participación de RTVE, À Punt y 3Cat y distribuida por Filmax.

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