Entrevista

Maryam Touzani: "Hay una gran injusticia en cómo se trata a los ancianos y la sexualidad y la sensualidad en la tercera edad"

Hablamos con Marta Etura y la directora marroquí sobre la película de inauguración del 29 Festival de Málaga, un drama de inspirado por la abuela de la cineasta

Málaga·
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La actriz Marta Etura y la directora Maryam Touzani presentan 'Calle Málaga' en el set de Kinótico en el Festival de Málaga, en marzo de 2026
La actriz Marta Etura y la directora Maryam Touzani presentan 'Calle Málaga' en el set de Kinótico en el Festival de Málaga, en marzo de 2026 · Fotografía: Coral Serra / Kinótico

Maryam Touzani ha dejado atrás la fase de los nervios. Ya han pasado seis meses desde la premiere mundial de ‘Calle Málaga’, su tercera película, en el Festival de Venecia. Desde entonces, el recorrido de este drama materno-filial protagonizado por Carmen Maura y Marta Etura ha sido una sensación en el circuito de festivales, recibiendo premios en plazas tan diferentes como Toronto, Mar de Plata, Denver, Mill Valley, Góteborg y la propia Biennale. Es posible que en unos días repita suerte en el Festival de Málaga, donde competirá por la Biznaga de Otro después de inaugurar, en unas horas, la 29 edición del certamen andaluz. “Siento una alegría profunda, porque es un momento muy importante para mí. Siento que he vuelto a conectar, a través del cine, con una parte española que siempre ha formado parte integralmente de quién soy”, explica la directora de ‘El caftán azul’, en referencia a la primera proyección española de su película antes de su estreno en salas el 1 de abril.

En ‘Calle Málaga’, Carmen Maura interpreta a un personaje inspirado por Juana, la abuela de Maryam Touzani. Bajo el paraguas de la ficción, la ganadora de cuatro Premios Goya se mete en la piel de María Ángeles, una española de 79 años que vive sola en Tánger, en el norte de Marruecos, disfruta de su ciudad y de su día a día. Su vida da un giro cuando su hija Clara llega desde Madrid para vender el apartamento en el que siempre ha vivido. Decidida a quedarse en la ciudad que la vio crecer, hará todo lo posible para mantener su hogar y recuperar los objetos de toda una vida. Por el camino, redescubre, contra todo pronóstico, el amor y el deseo. A solo unas horas de que pisaran la alfombra roja del Teatro Cervantes, Maryam Touzani y Marta Etura se sentaron a hablar sobre 'Calle Málaga' con Kinótico.

En ‘Calle Málaga’ revisitas la historia de tu familia. ¿Cómo ha sido hacer esto en tu tercera película de ficción?

Maryam Touzani: Es una película que ha salido de un lugar emocional muy fuerte. Escribí la película cuando perdí a mi madre hace 3 años. Hacer ‘Calle Málaga’ fue volver a mi pasado, a mis recuerdos, a mi infancia, a todo lo que lo que viví con mi madre, con mi abuela Juana y lo que ellas vivieron en la calle Málaga. Fue intenso, pero muy bonito. Para mí era una necesidad absoluta el poner palabras e imágenes sobre lo que sentía para intentar transformar el dolor que sentía en deseo de vida, simplemente. Volver a Tánger, que es mi ciudad natal, sin mi madre, implicó enfrentarse a esa ausencia y a recuerdos que son dolorosos cuando no está la gente que quieres. Pero a la vez quería que siguieran vivos y bellos.

¿Se siente una presión especial cuando tienes que dar voz y vida a los recuerdos y al pasado de una directora? ¿Hay un plus extra?

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"Es hermoso ver cómo 'Calle Málaga' refleja muy bien lo que pasa ahora a nivel mundial, esa falta de escucha, de empatía y tolerancia" (Marta Etura)

Marta Etura: Sí, pero Maryam tenía siempre muy claro lo que quería contar. Yo era muy fan de su trabajo desde antes, así que estaba totalmente entregada a su dirección. El guion me pareció precioso y tenía unos personajes maravillosos pero, honestamente, cuando descubrí a mi personaje en la primera lectura dije, "Qué personaje más feo, ¿no?”. Es alguien que echa a su madre de su casa, pero hice mi trabajo, que es entenderlo y ponerme en su piel y crear esas circunstancias que me permitieron entenderlo y llevarlo a cabo. Al final me enamoré de ese personaje y me abrió los ojos de muchas cosas en esta relación entre madre e hija que cada una está en su lugar y donde hay una falta de escucha entre ellas. Mi personaje está en un estado de supervivencia y ella está determinada a no moverse de allí. Es muy hermoso ver cómo, en una de las muchas lecturas que hay en la película, 'Calle Málaga' refleja muy bien lo que está pasando ahora a nivel mundial y social, esa falta de escucha hacia el otro, la falta de empatía y, por tanto, de tolerancia.

La película no ha dejado de viajar desde su premiere mundial en Venecia y se ha llevado muchos premios del público allá por donde ha pasado. ¿Qué crees que ha tocado ‘Calle Málaga’ para ser celebrada y entendida por audiencias tan diferentes?

Maryam: ‘Calle Málaga’ toca cosas que son muy personales para cada uno. Se inspira en personas que han existido, como era mi abuela, pero es una ficción total. Cada uno de nosotros vivimos de alguna manera lo que viven los personajes. En su relación con la vejez por ejemplo. Todos tenemos padres y abuelas que llegan a esa edad. Quería hablar de la mirada de la sociedad sobre la vejez, de las imposiciones que se hacen sobre ellos, pero también celebrar la vida y celebrar la belleza de envejecer. Es algo como seres humanos que nos toca a todos, igual que las dificultades de salir adelante. Vivimos en un mundo muy complicado y muchos de nosotros estamos en modo de supervivencia. Por eso creo que la película toca al espectador de maneras muy distintas.

Carmen Maura, en un fotograma de 'Calle Málaga', de Maryam Touzani
Carmen Maura, en un fotograma de 'Calle Málaga', de Maryam Touzani · Fotografía: Festival de Venecia

Esa mirada es relevante porque muestra la sexualidad más allá de los 70, algo que históricamente ha sido un tabú en el cine. ¿Por qué era importante para ti hablar de eso y con una actriz, como Carmen Maura, que nunca había hecho un desnudo en el cine?

Maryam: Para mí era primordial hablar de esto. Hay una injusticia inmensa en cuanto a la manera en la que se trata a los ancianos y la sexualidad y la sensualidad en la tercera edad. Es algo que es casi tabú. No entiendo por qué, si se celebra cuando se habla abiertamente de ellos siendo jóvenes, se vuelve algo casi feo cuanto más va uno envejeciendo. Es algo de lo que no se habla y es injusto. Cada uno de nosotros debe tener la libertad de envejecer como uno quiere, de seguir disfrutando de su cuerpo, de gozar y de ponerlo en palabras, porque es algo que no se dice y que nunca se explica. Por eso era importante hacerlo aquí. Hay escenas de desnudo y escenas románticas, pero ninguna es gratuita. Todas cuentan algo. Yo creo que la vida es un renacer constante y celebrar la vida es celebrar también el cuerpo y la sensualidad, a cualquier edad. Cuando se lo dije a Carmen, al principio me dijo: "Mira, yo he rodado más de 200 películas y nunca me han pedido que me desnude. Será la primera vez con casi 80 años". Le expliqué por qué era tan importante para mí y lo que defendía el personaje a través de eso, así que Carmen me dijo: "Igual hace 15 o 20 años hubiese dicho que no, pero ahora sí que soy libre y quiero ser libre de hacer lo que me dé la gana”. Y es exactamente lo que hizo.

Marta, reducir a los directores y a las directoras al género me parece un error y de un simplismo enorme, pero ¿sientes que ha habido un cambio en los 25 años que llevas haciendo películas, cuando por fin se ha dado un altavoz mayor a las directoras, en cuanto a temas, a aproximación…?

Marta: Por supuesto. Me remito a los últimos Goya, con Alauda Ruiz de Azúa, Eva Libertad, Carla Simón… Tenemos mucha suerte de que hayan entrado mujeres con mucho talento, porque también hay que tener claro que el talento no tiene género. El talento es el talento, pero qué suerte que ahora están dirigiendo mujeres, escribiendo mujeres, produciendo mujeres porque están aportando una mirada femenina a las historias que antes no existía. Eso es riqueza absoluta y las propias películas lo están demostrando. Estamos encantados de que sea así, y que siga creciendo.

Carmen contó en la conversación que mantuvimos con las actrices en Venecia que le sorprendió la cantidad de tomas que hacías en el rodaje. Hay mucha mitología alrededor de esto. David Fincher puede llegar hacer 60 tomas y Clint Eastwood un par. Decían incluso que a veces le bastaban con los ensayos. ¿Cómo te planteas tú ese debate de cuánto repetir y qué utilidad tiene?

Maryam: Yo soy muy exigente. Soy muy exigente conmigo misma, para empezar, y es verdad que tengo una visión muy clara de lo que estoy buscando en cada escena. Para mí la emoción tiene que estar exactamente donde la he imaginado porque no son películas donde hay mucha acción narrativa, son acciones interiores. Yo sé precisamente lo que voy buscando y si no tengo lo que busco, sigo, pero tampoco soy de 60 ni de 70 tomas. Haré las necesarias, pero no son tantas.

Carmen Maura y Marta Etura en un fotograma promocional de 'Calle Málaga'
Carmen Maura y Marta Etura en un fotograma promocional de 'Calle Málaga' · Fotografía: CARAMEL FILMS

Como actriz, ¿cómo lo vives tú ? Julia Roberts dice que ella si hace siete tomas y aún así no le ha dado al director lo que buscaba, le dice: "Vamos a sentarnos un momento porque no estoy entendiendo qué quieres de mí".

Marta: Yo creo que parte del trabajo de actor es lógicamente adaptarte a la forma de trabajar del director. Hay directores que, como tú has dicho, les vale el propio ensayo. Hay directores que con una o dos tomas ya les vale, y hay directores que quieren tener muchas tomas por distintos motivos. Uno es el que acaba de explicar Marian, que necesita encontrar lo que está buscando exactamente. Otros simplemente lo hacen por el hecho de probar. En el ámbito creativo es importante que haya el espacio para probar cosas. Puedes hacer bien tu escena en la toma uno pero puede que haya un director que diga “está bien, pero vamos a probar qué pasa”. Alauda trabaja así, tengo entendido, y hace muchas tomas para que el actor no esté enfocado en el resultado, sino en la creatividad, en ir probando cosas porque ya conoce su personaje, ya conoce la situación y sus circunstancias… Es un lugar de creación y en ese sentido he tenido mucha suerte. Llevo mucho tiempo trabajando y cada director es un mundo, y parte de nuestro trabajo es adaptarnos a esa forma de trabajar.

‘Calle Málaga’ es cine de autor con vocación comercial. ¿Es importante tener el público en la cabeza cuando se hacen películas?

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"Se puede decir que ‘Calle Málaga’ es una película más abierta al público, pero el deseo de escribir ha sido siempre el mismo con mis otras películas" (Maryam Touzani)

Maryam: Se cuentan historias porque hay una necesidad de compartir una historia y compartirla con un público, naturalmente. Para mí eso está en el corazón del deseo de escribir y de hacer cine, así que sí tengo en mente, aunque sea de manera inconsciente, el querer conectar con un público, el querer que la historia que haya salido de dentro de uno llegue a tocar a personas en lugares diferentes del mundo también. Así que sí, la conexión con el público para mí es esencial. Se puede decir que ‘Calle Málaga’ es una película más abierta al público o más accesible, pero el deseo de escribir ha sido siempre el mismo con todas mis otras películas: el deseo de expresar una emoción, de explorar diferentes personajes, de dejarme llevar por lo que siento y de dejar surgir y emerger una historia.

Al mismo tiempo, el cine puede ser entretenimiento pero también una oportunidad de hablar de problemas sociales y temas que le tocan a la gente el día a día. En ‘Calle Málaga’ se habla de precariedad, un tema que también está en el centro de ‘Hugo 24’, la otra película que presentas en Málaga este año. ¿Es importante para ti hablar de historias como estas que hablen de cosas que están pasando en el mundo hoy en día?

Marta: El cine que más me gusta es el que cuenta las historias para que podamos entendernos como seres humanos y podamos entender al otro. Me gusta contar historias que nos invitan a hacer reflexiones profundas sobre nosotros mismos y sobre la sociedad en la que vivimos. para mí el cine es una herramienta mágica que nos ayuda a comprendernos. Contar historias forma parte de la esencia del ser humano y es algo que ha hecho desde que estaba en las cavernas. La mitología siempre ha existido porque las personas somos cuentacuentos. Cuando cuentas un cuento, como dice Mariam, tienes la intención de llegar al corazón del otro y de que el otro entienda algo que estás proponiendo. Creo que es una herramienta fundamental para generar empatía, que es algo que hace falta en la sociedad. Si además de conseguir eso, puedes entretener al espectador, si se dan las dos cosas, es mágico. El cine de entretenimiento, de puro entretenimiento, me gusta, pero creo que el cine es una herramienta muy poderosa que debemos usar para ayudarnos a comprender cosas.

Marta Etura y Maryam Touzani, en el set de Kinótico en Málaga
Marta Etura y Maryam Touzani, en el set de Kinótico en Málaga · Fotografía: Coral Serra

‘Calle Málaga’ es la tercera película con la que representas a Marruecos en los Oscar y te has convertido en un referente en poco tiempo . ¿Cómo es hacer cine en tu país?

En Marruecos siempre he podido hacer el cine que he deseado hacer. Las películas que he escrito, la manera en la que las he rodado, han sido siempre fieles a mi deseo interior y a las historias y a los personajes que he querido contar. Para mí era importante hablar de temáticas que para mí cuentan y que tienen que ser exploradas y debatidas públicamente también. Pero ha sido una experiencia muy positiva desde el principio.