Opinión

Globos de Oro

Los Globos de Oro y el orden natural de las cosas

La lucha por ocupar el puesto de "antesala de los Oscar" sigue en liza

Madrid·Actualizado: 10.01.2023 - 05:00

Esta noche veremos los Globos de Oro. Parece mentira pero una frase tan, digamos, rutinaria, este año es una noticia en sí misma. El año pasado la organización detrás de los premios, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, pagó con el ostracismo varias décadas de opacidad, sospechas de mala praxis y graves acusaciones de falta de diversidad en su cuerpo de votantes. Ni retransmisión televisiva, ni invitados famosos: solo una gala a puerta cerrada para 200 invitados de la casa.

Pero este 2023 las aguas vuelven más o menos a su cauce. La ceremonia se podrá ver en la NBC (Movistar Plus+ en España), los famosos volverán a posar con sus trajes prestados y habrá caras conocidas recogiendo una estatuilla que hace no tantos meses otros todavía más conocidos devolvieron a la HFPA. Por supuesto, la herida no está cerrada: ha habido grandes reticencias en la confirmación de asistencia, la NBC no le ha respetado el día habitual de emisión (el primer domingo después de las fiestas navideñas) y se conforma con un vulgar martes.

En su ausencia, los premios Critics Choice quisieron hacer leña del árbol caído y ocupar el espacio que dejaban los Globos de Oro. No lo han logrado, al menos por ahora, pero siguen con su política expansionista y quién sabe si en los próximos años conseguirán desplazar a la organización que ellos mismo han escogido como rival. Tampoco son los primeros que lo intentan: los BAFTA de la Academia británica quisieron ocupar ese puesto en una espiral que solo les llevó a desnaturalizarse como arma de promoción de su cine y que ahora llevan tres años tratando de reajustar.

Es muy curioso ver que la rivalidad se da por el segundo puesto. Nadie está pugnando por desplazar a los Oscar, la lucha se bate por —sí, lo voy a decir— la antesala. Ese puesto de segundón, que siempre tiene a los Premios de la Academia como referente para ser más libres y para desarrollar otra voz. Los Globos de Oro usaron esa plaza para ser más ácidos con un presentador como Ricky Gervais y más petardos con nominaciones a ‘The Tourist’.

En el orden natural de la carrera de premios, esa plaza está ahí. Y, aunque se intente abrir más huecos a codazos, solo hay un segundón. Es un orden de prelación no escrito pero sagrado. Y comporta muchas otras cuestiones como elegir las fechas de la gala, acceder a patrocinios y conseguir una lista de asistentes más lustrosa.

Los Globos de Oro resucitan hoy. Llevan 80 años ocupando el papel del segundón y quieren seguir siéndolo.

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