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Opinión

OPINIÓN

Era la luna (globular), y no el dedo de las redes sociales

El comediante Jerrod Carmichael situaba el tono de la noche en el arranque de los Globos de Oro 2023: todos nos habíamos equivocado en el diagnóstico

Madrid·Actualizado: 11.01.2023 - 05:00
La actriz Jennifer Coolidge posa con su Globo de Oro por la serie 'The White Lotus'
La actriz Jennifer Coolidge posa con su Globo de Oro por la serie 'The White Lotus' · Fotografía: GTRES

Dejemos aparte que la participación del comediante Jerrod Carmichael, esta pasada madrugada en la 80ª ceremonia de los Globos de Oro, ha sido bastante mediocre: algunos chistes previsibles sobre Tom Cruise y Will Smith... y poco más. El trabajo duro, el de sostener una gala larga y tediosa -como todas- no le hace merecer los 500.000 dólares de salario del que presumía en el arranque. Pero. Y es un "pero" grande. Pero ese arranque de ceremonia, esos seis o siete minutos en los que ha ajustado el tono de la "antesala de los Oscar" (sí, lo digo) han sido cruciales. Por mí, que le den el cheque y un extra.

¿Qué ha dicho Carmichael? Básicamente le ha dicho al mundo lo que el mundo ya sabía, porque el mundo no estaba pendiente de las corruptelas y tejemanejes de la HFPA. Lo que el cómico le ha dicho a la audiencia global es... ¿Qué más da que en esta asociación hayan modificado la membresía para incluir a minorías y en qué medida estén dispuestos a no repartirse el dinero de forma oscura? Si estamos todas y todos aquí, vestidos de gala, dispuestos a repartir unas cuantas estatuillas... ¡reconozcamos que no nos importa! Y que Hollywood, la supervivencia del negocio, peligra si no existen noches como la de los Globos de Oro. Noches en las que Jennifer Coolidge se desparrama en UHD.

Porque eso era lo que estaba pasando. Las estrellas habían vuelto, la NBC había vuelto, los ojos televisivos estaban ahí... ¿y esperábamos un suicidio en directo de los Globos de Oro? Esta ceremonia ha decidido hacer lo que mejor sabe hacer: sobrevivir. Mientras los periodistas mirábamos el dedo acusador de las redes sociales, que dirá lo que quiera, Carmichael ha estado tan afinado como para obligarnos a mirar la luna, un globo dorado que esta noche ha vuelto a brillar. Y quizá podamos aventurar que seguirá brillando el año que viene, con o sin cadena de televisión, haya sido abundante o escasa la audiencia.

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