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Temporada de premios

La reacción al bostezo convierte los Goya en una ensalada de soluciones de continuidad

Rigoberta Bandini y Luis Tosar, presentadores de la 40 edición de los Premios Goya, estuvieron desaprovechados por un espectáculo en el que primó el ritmo

Madrid·
Publicado:
La cantante Bad Gyal durante su actuación en la ceremonia de los Premios Goya 2026
La cantante Bad Gyal durante su actuación en la ceremonia de los Premios Goya 2026 · Fotografía: GETTY

Brío y velocidad, pero, en general, poco salero. Para cuando toda una Victoria Abril -recuperada de la toxicidad nuclear a la que ella misma se condenó- se decidió a levantar el ánimo del público con un tentempié de anécdotas, ya estábamos en marzo habiendo comenzado a cenar en febrero. La gala televisiva de la 40 edición de los Premios Goya, presentada por unos proteínicos pero desaprovechados Rigoberta Bandini y Luis Tosar, pasará a la historia como espectáculo reactivo. Ante la sucesión de discursos fallidos y dedicatorias al vacío del año pasado, la Academia de Cine se puso seria imponiendo un minuto y un portavoz a los ganadores. ¿Receta infalible? A fuego lento, quizá; hoy, un experimento positivo. La sensación al paladar fue la una ensalada de soluciones de continuidad que no dejó tiempo para respirar ni tuvo tiempo para florituras: no hubo loa visual a las disciplinas técnicas, detalles con los libretos ni delicadezas una vez encarada la jugosa recta final.

El adelgazamiento de los premios más importantes del cine español, que afectó a todos menos a los intérpretes, sí hizo más fibrosa la gala a base de ideas y de política. La mención de los presentadores a los distintos conflictos que se ciernen sobre nosotros, con especial atención al genocidio Palestino por parte de Israel, quedó sublimada gracias al presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite (que criticó a Trump sin nombrarlo y dejó en el aire volver a presentarse o no en las siguientes elecciones) y, sobre todo, a Susan Sarandon. La flamante Goya Internacional puso a toda la platea de pie, se volvió a emocionar e hizo hincapié, una vez más, en la sensación de soledad que ha acompañado a su carrera desde que decidió destacarse como una verdadera revolucionaria y expresarse contra los asesinatos de niños. El menú del día, que traía consigo el bombardeo de Irán a manos yanquis, también transpiró sobre la ceremonia incluso hasta en la intervención de Gonzalo Suárez, refresco lúcido que nos recordó -junto a Albert Serra- que esto va de todo, y también de cine.

"La cordura, anoche de estrella Michelín, la pusieron las numerosas mujeres que subieron al escenario como premiadas"

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