Crónica

Céline Sciamma, Carla Simón y la importancia de los referentes: crónica de una charla inolvidable

Aprovechando su visita al D’A Festival Barcelona, la Fundació Joan Miró ha reunido en una charla a dos de las cineastas que han liderado la revolución de las mujeres cineastas en Europa durante la última década

Barcelona·Actualizado: 27.03.2023 - 04:27
Blanca Arias, Céline Sciamma y Carla Simón durante su charla en la Fundació Joan Miró
Blanca Arias, Céline Sciamma y Carla Simón durante su charla en la Fundació Joan Miró · Fotografía: Daniel Mantilla

Domingo, 26 de marzo de 2023. Son las 12 de la mañana siguiente al cambio de hora -ese que nos roba cada primavera una hora de sueño- cuando más de doscientas personas esperan con una mezcla de expectación y nervios la entrada al auditorio de la Fundació Joan Miró de dos de las cineastas que han liderado la revolución de las directoras en Europa durante la última década: Carla Simón y Céline Sciamma, de visita en Barcelona para recoger el premio D’A, un reconocimiento de nueva creación con el que el festival catalán busca reconocer a las voces más influyentes del cine de autor e independiente contemporáneo.

La influencia, precisamente, salta a la vista al mirar en el patio de butacas: la gran mayoría de asistentes al evento son mujeres, aspirantes a cineastas, lesbianas o gente joven. Muchas de ellas cumplen varios de esos criterios y forman parte de lo que antaño se hubiera considerado como una cuota. Nunca más. En 2023 se ven legitimadas a soñar con seguir los pasos profesionales de la ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín por ‘Alcarràs’ o de una directora que hace unos meses consiguió entrar en la lista de Sight & Sound de las mejores películas de la historia con ‘Retrato de una mujer en llamas’. Las primeras palabras de Sciamma después de la ovación de bienvenida celebran ese entusiasmo generalizado: “¡Me voy a mudar a esta ciudad!”.

La emoción y la sororidad será una constante de una deliciosa conversación que las directoras mantienen durante casi dos horas con la moderadora, Blanca Arias, una historiadora del arte y doctoranda en Sociedad y Cultura que lidera el encuentro con habilidad y una evidente pasión que, por momentos, parecía que iba a convertirse en una convención de fans. No se puede culpar al público: solo los que están acostumbrados a verse reflejados delante o detrás de las cámaras son incapaces de entender la importancia de la representación y los referentes.

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La charla entre las directoras empieza, precisamente, con una reivindicación de un referente: Chakel Akerman, la directora de la película que encabeza la controvertida última edición de la ya citada lista de las mejores películas de la historia de Sight & Sound: ‘Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles’. Controvertida para los de siempre, por supuesto. Tanto Simón como Sciamma siempre han hablado de la cineasta belga como una de sus grandes inspiraciones creativas. No son los únicos: hasta Steven Spielberg ha mencionado en numerosas ocasiones su devoción por la mirada revolucionaria de Akerman. Antes de que se quitara la vida en su casa de París el 5 de octubre de 2015, la directora, recuerda la francesa, había lamentado en su muro de Facebook el sentido de estos halagos. “Vale, ¿pero dónde está el cheque? ¿Dónde está mi dinero? ¿Por qué usan mis ideas y no reciben nada a cambio?”.

En su primera intervención la catalana criticó la percepción de la ola de “películas de mujeres” que han surgido durante los últimos años. “¿Qué quiere decir eso?”, se pregunta Simón. “Eso me molesta realmente. Es verdad que las mujeres están haciendo películas sobre ciertos temas de los que no hablábamos antes, pero lo veo como una especie de reparación histórica. Si ahora se tienen que hacer muchas películas sobre la maternidad, que se hagan. Hay temas que necesitamos abordar y no pasa nada si hay muchas películas así”. Sciamma se jacta a continuación de que, aunque algunos no la reconozcan como la pionera que fue, la primera película de la historia del cine (‘La Fée aux Choux’, 1896) era en realidad una representación de la maternidad en forma de adaptación de un famoso cuento infantil.

Fotograma de 'La Fée aux Choux', de Alice Guy
Fotograma de 'La Fée aux Choux', de Alice Guy · Fotografía: Archivo público

Sciamma destacó también la relevancia del lenguaje. “Apropiarnos de ese lenguaje siempre ha sido algo muy importante para mí, porque es algo que siempre han querido arrebatarnos. Para mí, un poema puede tener la misma fuerza que ‘Los miserables’, de Víctor Hugo”, confiesa la directora de ‘Water Lilies’, su primera película. “El tiempo y la perspectiva pueden cambiar las cosas gracias al paso del tiempo. Que alguien diga ‘algún día alguien nos recordará’ es una frase que me ha llevado a querer hacer películas y es una reflexión que tiene un impacto cada día de mi vida”.

La directora de ‘Alcarràs’ ha reivindicado el derecho a hacerse preguntas y tener dudas en sus sets de rodaje. “Me he dado cuenta de que la gente no está acostumbrada. A veces me hacen preguntas y mi respuesta es: ‘No lo sé, déjame pensarlo, hablemos de ello’. La reacción del equipo muchas veces era decir: ‘No tiene ni idea de lo que está haciendo, ¿en serio es ella quien está dirigiendo la película?’ Y no es que no sepa qué estoy haciendo, es que me pregunto cómo es posible que la gente no se pregunte las cosas. Creo que en el fondo tiene bastante ver con esta forma masculina de dirigir”. “¡El storyboard!’, exclama con sorna Sciamma. “He dibujado mi película. Esto se parece a esta película. Eso se parece a esta otra película, así que sé lo que quiero hacer en el set”. Simón comparte esta frustración con su colega. “Si ya sé lo que voy a hacer de antemano, me resulta muy aburrido. Nunca se te va a ocurrir algo en el momento porque te estás limitando a ejecutar un plan”.

Carla Simón posa con el Oso de Oro del Festival de Berlín que ganó con 'Alcarràs'
Carla Simón posa con el Oso de Oro del Festival de Berlín que ganó con 'Alcarràs' · Fotografía: Monika Skolimowska

La francesa también cuestionó lo que pasa fuera de los rodajes. “El cine es el más competitivo de todos los artes. Mira lo que pasa en los festivales. La gente está obsesionada por ver quién va a ganar. Pasa lo mismo con el dinero. Todo está relacionado. Si ganas la Palma de Oro, puedes vender tu película en todos los países del mundo y sacar más dinero por ella. Automáticamente te dan el 20% más. Por todo esto he perdido el interés en participar en estas cosas. Se ha perdido la idea de disfrutar, lo único que les motiva es la competición”. Aunque apoya a todas esas directoras que utilizan el circuito de festivales para dar a conocer su cine, tal y como hizo ella en el pasado, se reafirma en su idea: “No se disfruta”.

Simón tiene sus propias manías. Cuando terminó de rodar su primera película, ‘Verano 1993’, se dio cuenta de que no quería volver a escuchar las palabras: ‘Así es como se hace’. “¿Cómo se hace el qué? Cada película tiene su propio proceso”, lamenta. “No creo que sea algo exclusivo de hombres o mujeres, pero no me interesa”. Sciamma está de acuerdo en ese frente, aunque durante la charla también surgen diferencias en la metodología de trabajo de ambas cineastas.

Fotograma de 'Petit maman'
Fotograma de 'Petit maman' · Fotografía: Avalon

Simón reconoce que para ellas las opiniones de sus seres queridos y amigos muchas veces tienen más efecto en ella que las de expertos versados en el séptimo arte. Céline la contradice poniendo un ejemplo práctico: cuando compartió con algunos de sus colaboradores más habituales el guion de ‘Petit maman’ (una original propuesta que mezclaba elementos de ciencia ficción y el drama familiar de una madre y una hija), estos le dijeron que no entendían la película porque no había conflicto alguno en la historia. “¡Exactamente por eso quería hacerlo! Me gusta escuchar opiniones, pero prefiero dejarme llevar por mi propio instinto” .

Después de explicar que ya no está interesada en hacer películas grandes, priorizando producciones de pequeña escala como ‘Petit maman’ a proyectos con la envergadura de ‘Retrato de una mujer en llamas’, la francesa reconoce que en los últimos años se ha dado cuenta de la importancia de la arquitectura del dinero. “No me siento cómoda si mi ayudante de dirección o mi directora de fotografía no son recompensados de forma justa. Creo que también somos responsables de lo que pasa en nuestras películas en ese sentido”.

Céline Sciamma será el gran reclamo mediático del D'A en 2023
Céline Sciamma será el gran reclamo mediático del D'A en 2023 · Fotografía: Gtres

En otro de los momentos más sorprendentes de la conversación, Sciamma admite que su fascinación por las grandes damas de la interpretación fue una de las razones por las que quiso empezar a hacer cine. Sin embargo, se ve incapaz de dirigir a grandes estrellas. “No creo que sería capaz de trabajar de tú a tú con Isabelle Huppert. Si me la encuentro, hablamos de cine, pero no creo que sea capaz de dirigirla jamás. Estoy más cómoda trabajando con niños”.

Ambas directoras sí coinciden en su devoción por contar historias protagonizadas por los más pequeños a pesar de tener posturas opuestas sobre la maternidad: Carla Simón dio a luz a su primer hijo en 2022, mientras que Céline Sciamma ha decidido no tener descendencia. La directora de ‘Alcarràs’ sueña con la idea de dirigir a su propio hijo en una película algún día, aunque confiesa que, sabiendo cómo funciona la industria del cine, no está segura de que permitiría que Manel trabajara con otro director mientras sea menor de edad. Solo haría una excepción: su compañera de charla. El toma y daca sobre la hipotética colaboración entre el hijo de la española y la francesa es uno de los numerosos momentos de complicidad que comparten entre las cineastas a lo largo de su conversación. Otro está protagonizado por sus símbolos del zodíaco: "Una Escorpio y una Capricornio estaban destinadas a llevarse bien", recuerda la moderadora.

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Durante el turno de preguntas del entregado público, un asistente pregunta por el poder de las imágenes cinematográficas en contraposición con el de las series de televisión que cada vez protagonizan en mayor medida las conversaciones alrededor del audiovisual. “Todos estamos intentando definir qué es el cine, porque está en peligro de desaparición en su forma más industrial. Por eso creo que muchos directores están haciendo ahora mismo películas sobre el cine. Mira Spielberg, que nos cuenta que el cine puede ser algo que empiezas a hacer en tu habitación”, explica Sciamma.

“Todos deberíamos tener cuidado de lo que decimos. Decir que el cine solo se puede ver en la gran pantalla es contraproducente, porque en realidad solo estás reivindicando la forma más 'pija' de ver una película. Todo lo que vemos en una pantalla grande es cine, pero el cine también puede aparecer en otros formatos. Ese es el misterio también”, destaca antes de volver a la pregunta del espectador. “A mí me gustan mucho las series de televisión, pero es verdad que la mayoría de las veces puedes ver una imagen sin saber a qué pertenece y eres capaz de identificar si es una película, una serie, un programa de televisión o un canal de YouTube. No tiene que ver con el tamaño de una pantalla, sino con el grado de intimidad que esta genera y su mirada”.

Después de más de 100 minutos de conversación y una serie de preguntas del público en el que varias aspirantes a cineastas aprovecharon para dar las gracias a sus ídolos y pedirles consejo, las directoras pusieron el broche final a una conversación memorable en el que quedó claro una idea: la importancia de los referentes y saber de dónde venimos para ser capaces de elegir por dónde se quiere continuar el camino.

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