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Entrevista

Alauda Ruiz de Azúa: “Hubiera sido muy ambicioso soñar todo lo bueno que le ha pasado a ‘Cinco lobitos’”

'Cinco Lobitos', su primera película, es una de las favoritas para los Goya y los Feroz

Madrid·Actualizado: 20.01.2023 - 05:50
La directora y guionista de 'Cinco lobitos', Alauda Ruiz de Azúa, durante la presentación de la película en Berlín
La directora y guionista de 'Cinco lobitos', Alauda Ruiz de Azúa, durante la presentación de la película en Berlín · Fotografía: Marechal Aurore / GTRES

En un enclave tan cinéfilo como los Cines Embajadores, ese cine de barrio que se atrevió a abrir sus puertas en mitad de la pandemia en Madrid, Alauda Ruiz de Azúa hace un hueco en su agenda previa a las galas de premios para atender a Kinótico. Su ópera prima, ‘Cinco Lobitos’, acumula 11 nominaciones a los Goya y siete a los Feroz, y lleva meses en boca de todos.

Mikel Bustamante y Laia Costa en una escena de 'Cinco lobitos'
Mikel Bustamante y Laia Costa en una escena de 'Cinco lobitos' · Fotografía: BTEAM PICTURES

Faltan unas pocas semanas para los Feroz y para los Goya, ¿cómo vas de nervios?

Bueno, ahora mismo voy bien. Porque soy tranquila. Hasta que llega el momento y entonces empieza la taquicardia. Que sea lo que sea y a celebrar este año tan bonito.

La película está nominada en distintas categorías. Si tuvieras que elegir una en la que ganar, ¿cuál te haría especial ilusión que fuera?

Tengo que decir que en los Goya me haría mucha ilusión el de Ramón Barea, porque es su primera nominación. El día que salieron todos pensamos que Ramón, por la trayectoria que tiene, habría estado nominado antes y no, nos dimos cuenta de que es su primera nominación. Creo que sería bueno un reconocimiento no solo por el trabajo de ‘Cinco lobitos’, sino por toda su trayectoria y el compromiso de Ramón con el trabajo de ser actor. Me harían ilusión todos. Los de los actores me hacen mucha ilusión porque al final son cuatro actores que apostaron por el guión de una directora novel. Los míos también, porque quiero levantar otros proyectos y los premios vienen muy bien para esas cosas. Y el de montaje, porque es amigo mío desde la escuela de cine. Todos tienen algo especial.

'Cinco lobitos' se estrenó en mayo tras un largo proceso de gestación. Estamos en enero, ¿pensabas que tantos meses después seguiríamos hablando de ella?

No, no. Creo que lo que nos ha pasado con ‘Cinco lobitos’ es imposible de prever y de soñar. Porque sueñas con que la peli puede ir a un festival, tener una oportunidad, pero hubiera sido muy ambicioso soñar todo lo bueno que le ha pasado a ‘Cinco lobitos’. Por eso es tan mágico.

La historia comienza con el nacimiento de un bebé, pero abarca mucho más y trata de muchas más cosas. Desde que surgió la idea hasta que se realizó, ¿cambió lo que querías contar?

Sí, fue cambiando. De hecho, una de las cosas que más me gusta de escribir y de rodar es pensar que el proceso está vivo y que voy a ir descubriendo cosas. No parto de una idea encorsetada, sino que está vivo. Es increíble, cuando estás un poco abierto, cómo van apareciendo capas y otras cosas. Yo escribo mucho en torno a las contradicciones, las contradicciones de la familia y las preguntas que surgen de esto. Tenía una pregunta en mente, ¿en qué momento dejamos de ser hijos? Dando por supuesto que en algún momento dejamos de ser hijos de alguien. Y a medida que avanza la película descubrí que nunca dejamos de ser hijos. Hay momentos en los que todos volvemos a ser ese hijo o esa hija que necesita el abrazo de un padre. Ese vínculo tan fuerte y tan lleno de contradicciones es lo que fue creciendo.

Una idea que explora la película es que llega un momento en el que los roles se intercambian y el hijo pasa a ser cuidador de sus padres, ¿estamos destinados a eso?

Esto lo hablaba mucho con Susi [Sánchez] y con Laia [Costa]. En eso, la familia es un espejo muy claro porque se ve claramente cómo cambian los roles. Sigue siendo un organismo vivo, pero los roles están cambiando. Y las familias se organizan mucho en torno a quién cuida y quién es cuidado. Ahí se ven claramente también las etapas de la vida.

Convertirse en padre o madre ayuda a cambiar la forma en la que uno ve a sus propios padres, para bien o para mal.

Fue uno de los descubrimientos de mi maternidad. Siempre digo que la peli no es autobiográfica porque los hechos en concreto no me pasaron, pero sí que la siento como un poco autobiográfica a nivel emocional, de sensaciones que descubrí que eran nuevas. Una de ellas fue tener de repente la capacidad o el cambio de punto de vista de poder ver a mis padres desde otro sitio, con mucha más comprensión en mi caso. Que habían sido igual de jóvenes, habían estado igual de perdidos, igual de cansados y que eran individuos con sueños y frustraciones.

Una cosa que muestra ‘Cinco lobitos’ es que se habla mucho de que la sociedad ha cambiado, de que el reparto de tareas es más igualitario, pero que a la hora de la verdad tiende a ser la mujer la que acaba reduciéndose la jornada o aparcando su carrera, ¿por qué crees que esto sigue pasando?

Cuando estaba escribiendo la peli pensaba que me gustaría que si alguien dentro de 20 años ve la película, la vea como un retrato del momento actual, de lo que yo veo cuando voy al parque, al cole y hablo con amigos y con amigas. Porque es verdad que vivimos una época donde hay muchísima conversación, que es estupendo que la haya, sobre el tema de la igualdad, pero la realidad va todavía un poquito por detrás. Para mí era importante entender lo difícil que es cambiar determinadas estructuras y determinadas inercias sociales, culturales y familiares y cómo eso se ve claramente en la crianza y en el tema de los cuidados. Nadie puede dejar de cuidar a un niño o a una persona mayor. La inercia te arrastra y te ves pagando el peaje como como mujer. Quería hacer un retrato honesto. Sobre todo, intentando entender. Que no hubiera como un villano, sino que sentía que era algo más estructural.

‘Cinco lobitos’ es un retrato realista de la maternidad. Huye de las versiones edulcoradas, pero al mismo tiempo también es tierna y emotiva, ¿cómo fue encontrar el punto de equilibrio para que el guion no se fuese ni al lado de lo edulcorado ni al del todo mal?

Ahí la palabra clave era honestidad. Verdad, también, pero sobre todo honestidad. Cuando trabajas desde ese prisma, por la propia historia, se van dando esos momentos más de ternura e incluso algunos de diversión.

¿Hay algo que cambiarías de la película?

No, porque ha sido un viaje tan bonito. Tampoco creo mucho en eso. Incluso las cosas imperfectas forman parte de la peli. Creo que está bien que las pelis no sean como mecanismos de relojería. A mí por lo menos me gusta. Igual es una tontería, pero siento que está más vivo el cine cuando es un poquito imperfecto. Hay un plano de un niño que se cae en el parque, que fue un accidente y lo montamos.

Después del éxito de tu ópera prima, que es algo que abre puertas, ¿sientes una mayor presión para lo siguiente?

No sé si porque he hecho la primera peli tarde o porque ha costado levantarla, pero no lo estoy viviendo así. Siento que estoy en un sitio mucho mejor de en el que estaba, hay interés por lo que puedo hacer. También creo que la presión siempre está. Estoy muy disfrutona porque sé que estoy en mejor sitio ahora que cuando hace seis años estaba con un guión por ahí dando vueltas.

Entre toda esta vorágine de pases, coloquios, estrenos, nominaciones… ¿te ha dado tiempo a ponerte a trabajar en otra película?

Sí, me ha dado un poquito de tiempo. Voy haciendo como a trocitos. Estoy muy al principio, escribiendo el que ojalá sea mi segundo proyecto escrito y dirigido por mí. La idea sería repetir con mis productoras y mi productor, que tengo un grupo de maravilloso de productores independientes. Pero todavía queda. Queremos cocinarlo a fuego lento.

Entre medias has rodado una película muy distinta a ‘Cinco lobitos’, una comedia romántica escrita por Adolfo Valor y Cristobal Garrido para Netflix, ¿cómo ha sido la experiencia?

Era una oportunidad de aprender, de probar otras cosas y me parecía un lujo. Después de seis años intentando levantar un proyecto personal, de repente me surgió muy seguido la oportunidad de hacer un proyecto que no he escrito yo, que es una experiencia que no tenía, con un guión muy divertido que da la vuelta a la comida romántica y con mucha gente que me apetecía trabajar. Sobre todo era una oportunidad de aprender y de seguir creciendo. Lo disfruté mucho.

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