EFA 2026
'Olivia y el terremoto invisible', de Irene Iborra, entre la "relevancia del mensaje" y la "excelencia técnica" para conquistar los EFA
La cinta animada opta a dos premios de la Academia del Cine Europeo. Mikel Mas, Cornelius Films, detalla las fortalezas de una de las grandes protagonistas del año
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Enero es temporada de premios, temporada de celebración y temporada de sacar pecho por el buen trabajo hecho por las producciones españolas dentro y fuera de España. Cada año miramos con atención a los títulos que llevan la cinematografía patria a todos los rincones del mundo a través de los principales premios y festivales de la industria. Curiosamente, y como viene siendo habitual en los últimos años, la animación española se ha convertido en una de las principales abanderadas del talento español allende las fronteras. La nominación al Annie de James A. Castillo, la nominación al BAFTA 2025 de José Prats o el premio en Annecy para ‘Olivia y el terremoto invisible’ son buena prueba de ello. De esta última, nominada en la inminente edición de los Premios del Cine Europeo a Mejor Película y Mejor Película de animación, hablamos con Mikel Mas Bilbao, productor en Cornelius Films, uno de los principales responsables de que la obra de Irene Borra haya viajado a lo largo y ancho del mundo.
El 17 de enero, en Berlín, se darán a conocer los ganadores de premios de la Academia de Cine Europeo. La presencia de ‘Olivia y el terremoto invisible’ no es casual y responde a una tendencia vista en los últimos años entre la animación española: animación de calidad, con mensajes comprometidos que calan en el público y con una mirada internacional ya desde su concepción. La película de Irene Iborra nace en el contexto del Festival de Annecy en el 2016, cuando la realizadora se presenta a unas ayudas al guion y ofrece a Mas acompañarla en el camino. “Ha sido un largo recorrido hasta el estreno”, recuerda el productor, “Hemos encontrado buenos compañeros de viaje”. Desde Cornelius Films, responsables de cortometrajes de animación y un largo como 'Mironins', no contaban con experiencia en stop motion, pero esos compañeros han puesto su experiencia a favor de la película: "Han hecho que el camino fuera mucho más sencillo que si nos hubiéramos enfrentado solos a esta aventura".
Una aventura posible gracias a un variado número de productores que decidieron apostar por la historia imaginada por Irene Iborra, que dirige en solitario y guioniza junto a Maite Carranza y Júlia Prats. Se trata de una coproducción entre España, Francia, Bélgica, Chile y Suiza, impulsada por las productoras Citoplasmas Stopmotion, Kinetic Armatures, Cornelius Films, Bígaro Films, Vivement Lundi!, Panique! Production, Nadasdy Film y Pájaro. “Desde el principio se ha ido construyendo con una visión no tan localista, sino ya una visión más bien internacional”, reconoce Mas, “Es una de las claves para que estemos ahora mismo nominados a los EFA, más allá de la propia calidad de la película, evidentemente”.

‘Olivia y el terremoto invisible’ es la primera película catalana hecha en stop motion, algo que “enorgullece muchísimo” a los responsables de esta. “Hemos tenido un nivel técnico muy alto pese a que hemos trabajado con un presupuesto ajustado, que es normalmente los presupuestos que tenemos en Europa”, señala Mas, “Lo hemos enfocado muchísimo en la calidad de la película. Pasa muchas veces que las películas de animación empiezan con mucha fuerza, pero por falta de presupuesto lo que más adolece suele ser la animación. El proceso final”. El productor destaca la calidad habitual de las producciones europeas gracias al talento de los “ilustradores e ilustradoras” pero reconoce que, en ocasiones, el problema llega a la hora de animar esas ilustraciones: “A veces no tenemos el suficiente presupuesto para llevarlo a cabo. En cambio, en esta película, una de las cosas de las que estoy muy orgulloso como productor es que siento que hemos enfocado muy bien los esfuerzos económicos en cada uno de los apartados. Quizá nos hubiera gustado tener más financiación para lo que es la promoción de la película, pero gracias a que, afortunadamente, hemos sido seleccionados en muchos festivales y que a los medios de comunicación les ha interesado mucho el film… toda esa parte en la que podía haber faltado de recursos en la promoción, lo hemos encontrado de manera orgánica por las capacidades que ha tenido la propia película”.
Una obra técnicamente compleja, que ha contado con artistas que han colaborado con Tim Burton o Wes Anderson -como es el caso de Tim Allen o el español César Díaz-, pero cuyo mayor mérito para Mikel Mas es que sobre todo se ha hablado de la película, de “su mensaje y de las intenciones del guion”. Una obra que desde la animación para todos los públicos ha hablado de “temas relevantes como la salud mental, los desahucios o el derecho a la vivienda”, un derecho que “parece que de alguna manera hemos perdido sin darnos cuenta”, recalca. “En la obra hemos conseguido hablar de estos temas, pero afrontarlos de una manera que los más pequeños de la casa los puedan entender y asumir, pero desde un punto de vista muy adulto. No edulcorando la realidad”, destaca Mas, “Creo que explicamos la realidad tal cual es, pero dando un punto de esperanza, de que el recorrido si lo haces tanto con los amigos como con la familia, con la gente que te quiere, por muy duro o por muchos obstáculos que encuentres pues los podrás sacar para adelante. Y creo que eso la hace totalmente merecedora de llevarse el premio”.

El 17 de enero, en los Premios del Cine de Europeo, el equipo celebrará una de las cumbres más importantes para la película, que ha tenido un recorrido envidiable por los festivales internacionales. Desde Annecy, el festival de animación más importante del mundo –“que pasados nueve años estrenáramos la película en el festival galo y nos lleváramos premio fue como cerrar el círculo de alguna manera” –, pasando por Locarno, Ottawa o Gijón, y recordando con “especial cariño” el paso por la Seminci: “Recuerdo que Cienfuegos me llamó y me dijo: ‘Eh, Mikel, queremos que ‘Olivia y el terremoto invisible’ compita en Punto de encuentro’. Una sección que normalmente está pensada para largometrajes de ficción, como mucho algún documental se colaba ahí, pero que de repente hubiera una peli de animación para nosotros fue todo un honor”, celebra Mas. “Yo recuerdo que incluso Cienfuegos me dijo: ‘No, no, si es que he dicho por la radio sin cortarme un pelo que ‘Olivia y el terremoto invisible’ es una de mis películas favoritas de este año’. Estuvo muy bien y demuestra mucho la valentía del director del festival, cuya pérdida ha sido terrible”, recuerda.
La vida de la película no termina y sigue su recorrido nacional e internacional, aunque para Mas fue "bonito poner en cierta medida un pequeño broche a su paso por festivales" en Mi primer festival de cine, una iniciativa que busca enseñar a las nuevas generaciones el amor por el séptimo arte: “Nos llevamos dos premios: el premio del jurado y el premio más importante, que es el del público. Porque si alguna cosa nos pasa con ‘Olivia y el terremoto invisible’ es que cada vez que la gente se anima a ir al cine a verla hay unas conversaciones muy potentes donde se nota que el mensaje, que la película, llega de una manera muy profunda al espectador”. Con el mensaje como baza principal y la "excelencia" de la animación por bandera, ‘Olivia y el terremoto invisible’ -“una película cuyo rodaje se llevó a cabo en una fábrica en San Martín, Barcelona, algo impensable hace unos años”- sigue alcanzando nuevas metas en su recorrido. “Esto no hubiera sido posible sin el apoyo de todas las instituciones y televisiones”, admite Mas, “Pensemos que la película cuesta cuatro millones y medio y que en España hemos adelantado tres millones doscientos, que es una barbaridad para una película de animación. Y todo ha sido gracias al Ministerio de Cultura, a la Generalitat de Catalunya, Movistar, Televisión Española, TV3, À Punt, el IVC... Todo este grupo de instituciones y televisiones que han apoyado el proyecto desde el principio. Estamos supercontentos”.
***Este artículo es posible gracias a la película 'Olivia y el terremoto invisible', de Irebe Iborra, coproducción entre España, Francia, Bélgica, Chile y Suiza, impulsada por las productoras Citoplasmas Stopmotion, Kinetic Armatures, Cornelius Films, Bígaro Films, Vivement Lundi!, Panique! Production, Nadasdy Film y Pájaro; y distribuida por Filmax
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