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Intimact y los miedos ante la coordinación de intimidad: “Es un departamento técnico más”

Las fundadoras de esta empresa especializada en contenido íntimo hablan sobre las dudas y las resistencias en el audiovisual y también sobre el terreno ganado

Madrid·
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José Ramón Soroiz en un fotograma promocional de 'Maspalomas', que contó con Intimact en la coordinación de intimidad
José Ramón Soroiz en un fotograma promocional de 'Maspalomas', que contó con Intimact en la coordinación de intimidad · Fotografía: IRUSOIN / MORIARTI

Casi todas las películas nominadas en la próxima edición de los Premios Feroz que contienen escenas íntimas han contado con la figura del coordinador de intimidad. De ellas, muchas -'Maspalomas', 'Los domingos' o 'Romería'- han confiado este trabajo a Intimact, una empresa fundada en 2022 por Lucía Delgado y Tábata Cerezo, pioneras en este departamento cada vez más común en los proyectos audiovisuales, ya sean películas o series, que se ha introducido en casi todas las producciones para elevar el nivel creativo de las escenas íntimas, aunque aún encuentra resistencias entre el equipo creativo, desde los directores a los propios intérpretes.

Lo más común es confundir la definición de la coordinación de intimidad con una simple figura burocrática para librarse de problemas o un obstáculo en la libertad creativa del proyecto. Lejos de esta idea, estos profesionales ponen en valor los cuidados en el trabajo, favorecen la autonomía en la creación y propician también decisiones más arriesgadas y vinculadas al sentido del guion, al tiempo que convierten el audiovisual en un entorno menos violento y seguro, tal y como han explicado a Kinótico las cofundadoras de Intimact.

“Entendemos las escenas íntimas como la coordinación de acción, una lógica que ayuda a entender mucho cuál es nuestro trabajo. Igual que un coordinador de acción se ocupa de que las escenas de violencia queden muy realistas en cámara, pero nadie se lleve un puñetazo o una puñalada, nosotras hacemos lo mismo con el contacto genital”, explica Delgado sobre una figura técnica que gana cada vez más adeptos y que será obligatoria tras la aprobación inminente de la última fase del Estatuto del Artista, que establece este requisito.

Fotograma de 'Romería', de Carla Simón
Fotograma de 'Romería', de Carla Simón · Fotografía: Quim Vives

Aunque se habla mucho de la coordinación del contenido íntimo en la fase del rodaje, el trabajo de estas profesionales empieza mucho antes, en la preproducción. “Nosotras arrancamos leyendo el guion como cualquier otro departamento, haciendo nuestros propios desgloses de lo que nosotras identificamos como contenido íntimo y a partir de ahí iniciamos conversaciones, primero con quienes dirigen, para entender su mirada, y luego con los intérpretes, para conocer sus límites de consentimiento”, cuenta Cerezo.

La parte más importante de su labor sucede “en los ensayos”, el momento en el que tienen tiempo para poner “en común” todo lo compartido y, si todo ha ido bien, su trabajo en el rodaje es “asegurar que las cosas surjan tal y como se han pactado”. “Nos interesa también lo que tiene que ver con la narrativa de las escenas íntimas, las imágenes y lo que aportan a la historia que estamos contando. Lo que hacemos es una colaboración con la dirección, con la producción y los intérpretes para pensar mejor cuál es la intimidad que queremos contar en ese proyecto en concreto”, añade Delgado.

"Si no nos gustaran las escenas íntimas nos dedicaríamos a otra cosa. Nos pasamos la vida pensándolas, imaginando nuevas posibilidades" (Lucía Delgado)

La cofundadora de Intimact reconoce que aún hay resistencias en la industria audiovisual, pero “menos que al principio” y en la mayoría de los casos tiene que ver con “una falta de comprensión” acerca de su labor, que se aleja bastante de los prejuicios relacionados con “censurar” o “coartar la libertad artística”. “Si no nos gustaran las escenas íntimas nos dedicaríamos a otra cosa. Nos pasamos la vida pensándolas, imaginando nuevas posibilidades narrativas que se adecuen a la persona que está dirigiendo”, agrega Delgado, que defiende el lugar de su trabajo. “Somos un departamento técnico más, con su parte creativa, que colabora con esa historia. Puede que haya determinados límites y habrá que llegar a determinados pactos, pero eso no quiere decir que antes de que llegáramos no existieran”, ha señalado.

Más allá de las limitaciones que se pueden entender de esta figura, Cerezo destaca una de las claves de estos profesionales, relacionada con la búsqueda creativa por parte de la dirección. “Normalmente, lo que hacemos es poder elevar el contenido íntimo, incluso poder hacerlo más explícito, porque está todo el mundo más tranquilo y confiado, se pueden llegar a trucar cosas que sin las técnicas de simulación son más difíciles de conseguir”, recalca. Así, cuando han trabajado con cineastas que llegaban con “prejuicios” o con “miedos”, tras la experiencia han quedado “muy agradecidos” y “han vuelto a llamar”. En este sentido, presume de uno de sus proyectos recientes, la película 'Maspalomas', de Jose Mari Goneaga y Aitor Arregi, que además de desmentir la falsa creencia de que la coordinación de intimidad es solo para mujeres, facilitó las cosas a su actor protagonista, Jose Ramon Soroiz.

Lejos del "videoclip"

Delgado y Cerezo son coautoras de la primera Guía Española para el Trabajo con Escenas Íntimas (AESCI), que nació con el objetivo de “sentar unas bases comunes para entender las buenas praxis”, no solo desde coordinación, sino desde la colaboración de todos los departamentos. “Lo que se encuentra en esta guía es de sentido común y ya se aplicaba de manera intuitiva en algunas producciones. El resultado es positivo porque de forma natural las producciones han hecho click y han entendido los procesos de trabajo que se tienen que seguir”, señala Cerezo sobre la industria española, que en los últimos tres años “ha cambiado mucho”.

"Se está desmontando la idea de que las escenas íntimas son un videoclip entremedias de una película" (Tábata Cerezo)

Lo más interesante sobre los cambios en la representación de la intimidad de los últimos años, según Cerezo, es que “se está desmontando la idea de que las escenas íntimas son un videoclip entremedias de una película para captar la mirada del espectador” para convertirlas en imágenes que aportan algo a la historia. Además, las escenas íntimas en el audiovisual han cambiado no solo por la presencia de estas profesionales, sino por el “consentimiento” o “el avance de los feminismos”. “Veníamos de unos imaginarios muy hegemónicos, filtrados por mirada masculina. Los roles de género eran muy claros y la sexualidad femenina no estaba retratada desde una mirada femenina”, apunta.

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