Opinión

Crítica

‘The Last of Us’ saca brillo a su pareja protagonista y al lenguaje del videojuego

HBO Max estrenará la esperada adaptación del videojuego el próximo 16 de enero

Madrid·Actualizado: 10.01.2023 - 08:01
Pedro Pascal es el protagonista de la adaptación de 'The Last of Us'
Pedro Pascal es el protagonista de la adaptación de 'The Last of Us' · Fotografía: HBO Max

No importa si no se ha jugado nunca a 'The Last of Us'. Es más, no hace falta haber jugado a videojuegos para disfrutar al máximo del mundo apocalíptico de zombis con setas que les salen del cuerpo, ciudades ruinosas y lucha por la supervivencia que plantea Craig Mazin. La adaptación de ‘The Last of Us’ funciona como serie por sí sola, como debe ser. El veredicto, tras cuatro episodios vistos antes del estreno del próximo 16 de enero, es altamente satisfactorio.

Mazin, que ya demostró en ‘Chernóbil’ su capacidad para convertir una historia conocida en uno de los títulos del año, ha creado junto a Neil Druckmann, padre del videojuego, una serie que cumple con las expectativas alimentadas por la magnitud del material de origen y por el tiempo que ha pasado desde el anuncio del proyecto hasta que este, por fin, puede verse. ‘The Last of Us’ tiene todo lo que se le puede pedir a una ficción apocalíptica, con zombis o sin ellos. Una de las primeras cosas que impactan en pantalla es el alto de nivel de la producción. La recreación de ese Boston destruido por el abandono de más de dos décadas y el fin de la civilización es impecable.

La serie está llena de planos llenos de belleza como este
La serie está llena de planos llenos de belleza como este · Fotografía: HBO Max

Los primeros episodios disfrutan de planos de una belleza apocalíptica abrumadora y de un color y una iluminación que a veces se echa en falta en las series del género. La creación de los escenarios es tan importante aquí como el desarrollo de la trama y los personajes. Porque son parte de la historia. Deben transmitir tensión, peligro y, además, ofrecer las herramientas necesarias a sus protagonistas para salvar el escollo planteado y pasar al siguiente reto.

Así es como avanza esta serie, como si de un videojuego se tratase. Los personajes se encuentran en una situación de peligro o tienen una misión que cumplir en cada capítulo más allá de la principal. Para poder salvar la primera y cumplir con la segunda deben usar lo que tienen a su alrededor y su ingenio para pasar de pantalla. Ese concepto, el de ‘pasar de pantalla’, Mazin lo usa aquí con eficacia poniéndolo al servicio de sus intereses.

‘The Last of Us’ tiene todo lo que se le puede pedir a una ficción apocalíptica, con zombis o sin ellos

Quienes deben superar las pruebas para pasar de nivel y seguir vivos son, principalmente, Joel y Ellie. Él es un hombre curtido por lo vivido en los últimos 20 años, desde que un hongo arrasó con la humanidad y con la civilización. Arrastra un pasado traumático y vive en un presente no menos complicado y violento. Sus planes cambian cuando recibe el encargo de sacar de la zona de cuarentena, donde impera el control, la escasez y la violencia, a una adolescente llamada Ellie que puede ser crucial para el devenir de la humanidad. A Joel le da vida un Pedro Pascal con canas para el papel y a Ellie, Bella Ramsey, quien cautivase con su Lyanna Mormont en ‘Juego de tronos’.

Juntos forman una pareja mal avenida y dispar en la que la idea de carga, como ocurría con The Child en ‘The Mandalorian’, está muy presente desde el inicio. De hecho, el punto de partida es un poco el mismo: un hombre poco sociable recibe el encargo de entregar sano y salvo a un niño/adolescente. Y ya se sabe cómo acababa Mando encariñándose con Grogu, que tiene esa misma tendencia a meterse en líos que Ellie. Aunque ella cuenta con más recursos para salvarse que su predecesor al cuidado de Pedro Pascal en la pantalla. Eso provoca que la relación entre ambos sea un poco más equilibrada y que dependan el uno del otro para sobrevivir a su viaje por territorio estadounidense.

Joel y Ellie, protagonistas de 'The Last of Us'
Joel y Ellie, protagonistas de 'The Last of Us' · Fotografía: HBO Max

Comparaciones obvias a un lado, lo interesante de la relación entre Joel y Ellie es cómo se plantea, cómo se va desarrollando con el paso de los capítulos y cómo influyen en ella otros personajes como Tess (Anna Torv). En ‘The Last of Us’ la acción y la trama tienen mucho peso, pero el guion no tiene problemas a la hora de pararse a desarrollar a sus personajes con el fin de darle una dimensión mayor a la historia de supervivencia que quiere contar. No solo en el caso de los principales, sino que los secundarios también gozan de su tiempo para contribuir a dar forma a ese universo apocalíptico y, de manera indirecta, ayudar a conocer mejor a Joel.

El primer episodio, que verá la luz el próximo 16 de enero, es más largo de lo habitual, superando con creces la hora de duración hasta llegar a los 80 minutos. Aún así, tiene tanto ritmo y tanto contenido que no se ve lastrado en ningún momento por la duración. Es más, la historia requería de ese tiempo ‘extra’ para presentar correctamente cómo se llegó a que una buena parte de la población haya desaparecido, otra esté contaminada por un hongo que le hace actuar como un zombi y el resto solo intente sobrevivir. También para contar según qué acciones y hechos que marcarán el devenir de la humanidad y de algunos personajes de cara al futuro de la serie.

Todo eso prestando especial atención a los detalles a la hora de mostrar en pantalla el avance de esos hongos, el abandono de las ciudades y usando las herramientas narrativas del videojuego a su favor. Hay una escena en concreto, de la que poco se puede contar por los embargos previos al estreno, que evidencia el manejo de la cámara que se hace en ese sentido. También en el modo en el que los personajes principales interactúan con el equivalente a los NPC (Non Playable Character) de los juegos, presentes para proporcionar información, dar indicaciones o hacer avanzar al protagonista en algún sentido.

Como apunte final, la importancia que se le da a la música, a los tiempos y al ritmo en una serie muy medida en todos los sentidos que se presenta, a principios de enero, como uno de los títulos del año.

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