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Crítica desde Cannes

‘Los hiperbóreos’, de Cristóbal León y Joaquín Cociña, un thriller surrealista fuera de serie

Los artistas y cineastas chilenos, artífices de ‘La casa lobo’, llegan a la Quincena de Cineastas con su primera incursión en el cine de acción real

Cannes·Actualizado: 17.05.2024 - 10:32
Fotograma de 'Los hiperbóreos', de Joaquín Cociña y Cristóbal León
Fotograma de 'Los hiperbóreos', de Joaquín Cociña y Cristóbal León · Fotografía: Quincena de Cineastas

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Desde que Cristóbal León y Joaquín Cociña aparecieran en el mapa mundial cinematográfico con su primer largometraje, ‘La casa lobo’ (2018), una película en 'stop motion' que recogía una de las tantas increíbles e indignantes historias de la infame Colonia Dignidad, todo lo que hagan –o hayan hecho– interesa. Volverían a la carga en el ruedo internacional de la Mostra de Venecia con el premiado cortometraje animado ‘Los huesos’ (2021), con la producción ejecutiva de Ari Aster, un relato lúgubre y fascinante que cuenta sobre un ritual inclasificable llevado a cabo por Constanza Nordenflycht con las osamentas de los artífices de las constituciones de Chile en dos épocas diferentes, Diego Portales (en 1833) y Jaime Guzmán (en 1980 durante la dictadura de Pinochet). Y ahora, con la esperada ‘Los hiperbóreos’, desembarcan en la Quincena de Cineastas del Festival de Cannes, con un título que no dejará indiferente al público.

En esta producción de León & Cociña Films junto a Catalina Vergara de Globo Rojo Films, el dúo León-Cociña une fuerzas en la escritura con Alejandra Moffat (colaboradora en otros de sus proyectos) para contar una historia dentro de otra historia. Como unas cajitas mágicas, en ‘Los hiperbóreos’ se reconstruye el proceso de producción de la inconclusa película homónima realizada en 16mm y en blanco y negro hace unos años y que fuera robada de la productora antes de someterse a digitalización. El misterio aún no esuelto de la desaparición de la cinta es uno de los hilos conductores de esta película que muy bien se gana el adjetivo de inclasificable, al que sin duda se le puede anexar el de absolutamente extraordinaria. Pero vamos por partes.

Antonia Giesen (a quien hemos visto en ‘Ema’ o ‘La jauría’) rompe la cuarta pared a modo de introducción en un escenario en tonos grises. Desde ese momento nos metemos en una especie de libro de 'pop-up' que remite a los filmes de Georges Méliès, con escenografías móviles y marionetas. Todo un despliegue de artesanía. A Antonia, actriz y psicóloga que se interpreta a sí misma, se le presenta en su consulta el fascinante caso del Metalero (Francisco Visceral), quien dice escuchar la voz de Miguel Serrano (1917-2009), intelectual, simpatizante nazi, conocedor de Marx, colaborador de la dictadura de Pinochet y creador de teorías conspiratorias y esotéricas.

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