Entrevista
Gerard Oms: "'Muy lejos' retrata a una generación y a un colectivo, los míos, crecí en la España de los 90 sin referentes queer"
Charlamos con el director y con su actor fetiche, Mario Casas, sobre una película inspirada por su viaje de autodescubrimiento y aceptación en la Holanda de 2008

Mario Casas y Gerard Oms llegan en circunstancias muy diferentes a Málaga. “Vine aquí por primera vez siendo un chaval. Fue mi primer festival y descubrí aquí lo que era el cine. Es un sitio muy especial para mí”, explica a Kinótico un actor que ganó precisamente en el certamen andaluz su primer premio destacado como intérprete: la Biznaga de Plata al Mejor Actor por ‘La mula’. De eso han pasado ya 12 años. Después llegarían sus dos Premios Feroz por sus colaboraciones con Álex de la Iglesia y el ansiado Goya que ganó en su primera nominación por ‘No matarás’, un personaje que había creado mano a mano junto a su ya inseparable profesor de interpretación. Cuatro años después de ese momento, ese ‘acting coach’ está en Málaga con su actor fetiche para presentar su primera película como director, ‘Muy lejos’, un tardío ‘coming of age’ basado en su propia experiencia como persona migrante en Holanda entre 2008 y 2009.
Quince años después de encontrarse a sí mismo en las solitarias y frías calles de un país que no era particularmente amigable con aquellos que buscaban una segunda oportunidad lejos de sus casas, Gerard Oms se muestra feliz y agradecido de compartir su carta de presentación como cineasta, un drama que puede acabar convirtiéndose en el referente queer que él mismo hubiera necesitado ver mientras crecía con dudas y anhelos sin resolver en la Cataluña de los 90. “Ya lloré ayer todo lo que tenía que llorar”.
‘Muy lejos’ nos lleva hasta una Europa devastada por la crisis económica de 2008. El viaje de autodescubrimiento y aceptación de Sergio, un hombre de 35 años encerrado en sí mismo que viaja a Utrecht con su familia para asistir a un partido de fútbol. Antes de coger el vuelo de regreso a Barcelona, sufre un ataque de pánico y decide quedarse en Holanda. Incapaz de dar una explicación lógica a los suyos, empieza una nueva vida en la que tendrá que sobrevivir sin dinero, sin casa y sin hablar el idioma mientras se enfrenta a sus propios prejuicios.
"En el año 2008 España vivió una crisis económica que obligó a gran parte de mi generación a migrar a otros países en busca de un futuro mejor. En mi caso, fue el contexto perfecto para dejar atrás una rutina que me ahogaba y emprender un viaje que me cambiaría la vida. De la noche a la mañana, sin consultarlo con nadie, y con la recesión económica como coartada, decidí coger un tren con destino a Ámsterdam. Así comenzó mi aventura, un periplo intenso y mágico que me hizo crecer y avanzar”, explicaba durante el rodaje de una película que llegará a los cines el 11 de abril.

Esta historia te acompaña desde hace 15 años. ¿Qué es ‘Muy lejos’ para ti?
Gerard: ‘Muy lejos’ es una película que habla sobre apartarse del grupo y coger distancia para empezar a mirarse desde un lugar que no conoces. Eso pasa por la pérdida de privilegio, por salir de la zona de confort y por enfrentarse a lo nuevo. Es un viaje de alguien que está equivocado y que ha heredado un ideal del que se tiene que desprender. Para conseguirlo se tiene que ir a un lugar apartado de los suyos para poder entenderse y verse desde un lugar de más amor.
¿Por qué era importante mantener la ambientación en aquel 2008?
Gerard: La película transcurre en 2008 por varias razones. Primero porque es una película que habla sobre el colectivo, es una película queer. Por suerte, la cosa está mejor hoy en día. Hemos conquistado y pasado a ocupar lugares de no vergüenza y de exposición. Ahora hay lugares de luz para la gente de las minorías y los colectivos. En 2008, en mi caso, no era así. Crecí en la España de los 90 donde no había ningún referente queer. Al menos yo sacaba la cabeza al mundo y no encontraba nada donde mirarme. Eso me generaba miedo y provocaba que me quedara encerrado y que no quisiera mostrarme. 2008 me permite retratar una generación y a un colectivo, los míos. Teníamos que irnos lejos para poder tener a escondidas nuestras primeras relaciones afectivas y sexuales en lugares poco seguros y con gente desconocida. Quería hablar de ello, para que no se nos olvide y para poder crear un referente que yo no tuve.
Esta es una película importante para Gerard y lo va a ser para mucha gente cuando la descubra. ¿Sentías la responsabilidad de poner cara y poner voz a esos sentimientos reprimidos?
Mario: No nos lo planteamos así. La búsqueda de respuestas es en todos los sentidos, al menos para mí. Lógicamente hay algo muy importante en la base de Sergio, que es la identidad, pero había muchas otras cosas que abordar en ese viaje. Primero tiene que solucionar el racismo y la homofobia que tiene. Tiene que romper las barreras que se ha puesto para llegar al culmen de la película, cuando se despierta su verdadera sexualidad y empieza a aceptarse. Quería, sobre todo, que Gerard estuviese orgulloso, pero no nos lo planteamos como si yo fuera a interpretarle. Fue más un viaje emocional. Él me explicó cómo vivió ese viaje a Holanda en 2008. ‘Muy lejos’ es una película muy autoral, muy de verdad y muy naturalista. La forma de agarrar al personaje era volver a la adolescencia. Al final hay algo de eso. Aunque tenga 35 años, se está descubriendo a sí mismo. Volvimos al Mario que yo hubiese sido con 18 años si no hubiese ido a Madrid, si no hubiese sido actor. ¿Qué hubiera pasado si Mario viviera la historia de Sergio?
Gerard: Ese fue el lugar de inicio para explicar este adolescente reprimido. Creo que la peli es un ‘late coming of age’. Sergio es alguien que vive de manera tardía algo que no ha podido vivir de manera orgánica en su adolescencia, que es cuando toca vivir esto con el despertar hormonal. Él se bloquea y se priva de esto por todo lo que estamos hablando, así que lo hace con 35 años de una manera abrupta y forzada y lo tiene que hacer lejos y apartado de los suyos.
‘Muy lejos’ se está presentando al mundo como el trabajo de un director debutante, pero llevas mucho en la industria trabajando como ‘acting coach’. Has hecho muchas películas con Mario, ¿por qué tenía que ser él?
Gerard: Porque es de mis actores favoritos y creo que es uno de los mejores actores del panorama español. Me considero muy afortunado de que él haya hecho esta película. Mario es un actor con mucha técnica, como pocos, y con mucha sensibilidad. Conozco su dispositivo muy bien porque hemos compuesto juntos muchos personajes durante los últimos cinco años. Poder contar una historia escrita por mí con él como actor era un reto. Esta vez me apetecía hacer un trabajo de deconstrucción del lugar desde el que trabaja Mario. Es algo paralelo a lo que le sucede al personaje. No se me ocurre otra persona que lo pudiera haber hecho. A partir del diálogo con él fuimos construyendo este personaje que no tiene la voluntad de ser un biopic mío. La historia va sobre algo que me pasó, pero en ningún caso el personaje tiene que ser alguien que se parezca a mí.

Después de cinco años trabajando juntos, ¿qué te ha aportado a ti Gerard para convertirte en el actor que eres hoy?
Mario: Me ha aportado muchísimas cosas. Yo ya venía haciendo proyectos más alejados de lo comercial, películas con Álex de la Iglesia, ‘Grupo 7’... Sabía que podía construir otro tipo de personajes distintos a los que encajaban al público y, quizás más, la prensa. De repente llega Gerard y cambia todo. Creo que los actores tienen que seguir creciendo y seguir evolucionando, sea como sea. No es que te estanques, pero hay un momento en que aparecen unos mecanismos como actor que inconscientemente grabas en tu mente y en tu cuerpo. Sabes tocar teclas que funcionan. Fue con ‘No matarás’ cuando volvimos a deconstruir el actor que yo era. Gerard y yo empezamos a trabajar de nuevo desde cero, sin herramientas, sin esos tics que yo sabía que podían funcionarme si me agarraba a ellos. En cada proyecto que hacemos juntos nos esforzamos en trabajar y crear personajes desde cero. Ahora venimos de hacer un proyecto muy diferente, una comedia negra con Manuel Gómez Pereira, ‘La cena’. Siempre buscamos cosas nuevas. Al final tiene que ver con querer seguir creciendo. Somos un equipo que sigue trabajando en algo que yo creo que es interminable.
Muchas veces se confunden los grandes personajes o las grandes interpretaciones con las más explosivas. Es muy fácil entrar en redes sociales y ver la escena de la discusión de ‘Historia de un matrimonio’, que era increíble, pero hay otras formas de hacer las cosas. En ‘Muy lejos’ vemos todo lo contrario. ¿Cómo es crear esos momentos donde tienes que decirlo todo sin palabras?
Gerad: ‘Muy lejos’ es una película que se narra a partir de lo que no se dice y que tiene que ver con la historia de una persona que está bloqueada y que no grita al mundo lo que le pasa. Desde el primer momento, cuando escribo el guion, escribo ya pensando en la dirección y en la puesta en escena. A mí me gusta el cine que está despojado de manierismos y de arquetipos y que no subraya en las líneas el conflicto de la película. Soy amante del cine de los Dardenne. Ellos narran las historias desde lo que sucede y no desde lo que se dice. Me interesaba mucho eso, porque puedo ver a los personajes desde lugares diferentes. El texto tiene mucha fuerza y la palabra puede engañar. Del cuerpo no te escapas tan fácilmente. Esta era una película que quería trabajar con él desde el cuerpo, desde la mirada, desde ese silencio que no habla. Por eso está construida desde ahí.
Sugerí a Mario que nos apuntásemos a clases de danza contemporánea. Había que acercarse a este personaje desde un lugar de desbloqueo físico, desde esta armadura que el personaje ha generado durante muchos años. Está atrapado en un cuerpo, está atravesado por un físico y por una manera de estar en el mundo. Pone una voz y se mueve desde un lugar para encajar. Yo mismo lo hacía. Recuerdo estar en lugares hostiles para mí en los que cambiaba la voz, cambiaba el cuerpo, no cruzaba las piernas. Estaba atravesado completamente por la idea de tener que pertenecer y de que no se me viera. Eso estaba en el físico también.
Mario: Hicimos contemporáneo durante un mes. Lo había hecho hace muchos años cuando estudiaba interpretación con Cristina Rota. Lo hicimos dos o tres veces por semana. Es interesante porque al final ves un personaje tosco, muy muy rudo al principio, pero realmente estaba trabajado físicamente. Lo ves en la discoteca. En esa secuencia ves como él lo intenta. En el espejo tiene un momento que se busca, intenta conectar su cuerpo con su alma, es algo que habíamos trabajado mucho. Ayer al ver la película me fijé mucho en el vestuario. Me pasé nueve semanas con el mismo vestuario. Además iba en bici y en dos minutos estabas en el set. Me metí mucho en el personaje estando en Holanda. Creo que nos ayudó mucho rodar fuera, en otro país y en un lugar como Utrecht.

La interpretación del método ha cogido muy mala fama en los últimos años porque se cuentan anécdotas como que Jared Leto le había enviado una rata muerta a Margot Robbie. ¿Qué pensáis del método?
Gerard: Ahora estoy en un momento de mi vida, desde hace unos años ya, que no me interesa todo lo que no pasa por un lugar lúdico o por un lugar del imaginario. Si la persona está sufriendo y no está entendiendo que estamos haciendo un juego, está activando cosas desde un imaginario y está en un lugar a salvo, a mí no me interesa. Es cierto que jugábamos mucho a ver qué pasa si trascendemos el personaje a la vida, pero hay que decir que estaba absolutamente protegido. Todo estaba pactado y había confianza para jugar a ello entre los dos y hacerlo siempre desde un lugar seguro y desde el amor. Lo de la rata es muy fuerte. Hay otras muchas historias así. Me retracto bastante del método. Cada vez recurro menos a esas cosas.
Mario: Lo haces desde otro lugar, pero sigues siendo el método. Es algo que depende de los personajes. Con Sergio había algo que tú buscabas en mí, que se parecía más a una esencia, una verdad, una frescura, no te interesaba tanto el trauma del personaje.
Gerard: Mario hizo un viaje a los Países Bajos, como hace el personaje de Sergio, y eso lo jugamos a favor. Él no pisó ninguna localización antes. Lo primero que se encuentra el personaje es lo primero que se encuentra el actor. No aprendió prácticamente las lenguas, simplemente jugamos. A ver, este es un personaje que llega allí y aprende unos idiomas, pues como si llegaras tú y los aprendieras. Todo eso que emana del método, si está en el juego y está a favor y alineado, adelante.
Mario: Podríamos tener un día una charla para contar un poco película por película por lo que hemos ido pasando. Hemos llegado a usar pinganillo para que Gerard me hablara.
En la película hay un beso furtivo entre Mario Casas y David Verdaguer. Sin entrar en spoilers, ¿cómo fue construir ese momento tan especial en ‘Muy lejos’?
Gerard: El personaje tiene un anhelo y empieza a relajarse y abrirse. Ahí es cuando se atreve y da un primer paso. No desvelaremos la respuesta que encuentra. Eso sí que nos lo guardamos. Cuando uno empieza a relajarse y uno empieza a dejarse ir, hay pequeños espasmos que salen y que son como respuestas hormonales, de inconsciencia. Es algo que me parece muy tierno. Es un momento precioso de la película porque todos estamos allí con él y queremos que se atreva. Esa escena nace también de una reflexión que yo tuve. A ver en qué jardín me meto ahora. Esta idea nace de unos lugares de experiencias con heteros curiosos que yo viví durante muchos años. Amigos de los que te haces muy amigo y con los que empiezas a proyectar una amistad que tú empiezas a confundir como persona homosexual cuando el otro, que a veces lo lee, se agarra ahí para sentirse querido por una cuestión de ego. Yo confundí muchas veces cosas que después no se materializaban. Llegué a pensar que estaba loco. Creo que había algo en las otras personas de gustarse y de sentirse queridos y de alargar este juego hasta el final. Hay algo de esto en el personaje de David, en cómo mira a Mario, porque él lo ve. Escribí el guion pensando que el personaje de David ve antes a Mario de lo que Mario cree.

El personaje de David Verdaguer sigue además para hacer más complejo el retrato de las experiencias migrantes. Como con ‘Sorda’, no todas las personas que pertenecen a minorías son ejemplares.
Gerard: No hay nada más bonito que asemejarnos en las sombras e igualarnos también en los lugares feos. Por ser una minoría no eres una persona ejemplar. Antes de terminar, me gustaría decir una cosa. Me da mucha alegría que alguien como Mario se haya prestado a hacer una película de cine independiente y cine de autor. Creo que pasa pocas veces y es importante que Mario, uno de los actores más conocidos de este país, dé visibilidad a una película de autor y a un cine queer. Es poco habitual y es una oportunidad muy bonita para que el gran público se acerque también a estos lugares de cine independiente que a veces parecen inaccesibles por parecer de nicho. Es una pena que no puedan llegar a un lugar más amplio.
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