¿Ya eres parte de Kinótico? Inicia sesión

Sigue leyendo este artículo por solo

0,70€

¡O únete a la comunidad Kinótico con una de las siguientes opciones!

Kinótico Pro

  • 3.99

    / mes

  • 39.99

    / año

Kinótico Industria

  • 9.99

    / mes

  • 99.99

    / año

* Sin compromiso de permanencia. Podrás cancelar cuando quieras

Crítica | Series

‘Ripley’, una serie de ritmo algo pausado, bella factura y todo un ‘stendhalazo’ al estilo Caravaggio

Steven Zaillan, creador de ‘The Night Of’, capitanea desde el guion y la dirección una nueva adaptación de la obra de Patricia Highsmith sobre el personaje de Tom Ripley

Madrid·Actualizado: 04.04.2024 - 07:01
Fotograma de la serie 'Ripley', con el actor Andrew Scott como protagonista
Fotograma de la serie 'Ripley', con el actor Andrew Scott como protagonista · Fotografía: Netflix

Un cuarto de siglo después de que se estrenase en cines la versión de Anthony Minghella con Matt Damon, Jude Law y Gwyneth Paltrow a la cabeza del reparto y cinco nominaciones a los Oscar como resultado, llega el momento de otra adaptación –en formato serie, y en blanco y negro– de la obra de Patricia Highsmith. La que hoy ha estrenado Netflix lleva el sello de Steven Zaillan y tiene a Andrew Scott, Dakota Fanning y Johnny Flynn como protagonistas de una primera temporada de ocho episodios en la que imperan el ritmo pausado, la escasez de diálogos y una cuidada puesta en escena que embelesa como si de un cuadro de Caravaggio se tratase.

La mención al pintor italiano no es baladí, sino más bien capital. Porque ‘Ripley’, como serie, establece un paralelismo más que significativo en lo narrativo y lo estético con el autor de ‘La vocación de San Mateo’ y ‘David con la cabeza de Goliat’ para pintar su propio cuadro. Zaillan pone a su Tom Ripley a recorrer la Italia de los sesenta siguiendo las obras de Caravaggio al tiempo que huye de la policía y, además, lo dibuja como una suerte de artista cuyo talento reside en su capacidad para el engaño, el asesinato y la evasión. Así lo creó Patricia Highsmith. Su cuadro es su propia vida y la de quienes le rodean. Eso en cuanto a lo argumental. Luego esta, y ahí es donde ‘Ripley’ embelesa, lo estético.

Cada encuadre, cada escena, cada movimiento de cámara (o ausencia de él) buscan la belleza máxima. Toda la serie está plagada de imágenes que podrían ser escenas de exposición de cualquier galería o museo de prestigio. Se titularían ‘Tres hombres en la terraza de un café italiano’, ‘Mujer contempla el paisaje a través de la ventana’, ‘Vista panorámica de Atrani desde la costa’, ‘Detalle escultórico de un puente en Roma’, ‘Hombre con sombrero camina de noche por Via Appia’… Y los visitantes se pararían ante ellas, como ante un cuadro de Caravaggio, absortos en los trazos, en el realismo de los cuerpos plasmados sobre el lienzo, la expresión de sus rostros y, sobre todo, impresionados por el contraste entre luz y oscuridad. Zaillan hace suyo, de alguna manera y a otros niveles, ese estilo pictórico y el uso de la luz que convirtió a Caravaggio en Caravaggio.

También te puede interesar