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Crítica
Vigalondo juega y gana con 'Superestar', la apuesta más autoral de Netflix en España
Una irreconocible Ingrid Garcia-Jonsson encabeza el espectacular reparto de la producción de Javier Calvo y Javier Ambrossi, una de las series del año
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A principios del milenio, cuando internet todavía estaba dando sus primeros pasos y las redes sociales aún no habían entrado en escena, un grupo de ‘freaks’ dio un golpe de estado mediático. Ese fenómeno fue bautizado como el “tamarismo”. Pasaron tantas cosas que es difícil de creer que todo eso sucediera en solo dos años. Pero es que no podía haber durado más, por mucho que sus protagonistas demostraran estar dispuestos a hacer casi cualquier cosa por alargar los quince minutos de fama de los que hablaba Andy Warhol. Gracias a la visión de un creador kamikaze como Nacho Vigalondo y el acompañamiento de un caballo de Troya que toma la forma de Javier Ambrossi y Javier Calvo, es posible que ‘Superestar’ no sea la serie que Netflix quería, pero sí la que necesitaba en el décimo aniversario de su llegada a la industria audiovisual española.
La primera colaboración entre Suma Content y la plataforma de streaming (el año que viene llegará ‘Mi querida señorita’) no es la continuación espiritual y emocional de ‘Veneno’ que muchos esperaban. La serie de Atresplayer reivindicaba (y santificaba por momentos) la figura de Cristina Ortiz Rodríguez mientras contaba cómo era la televisión y la España de la época. La primera serie del director de ‘Los cronocrímenes’ y ‘Colossal’ es una reimaginación en la que la realidad pasa a ser un concepto subjetivo, irrelevante y maleable.
El retrato de los rocambolescos personajes que formaron parte del “tamarismo” nunca cae en lo condescendiente o lo sentimental (salvo una -comprensible- concesión final en forma de reconocimiento del vínculo especial entre madre e hija), pero tampoco pretende justificar o reivindicar a sus protagonistas. ‘Superestar’ ni siquiera aspira a explicar cómo era la España que permitió que estos personajes ‘trash’ que hoy recordamos con una mezcla de nostalgia y estupefacción pasaran a dominar la actualidad mediática de la época.








