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Crítica - Berlinale

'Los tonos mayores' combina elementos fantásticos con la explosión hormonal adolescente

La coproducción argentina española escrita y dirigida por Ingrid Pokropek opta por el Oso de Cristal en la sección Generation Kplus de la Berlinale

Berlín·Actualizado: 19.02.2024 - 06:25
Sofía Clausen en un fotograma de 'Los Tonos Mayores'
Sofía Clausen en un fotograma de 'Los Tonos Mayores' · Fotografía: MadAvenue

Hacer películas sobre y con adolescentes parece fácil pero no lo es. Es arduo escabullirse de los tópicos, de las superficialidades, de los consabidos conflictos, de lugares comunes, pero también del peso de la sentencia de "eso-ya-lo-he-visto-antes" por parte de los espectadores. Viendo 'Los tonos mayores' da la sensación de que su directora y guionista Ingrid Pokropek quiso precisamente evadir esas trampas en cada trecho del camino de su ópera prima estrenada en el Festival Internacional de Cine de Mar de Plata, donde obtuvo una mención honorífica.

La propuesta de la argentina, que forma parte de la sección Generation Kplus de la Berlinale de este año, es atractiva e intrigante. Ana (Sofía Clausen), una chica de 14 años, tiene una cicatriz en el antebrazo izquierdo, y resulta que desde esa parte de su cuerpo escucha sonidos. Como son diferentes cada vez que se manifiestan, Ana los tararea para que su amiga Lepa (Lina Ziccarello), que toca el piano y está convencida de que es una melodía, los vuelque en una partitura. 'La canción del latido', la titulan. Pero debido a una causalidad, a Ana se le presenta otra explicación: ¿Y si son mensajes enviados en morse? La cicatriz que procura ocultar –"un accidente", responde escueta y cortante aplacando la curiosidad de extraños–, es el resultado del implante de una prótesis metálica. ¿Acaso la placa funge como una antena? Ana busca explicaciones mientras convive con su padre (Pablo Seijo), un artista plástico, en las afueras de Buenos Aires, y con quien tiene una relación parecida al de un buen compañero de piso: ven películas juntos, quedan para cenar en casa, se ríen cuando en plena lluvia caen en la cuenta de que la ropa sigue colgada afuera...

"Con la inserción de un elemento fantástico en la cotidianidad, Pokropek atiende varias capas de la adolescencia"

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